The Curious Incident of the Dog in the Night-time: más allá de la palabra

Por Luisa Ballentine

Siempre hablo sobre el milagro de la comunicación y utilizo el mismo ejemplo:

-Si digo elefante en tu cabeza existe una imagen que es un elefante. En mi cabeza también existe una imagen que es un elefante. Las dos son completamente diferentes, sin embargo ambos entendemos a lo que me refiero.

the-curious-incident-of-the-dog-in-the-night-time-broadway-poster-3El fetiche, entonces, de los que estamos imbuidos en el lenguaje, es el sueño secreto de entrar en la mente del otro y poder vivir su mundo personal de una manera en que las palabras nunca podrán. Es SER el otro.

Quisiera decir que ante la imposibilidad de hacerlo realidad tenemos la palabra, pero la palabra es previa a todo eso y es una necesidad diferente que luego evoluciona hasta hacernos desear entrar en contacto con lo más profundo del imaginario de cada uno.

Pero en principio es un lenguaje más que utiliza un alfabeto para explicar multitudes de visiones. Y que se convierte en arte, en medio, en destino y en depositario de todos los universos posibles que se puedan crear con ella.

Uno de esos universos es el de The Curious Incident of the Dog in the Night-time. Toda obra de teatro (de arte en general) tiene un universo propio. Sí. Muchas obras parten desde una voz, desde un narrador y existe un punto de vista y nosotros observamos lo que sucede como si fuéramos ese personaje. Sí; en teoría. ¿Por qué es, entonces, esta obra tan especial y tan diferente? Porque te lleva por un camino que es la mente de su protagonista, Christopher, de una manera impactante y conmovedora que no es tan fácil de conseguir como pareciera.

Es tan obvio que la empatía y la emoción son parte del arte que no siempre nos cuestionamos la manera en que están concebidos dentro de una pieza.

The Curious Incident of the Dog in the Night-time está basada en un libro y la palabra es fundamental porque revela manías, obsesiones y cómo el mundo es narrado desde una óptica particular. Aclaremos desde ya: a pesar de que su autor lo ha negado, el personaje de Christopher podría ser asociado con el síndrome de Asperger o situado en algún espectro del autismo. Yo lo pensé cuando vi la obra. Es más, fue de las primeras cosas que pensé.Curious Incident of the Dog in the Night-Time, The Ethel Barrymore Theatre Cast List: Alexander Sharp Ian Barford Helen Carey Francesca Faridany Enid Graham Jocelyn Bioh Mercedes Herrero Richard Hollis Ben Horner David Manis Taylor Trensch Production Credits: Marianne Elliott (Direction) Bunny Christie (Scenic and Costume Design) Paule Constable (Lighting Design) Ian Dickinson for Autograph (Sound Design) Finn Ross (Video Design) Scott Graham and Steven Hoggett for Frantic Assembly (Movement) Adrian Sutton (Music) Other Credits: Written by: Adapted by Simon Stephens from the novel by Mark Haddon

Pero The Curious… no es acerca de moralejas y de recursos baratos y clichés para llamar la atención sobre la diferencia, las dificultades o la inocencia de su personaje. No hay un discurso paternalista al respecto. Es simplemente un relato, una historia, un cuento, una ficción sobre cómo este joven se obsesiona con la muerte de un perro y se propone a buscar a quien lo hizo.

Y todos los recursos visuales, escenográficos, musicales y actorales, están al servicio de mostrar. Y siendo una obra de mucho (mucho) texto, la palabra está al mismo nivel de la puesta en escena; porque cada movimiento es parte de dejar en el escenario un trozo de vida de quienes componen el relato.

Lo mismo sucede en la literatura: hay que mostrar en vez de narrar. Pero cuán difícil es conseguirlo… bastante. La palabra embelesa y termina siendo más adictiva por sí misma, y a veces es más fácil escribirla y deleitarse en su hipérbole que utilizarla para evocar imaginario y para estar al servicio de una trama.

No quiero caer en el error de simplificar un análisis al decir que ésta es una obra perfecta (lo es). Pero cualquier otra cosa que pueda escribir sobre ella está de más. Nuevamente, la paradoja del texto.

El curioso incidente del perro a medianoche se representó en Chile. Fue un montaje del Teatro de la Universidad Católica. Yo no la vi. Yo vi la versión realizada en Nueva York y me pregunto, muy odiosamente, cómo habrá sido ese montaje con un presupuesto que no necesito consultar cuál fue, sé que es imposible que haya sido siquiera levemente similar.

Confío en que la falta de recursos monetarios despierta lo mejor de la creatividad en todos y debe haber sido así porque tengo el recuerdo de haber leído muy buenos comentarios sobre ella.

Aún así, la experiencia de ver una obra de teatro en la que no se escatima en dinero para crear un mundo en el que cada efecto está justificado, es un lujo en el que vale la pena incurrir. Un privilegio para el espectador y también para el equipo de trabajo. Un recordatorio de que, a veces en la vida, puedes lograr lo que sea. Lo que sea.

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