ENTREVISTA. Relatos Huachos, de Víctor Ortega

por Ximena Catalán

 

“Relatos Huachos” es el tercer libro del escritor y periodista Víctor Hugo Ortega. Al  igual que sus dos libros anteriores, “Al Pacino estuvo en Malloco” (2012) y “Elogio del Maracanazo” (2013), es una publicación independiente y autoeditada.

“Relatos Huachos” contiene 14 cuentos y un poema, que se enmarcan el temáticas comunes a los tres libros: el amor y el desamor, el fútbol, el cine, el eje campo-ciudad. Conversamos con Víctor para que nos contara más sobre su nueva entrega, con el objetivo de que nuestros lectores conocieran esta nueva obra y se animaran a leer “Relatos Huachos”.

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En “Relatos Huachos” veo tanto continuidad como cambio en relación a tus trabajos anteriores. Para que nuestros lectores se animen a leer tu nuevo libro, ¿podrías contarnos qué es lo que hace diferente a “Relatos Huachos” de “Al Pacino estuvo en Malloco” y a “Elogio del Maracanazo”?

Creo que este es un libro más experimental, que se permite ciertas licencias en la forma de algunos cuentos, enfatizando en técnicas como la reiteración de frases, la evocación de lugares y de algunas ideas en torno a esto, acercando la narrativa a una prosa más poética. Esto es algo en todo caso estaba presente en los dos libros anteriores, pero específicamente en un cuento de cada libro. En “Relatos Huachos” hay al menos cinco cuentos con una intención poética, y derechamente hay un poema escrito en verso libre.

Me parece que también este libro evidencia la idea del narrador que reflexiona sobre su propia narración, que es algo que en los libros anteriores se mantiene invisible, y si se da, se da muy sutilmente. “Relatos Huachos” se permite jugar con eso, con la idea de la creación consciente, narradores que se dan vuelta en lo que están narrando, y que de algún modo están mirando de frente al lector. Fue un riesgo natural, porque hubo muchos cuentos que partieron así intuitivamente, y fueron avanzando con total espontaneidad hasta sus respectivos finales.

Dentro de las continuidades entre tus libros es evidente la obsesión con el cine, el fútbol, la bohemia santiaguina, las mujeres misteriosas y el ser de provincia. Me interesa en especial esto último, porque aunque soy de Santiago, mis barrios de infancia y juventud tenían mucho de provincia, incluyendo la falta de transporte después de cierta hora, las calles sin pavimentar, tal como en tu cuento “Camino de tierra”, y el letargo del verano, como en “Baba de caracol”. ¿Cuánto, y de qué formas, crees que ha influido el ser de provincia en tu creación literaria?

Creo que ha influido de manera muy visceral. Casi todo lo que escribo tiene su origen en el hecho de vivir y haber vivido en una zona rural como Malloco, que aunque parece cercana, está al margen de Santiago. Ha influido mucho en esa etapa previa a la escritura, ya que al estar tanto rato en las micros para llegar a la casa, uno tiene tiempo para pensar y repensar los cuentos y masticarlos antes de llegar a una versión final.  Y creo que aparece también en los mismos temas y personajes de los cuentos. De forma natural los personajes configuran su vida, siendo extraños en la ciudad. Se detienen a mirar cosas con más ahínco, ponen énfasis en las relaciones entre las personas, y siempre están comparando el campo con la ciudad. Y esto es independiente de que los cuentos se traten de otras cosas.

También pasa que muchas veces me gusta caracterizar a los personajes como residentes de zonas rurales. Eso les da una identidad diferente al santiaguino y creo que el lector lo recibe así inmediatamente.

Las vidas paralelas o el “qué habría pasado sí” han sido una constante en cine. “El efecto mariposa”, “Eterno resplandor de una  mente sin recuerdos”, “Corre, Lola, Corre”, “Mr. Nobody”. ¿Podríamos pensar en “Enzo” como una versión cuento de esta eterna encrucijada? ¿Cuáles son los desafíos de representar de manera escrita desenlaces alternativos para una misma historia?

Puede ser, jajaja. Aunque en verdad no fui tan consciente de eso cuando lo estaba escribiendo. “Enzo” es un cuento que si bien le debe mucho al cine por el personaje al que se hace referencia, tiene mucha espontaneidad e improvisación. Y aunque parezca contradictorio, es un cuento muy realista también. El desafío de ese cuento era jugar un poco con esa idea de tener dos caminos y de comunicarse con el lector en base a esa idea de los dos caminos. Me gusta que a veces la literatura se presente como un juego entre el autor y el lector.

En este caso, esta opción narrativa fue otro gran riesgo del libro, porque a veces este tipo de estrategias son recibidas de mala forma. Se piensa que el escritor se está pasando de listo o algo por el estilo, pero la verdad es que es un cuento que se presenta con buen humor y ternura, como un juego y como una historia que es mucho más real de lo que se pueda creer.

En “Darín” mencionas una conversación con tu madre, o con la madre del narrador, para ser más apegada a los hechos: Miro fijo el afiche de Darín en la pared y recuerdo una conversación loca que tuve alguna vez con mi madre. Estábamos pelando a las chilenas durante un almuerzo de domingo, y ella me trató de exagerado, porque dije que las chilenas eran tan pero tan especiales, que los hueones más bacanes de Hollywood, entiéndase Marlon Brando, Robert Redford, Brad Pitt o DiCaprio, podían sacar a bailar a una chilena en una fiesta, y ésta respondería: no, estoy bailando con mi amiga. ¿Es casualidad que en tus relatos prefieras a protagonistas extranjeras, como en “Violenta”, “La Canadiense” o “Mi saco de dormir”?.

No es casualidad, me interesa mucho explorar el vínculo entre chilenos y extranjeros, sobre todo ahora que en Chile hay una gran cantidad de extranjeros residentes. Veo como un observador curioso lo que piensan las personas de otras culturas sobre lo que pasa en Chile, sobre los chilenos y sobre sus vidas en Chile. A veces me pasa que yo mismo me siento curioso y extrañado por cosas que pasan acá, entonces me provoca mucha mayor intriga lo que se genera entre esas situaciones locales y la mirada externa.

En el caso específico de esos tres relatos, debo decir que las situaciones que los inspiran son de épocas distintas y quizás sólo están reunidos en este libro, porque el libro tiene una composición de juntar cuentos de distinto origen y época. (Desde su gestación, yo he definido “Relatos Huachos” como “un disco de lados B”). En “La Canadiense” y “Mi saco de dormir”, el tema en común es justamente esa extrañeza y sorpresa por ver cómo se desenvuelven personas de otras culturas, inmersas en la “chilenidad”. Por otra parte, “Violenta” se desmarca un poco de esa idea y aparece en el libro más como un cuento en torno al desamor y al olvido entre un hombre y una mujer.

En la pregunta anterior mencioné a tu madre (o la madre del narrador). Al igual que en tus libros anteriores, ella aparece en algunos cuentos de “Relatos Huachos” (como en “Darín” y en “La poeta me acompaña”), y está vez también en la dedicatoria. Hace poco perdiste a tu madre, ¿podrías contarnos cuán importante fue ella en el desarrollo de tu veta creativa y en la realización de este libro en particular?

La verdad es que mi mamá es una figura súper importante en todo mi interés literario. Ella me fomentó siempre la creatividad y las ganas de hacer cosas varias, y específicamente los libros. Al ser ella una figura importante en mi vida también, es que aparece constantemente en esas ficciones que son cercanas a mí. Los personajes de varios de los cuentos que he escrito, tienen un vínculo especial con la mamá, incluso hay veces en que aparece la figura de la mamá como un personaje importante para la trama de una historia, como era en “Al Pacino estuvo en Malloco”, por ejemplo, en donde ella era el motor de por qué se narraba esa historia increíble. Ahora, en “Relatos Huachos” hay referencias a la figura de la mamá, porque aparece naturalmente en algunos momentos en que los narradores de los cuentos reflexionan y recuerdan. De modo que es una figura latente y entrañable.

Sobre el proceso de realización de este libro, fue importante como una catarsis de lo que estaba viviendo yo con su enfermedad y posterior fallecimiento. Ella supo que el libro se estaba gestando y supo que estaría dedicado a ella. Lamentablemente no lo pudo ver terminado. Seguro que le hubiera gustado haberlo leído, tal como pasó con los libros anteriores, que la emocionaron mucho y le causaron bastante gracia, por ver esas referencias a “la mamá” de los personajes.  El libro está dedicado a ella como agradecimiento por la vida y por la poesía, entendiendo que la poesía según mi visión, es mirar de una forma delicada y distinta, lo que sucede en la cotidianeidad.

RH“Relatos Huachos”

Autor: Víctor Hugo Ortega C.

Autoedición

Páginas: 108

Precio: $8.000

A la venta únicamente a través de: relatoshuachos@gmail.com

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