CRÍTICA. Hilda Peña

Obra: Hilda Peña
Género: Tragedia maternal desembolsada

Por Jaques de la Brioche
@GacetaBlackout

“Los que están en el aire pueden desaparecer en el aire”
Erwin Schrödinger

Hilda Peña 3

En la última Muestra Nacional de Dramaturgia, realizada durante el pasado mes de octubre, el método Banach-Tarskiano de montar múltiples puestas en escena de cada texto se prestó para más de una parafernalia gratuita: un hombre encapsulado en una bola cual Chico Burbuja, un desgaste diario de fuegos artificiales en vivo, desfiles de pelucas platinadas, etcétera. En contraste a todo eso, que la versión minimalista dirigida por Aliocha de la Sotta de “Hilda Peña” haya cosechado una recepción positiva unánime y una temporada posterior es un gol estético sobre tanta exageración circundante.

Ya el texto, escrito por Isidora Stevenson (“Campo, un drama burgués”), tácitamente pide ser tratado con cariño. El monólogo de esta peluquera que adopta a un niño callejero, formando una dupla de corazones solitarios, está narrado con franqueza y sencillez: la añoranza de su primer encuentro, el soporte mutuo en sus dificultades compartidas y el inabarcable dolor por la repentina muerte de este hijo adoptivo en el fuego cruzado del histórico atentado del Caso Apoquindo. Esta extensa aurora emocional, desde el amor al morbo, se manifiesta fresca, directamente, sin adornos.

Por eso la habitual limpieza escénica de De la Sotta es tan eficaz con este texto, porque pone los puntos en las íes esenciales: interpretación e iluminación. Como en la mejor cocina, que resalta los rasgos propios de los ingredientes; la decisión de montar la obra en un espacio vacío colaboró a destilar su intensidad dramática. En este ambiente la iluminación, de Rocío Hernández, se convierte en el único ente dialogante para la protagonista, enfocando las partes relevantes de su cuerpo o estableciendo límites en su devenir, convirtiéndose en un encuadre cinemático hecho con ondas y corpúsculos.

Hilda Peña 2

La receptora de esta luz inquisidora es la conmovedora actuación de Paula Zúñiga, quien nos introduce a una Hilda dicharachera y aperrada, pero que a medida que transcurre su confesión se va delatando, a través de sus temblores y vacilaciones, la trizadura de sus sentimientos privados. Cuando se desmorona ese embalse interno, uno cruza junto con ella el horizonte de evento empático y es arrastrado por el torrente de su atildada pena. El resultado total consigue la concentración de un láser, que escudriña la inmensidad de ese abismo afectivo y lo hace relucir como obsidiana pulida.

Funciones: Se presentó entre el 23 de Enero al 1 de Febrero dentro del ciclo “Lo Mejor de GAM”. Las entradas se agotaron de un zuácate, por lo que habrá una nueva temporada en mayo. Agéndela desde ya.

Datos

Dirección: Aliocha de la Sotta
Dramaturgia: Isidora Stevenson
Elenco: Paula Zúñiga
Diseño integral: Rocío Hernández
Música: Fernando Milagros

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