CRÍTICA. El video de apropiación, notas

Por Pablo Molina Guerrero

 

“Los grandes artistas copian, los genios roban”.

Pablo Picasso

TscherkasskyVivimos en un mundo lleno de imágenes, eso no es noticia para nadie. Dentro de la variedad de “géneros” y “sub-géneros” o “categorías” del cine-video, existe el de apropiación. Éste ha tenido durante la no tan larga historia del cine múltiples mutaciones estéticas, formales, técnicas y éticas, a su vez millares de nombres: cine de compilación, collage, found footage, etc.

El video de apropiación quizás sea la “categoría” más desapercibida. Toda su sustancia, sobre todo en la actualidad, se basa en la ilegalidad de los derechos de autor, aunque a pesar de ello existan obras “legales”. La utilización de obras del dominio público también es una constante. A mi parecer, en esta dualidad se basa toda su genialidad. En ese tipo de anarquismo incorporado de/desde sus imágenes.

Aunque la apropiación también se puede convertir en auto-apropiación, como en el caso de Jonas Mekas, Jean-Luc Godard y Chris Marker, entre otros. Rescatar de los propios archivos de películas anteriores ciertas imágenes que permitan revelar otras características de las mismas.

Al funcionar como “sub-género” o “categoría” tiene un sistema errante. Su clasificación dentro de la normatividad clásica del cine es ambigua: hay videos de apropiación que calzan mejor en la ficción, otros en el documental y la mayoría dentro del cine experimental. Y a pesar de ello, sus capacidades para ser exhibido se ven disminuidos debido a la normatividad que crean los derechos de autor.

Todos sabemos que en teoría no podemos descargar o usar cada material que encontremos en internet o en la calle. Por lo general median ciertas restricciones. Pero el arte siempre ha ido contra la legalidad. En la actitud pirata que caracteriza la modernidad, el video de apropiación se expande como virus.

Más allá del contenido político que implica trabajar con las imágenes de otro, está el hecho de volver a dar vida a las imágenes, resucitarlas, moldearlas, parodiarlas, hacer conexiones que quizás el autor original no pensó, etc. El potencial es infinito. Las explicaciones no importan, tiene más importancia la idea de juego. Jugar con.

La libertad que permite la apropiación es tal, que una persona con su computador puede hacer un video desde cualquier lugar, a cualquier hora. Sin restricciones de horario, sin las restricciones que implica el tener que trabajar con un equipo.

En el video de apropiación el montajista es el maestro de la función. Él controla el universo de las imágenes que maneja en su mesa de edición, en su computador. Es innecesario tener más gente para trabajar en las funciones clásicas de una película, sólo basta tener una idea y un banco de imágenes. La caméra stylo de Astruc se cumple a cabalidad.

El video de apropiación es una forma ecológica de trabajar las imágenes, tal como lo dice Andrés Duque, imágenes que ya hemos visto o que esperan una segunda vida sea en internet como en los archivos. Para ello, existen muchas maneras de tratar estos materiales principalmente mediante la parodia, pero a su vez a través de la cadencia, la materialidad, etc. Convirtiendo imágenes que pertenecían a una secuencia organizada en una cosa absolutamente diferente, mediante la mezcla con otras imágenes generando nuevos contextos, nuevos significados.

¿Es realmente necesario grabar? ¡Nos encontramos sumergidos en imágenes! No es necesario grabar más… Re-creemos, reutilicemos, reciclemos… Después de todo como decía un anarquista, la propiedad es robo, ¡robemos!

¡Viva el video de apropiación!

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