CRÍTICA. Un Poco Invisible

Por  Jaques de la Brioche
@GacetaBlackout

Género: Drama surrealista infantil

“Strange how the half light
Can make a place new
You can’t recognize me
And I can’t recognize you.”
Peter Handke

En esas interminables tardes de niñez, un grupo de bloques puede ser una ciudad y un pelotazo puede ser la catástrofe que la derrumba. La noción tácita de la destrucción ronda a hurtadillas, pero durante el juego cualquier final se presta para dar pie a un nuevo comienzo. El problema surge cuando algo o alguien se va sin que tenga la opción de regresar y por primera vez el desasosiego se instala en el espacio sobrante. En el hogar de Felipe y Max, la desgracia ha decidido dejar de jugar a las escondidas y se ha hecho patente. Como consecuencia de un suceso innombrable, el cuerpo de Felipe ha comenzado a volverse invisible. Acompañado por su hermano menor Max, ambos se aventuran a solucionar tan bizarra situación.

un_poco_invisible_03SEl trabajo de la compañía Maleza continúa su interés en enlazar lo teatral con lo audiovisual, pero a diferencia de la saturación automatizada de imágenes en Teatro Cinema, aquí se concentran en desarrollar el meticuloso arte del stop motion, la animación cuadro a cuadro hecha con figuras reales. Este es un proceso laborioso que exige tiempo y precisión pero que conserva y transmite un estado de calidez en su factura interna. Ahora, una dificultad inherente en la unión entre estos dos tipos de estéticas es que usualmente compiten entre sí y una de la dos termina disminuida, como sucedía en “Living” (mi obra preferida de su trayectoria), donde las proyecciones eran accesorias. Por eso en “Un poco invisible” optaron por priorizar directamente lo audiovisual, otorgándoles a las actuaciones características animadas a las voces y los movimientos, con lo que las partes se acoplan con bastante más naturalidad entre sí.

Dentro de la compañía hay una tendencia temática por tratar relaciones familiares inconexas: Las niñas que arrancan del hogar en “Maleza”, las ancianas abandonadas en el olvido en “Living”, la inexorable gravedad materna en “El pelícano”. Aquí se mantiene esa línea ya que la galería de personajes es una colección de corazones agrietados: Los niños derivan a su suerte en una casa excesivamente enorme desde su perspectiva, el padre está aislado por su propia tristeza en el cuarto matrimonial y el abuelo persiste en hacer funcionar un aparato inoperante desde la quietud del patio. Los cuartos están uno al lado del otro, pero el pesar familiar es demasiado grande y reciente para reconfortarse mutuamente. Para Felipe y Max, su primera experiencia consciente con la pérdida les parece una maldición de origen repentino y desconocido, la que nadie les había enseñado aún a sobrellevar.

Aun así, en la historia quedan misterios sin resolver narrativamente, pero éstos no impiden que se pueda llegar a una conclusión emotiva, porque todos hemos pasado o pasaremos alguna vez por un período de duelo. Los mejores momentos están en las conversaciones entre los hermanos, donde lo sombrío y lo inocente se mezclan en sus palabras frescas. Técnicamente la obra es una versión remozada de “Maleza”, con una proyección de mayor tamaño y definición  y además utilizan el recurso de la doble pantalla, con lo que la presentación de los ambientes adquiere una mayor sensación de tridimensionalidad, permitiendo que se aprecia mejor aún el esmero detallista de la dirección artística.

Evaluación: Aprovechandome de una frase de mi cómplice Cynthia: “Es como si Radrigán hubiera escrito un cuento para niños”
Recomendado para: Duendes bajo la cama, fantasmas de sábanas.
Funciones: Martes a las 20:00 horas, sábado a las 17:00 horas, hasta el 28 de Junio en Teatro Universidad Católica (Jorge Washington 26, al costado de la Plaza Ñuñoa) Entrada general: $6.000, Tercera edad $4.000, Estudiantes y niños: $3.000. Parte del Ciclo Teatro Hoy de la Fundación Teatro a Mil.

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Ficha Artística:
Compañía: Maleza
Dirección: Hugo Covarrubias, Muriel Miranda
Dramaturgia: Andrés Kalawski
Elenco: Mariana Muñoz, Muriel Miranda
Director de animación y diseño de personajes animados: Hugo Covarrubias
Dirección de arte: Hugo Covarrubias, Muriel Miranda
Técnicos en escena: Camila Miranda, Sebastián Ríos
Diseño escenográfico y sets de animación: Rodrigo Ruiz
Ambientación: Sebastián Ríos
Realización escenográfica: Francisco Sandoval
Construcción de sets y props: Rodrigo Ruiz, Francisca Miranda, Constanza Wette, Claudia González
Diseño sonoro y musicalización: Pablo Otárola
Música original: Ángela Acuña
Diseño de vestuario: Andrea Contreras
Asistente de vestuario: Josefa Claude
Realización de vestuario: Julio San Martín
Diseño de iluminación: Cristián Matta
Diseño multimedia: Rodrigo Leal
Producción: Francesca Ceccotti, Compañía Maleza

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