CRÍTICA. De las historias privadas de Dios, tomo 1

Por  Jaques de la Brioche
@GacetaBlackout

Género: Drama familiar mnemónico

Don’t call me daughter, not fit to 
The picture kept will remind me
Sylvia Plath

De los incontables enigmas que propone “De las historias privadas de Dios, tomo 1” ya un par surgen desde el título: Primero, ese pequeño “tomo 1” que está casi oculto pronostica tácitamente que el transcurso del tiempo estará trastocado. Segundo, la presencia de la palabra “privadas” transmite una doble inquietud ya que puede que esta historia sea una entretenimiento personal de Dios, insertando a sus juguetes humanos en un corto circuito límbico, o que sea un mundo carente de su intervención, donde los personajes derivan por un limbo coagulante.

historias privadasEn este caso una historia familiar está atorada entre los engranajes del destino, con cada integrante tratando de escapar de este laberinto cronológico desde distintas épocas: El padre, un matarife de los años 50 que fue condenado y descuartizado en plena juventud, regresa espectrálmente por la fuerza del recuerdo de su mujer. Ella, a su vez, está afectada por la gravedad de la memoria, confundida en que se haga justicia por la muerte de su único hombre, a quien lo ha intercambiado con la figura de un detenido desaparecido de los setentas. Mientras tanto la hija de ambos intenta dejar atrás el estancamiento y la mentira biográfica con la esperanza de que un nuevo siglo le ofrezca un mejor futuro, pero las campanadas de año nuevo parecieran nunca llegar.

Así las existencias de estos tres seres, que a pesar de su consanguinidad están alejados emocionalmente uno del otro, se entrecruzan en un rompecabezas cúbico de evocaciones y añoranzas, en donde el tiempo roto rota como un carrusel sin frenos, reiterando el vigor riguroso de la persistencia de las emociones: La hija desconoce su edad al provenir de un origen que escasamente reconoce, la madre pregunta constantemente por la llegada de un tren ya inoperante (y un pasado ya desvencijado) y el padre, a pesar de mantener su actitud de veinteañero, retorna como un fantasma envejecido. Las partes se enfrentan sucesivamente una a la otra hasta conformarse en una caja negra que recién revela al cierre la verdad de los vericuetos sentimentales de esta tríada familiar.

La interacción de los personajes está equilibrado entre el dramatismo que recae sobre los hombros de la hija (Marcela Solervicens) frente a la actitud más plácida de sus padres (Carmen Disa y Pedro Vicuña) ante el status quo de una ilusión invocada. Este contraste ayuda a chispear instantes de un humor negrísimo en la eruptiva tensión filial, lo que permite que el ritmo de la obra sea atrapante, ritmo contagiado además por la interpretación en vivo de milongas. En este tango para tres Dios danza solo al costado de la pista, pero quizás siempre ha sido un bailarín solitario, al igual que sus creaciones.

Evaluación: Las callecitas de Franklin están sobre un punto de Lagrange
Recomendado para: Silbadores de tangos, usuarios de sombreros.
Funciones: Jueves a sábado a las 20:00 horas, domingo a las 19:00 horas, hasta el 1 de Junio en Centro Cultural Matucana 100 (Av. Matucana 100, Estación Central, Metro Quinta Normal) Entrada general: $5.000, tercera edad y estudiantes: $3.000, jueves popular: $2.000, viernes 2×1.

Ficha Artística:
Compañía: Chivo Expiatorio
Dirección: Aldo Droguett
Dramaturgia: Flavia Radrigán
Elenco: Carmen Disa Gutiérrez, Marcela Solervicens y Pedro Vicuña.
Música: Gabriel Miranda, Nicolás Córdoba
Diseño de vestuario: Ana Mazuelos

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