CRÍTICA. Ubu Candidato, el indicado

por Antonio Esteban Salas

El estreno de Ubú Rey, obra de Alfred Jarry, sinónimo del absurdo,  fue repudiado por la burguesa y chic clase media francesa, junto a los artistas de la socialité. Y no fue por su vocabulario grotesco, ni la desfachatez moral; tampoco por su escenografía desprolija y minimalista. Fue por el reflejo de las actitudes de una clase ahogada en sus ambiciones por escalar la pendiente social francesa, superflua y en extremo esteticista. Tan escandaloso fue, que sólo se exhibió dos veces mientras vivió el autor, y a costa de piedrazos. Esta es la obra que Miguel Farías quiso honrar al hacer Ubu Candidato, la breve pieza musical actuada en la que podemos apreciar el cinismo, la vanidad y la exposición de los candidatos al poder que utilizan todas sus artimañas y herramientas para convencernos de ser los candidatos ideales. Que esta propuesta se dé dentro del espacio operístico marca el carácter y la innovación que el autor quiere reflejar en sus obras, así como pudimos apreciar con la premiada Renca, París y liendres. Un bello gesto, desafiante y difícil de conseguir.

Así, el XL Concurso de Ejecución musical Dr. Luis Sigall, estaba en marcha. El certamen elegía, entre 21 candidatos de todos los continentes, al mejor cantante de Ópera, según un jurado especializado. El pequeño espacio  era el hall central del Club de Campo Viña del Mar, ícono de la aristocracia pelucona chilena, y estaba lleno. La obra que marcaría el talante en esta primera etapa era Ubu Candidato, pieza de Miguel Farías, a quién le entregaron la tarea de hacer una obra general en la que candidatos y candidatas se midieran en igualdad de condiciones, además de sus obras elegidas. Una obra inédita, conocida sólo al momento de realizarse el concurso. Así, luego de cantar a Verdi y Händel, para el deleite del entendido público y jurado, debían cantar Ubu candidato, una total sorpresa. ¿Cómo decirlo? A la mitad de la primera presentación, a cargo de Marcela González Janvier, soprano chilena, todo se convirtió en una experiencia. El murmullo, las miradas al lado, la densidad del ambiente que se sentía hicieron regocijar a los fantasmas pipiolos que aún siguen dando vueltas en nuestra patria. ¿Qué pasó ahí, se preguntarán? Pues bueno, utilizando el mismo texto de Miguel Farías, me parecen miserables… considero miserables… sus condiciones laborales. Así, la apelación directa de las bellas cantantes, con su voz angelical, ante el público beato de Mozart, no pudo más que enrostrar la realidad que estaba afuera de tan perfecto lugar, y preparado para las arias.

Marcela G. Ubu

Marcela González Janvier, soprano chilena

Ubu Candidato marca definitivamente  la vanguardia dentro de la escena operística y clásica chilena. Es una pieza de teatro musical, donde las aptitudes dramáticas y expresivas-corporales del cantante son trascendentales para la correcta interpretación del texto, y por consiguiente, lograr el sentido cabal de la obra. Un buen cantante de ópera no solo debe embaucarnos con su voz divina, sino que debe expresar, caracterizar correctamente un personaje, y en este caso, incomodar, develar el cinismo que marca todo proceso eleccionario. Y con ese cinismo, que pasa de la candidez a la prepotencia, nos debe convencer a nosotros, los presentes, de que es el mejor candidato. La complejidad musical, marcada por la armonía atonal,  además, utiliza acordes y ejes tonales, en palabras del mismo autor, lo que plantea un desafío para el pianista, quien tiene el deber de acoplarse con el candidato, seguir su juego, hasta que en un momento toma el control de la composición misma y queda a su arbitrio. Así, las dos realidades, la del candidato cantante y la del candidato personaje electoral, se confunden constantemente. El cantante, luego de “parar los carros” al pianista, literalmente, tararea y se pone por delante de la música, que es quien debe seguirlo, en juego que pone a prueba la capacidad de liderazgo del candidato. Un líder grotesco, autocomplaciente y narcisista, por el cual deberemos votar. Finalmente, cuando el candidato sabe que está logrando su meta de convencer, la música es graciosa y rítmicamente jovial.

 Al final, a muchos la instancia nos dejó una grata impresión. Entre los aplausos también hubo risas, mientras que algunos simplemente no superaron la disconformidad.

Aquí dejo parte del discurso del candidato, texto del mismo Miguel:

-Mi voz es dulce y afilada,

-Y mi carisma el de una estrella de pop

-Vocalizo la paz… entono la justicia…

-Entono el Estupor del Estupro…

-Vocalizo los Vicios de la convicción

-Convicción… de ser el candidato indicado.

Y para finalizar, dejo el video de la candidata ganadora en la interpretación de Ubu Candidato, la soprano chilena Paulina González Melgarejo:

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