CRÍTICA. Acordes inconclusos

por Paolo Tabilo

¿Qué es música? Esa pregunta podríamos hacer hoy, y la respuesta no la encontraríamos en los conservatorios, ni en los grupos de rock, sino en la gente. Porque son las personas las que pueden responder, las únicas que tienen una visión completa del asunto. Pero esa visión completa es también parcial, porque la música se encuentra dividida en distintas corrientes y estilos, en compartimentos estancos. Cuando a un compositor le preguntan qué tipo de música hace, se entiende que se pregunta qué es lo que hace, pues no queda claro con la primera respuesta. Para el público no da lo mismo un músico de rock que un músico clásico: son miembros de cofradías diferentes. No basta con decir “soy compositor”, sino además, qué tipo de composición hago.

A decir verdad, esto pasa en especial en la música, porque no existe, en el caso de otras artes, la pintura clásica y la pintura popular, o el comic clásico y el comic popular. Cierto es que existen grados, estilos, niveles de perfeccionamientos, de estudios formales, de academicismos, pero en ningún arte tanto como en la música. La diferencia no termina allí: dentro de la música clásica, no es lo mismo un compositor de vanguardia que un compositor tonal (este último relegado al olvido y a lo “cliché” de la “música fácil”), y dentro de la música popular existe aun más variedad: el músico de jazz,  de rock, pop, reggae, acid, gothic, neoindustrial, folk, country, corn, de música andina, glitch o salsa, hasta el reggaetón, el rap y el hip hop. Muchas veces es tanta la diferencia entre estilos musicales que se constituyen en autenticas tribus urbanas, cada una en guerra con la otra. Si dentro de la música clásica existen diferencias, y entre la popular y la clásica, otras, e incluso dentro de la misma música popular-que presume de ser tan integradora-, aun más, uno puede entender que la respuesta a esta pregunta sea tan complicada.

the sweet

Se trata de una autentica esquizofrenia musical, reflejada en la variedad de gustos del público: pero todos perciben su estilo como distinto de los demás. La respuesta a la pregunta que iniciaba el tema es muy simple. Y es algo pedante y aterradora también. Pero es verdad, y es que no están escuchando música. Porque muchas veces lo que las personas perciben es el lenguaje, el mensaje, la ropa, la puesta en escena, la fisonomía del cantante, o el contenido social. Aspectos tan distintos, pero incluso así comparables dentro de lo que es el concepto musical, porque para un músico auténtico, lo único que importa es el sonido y todo lo demás es relleno. El músico, sea de la tendencia que sea, y tenga la formación que tenga, siempre valorará más el sonido que cualquier otro parámetro que se le pueda añadir.

¿Escándalo? Sólo es la verdad. Los músicos no nos entrenamos en hacer letras de canciones. Existen, claro, músicos que además son excelentes poetas, como Silvio Rodríguez, pero no son los más, porque la mayoría o son mejores letristas, o mejores compositores. Me parece aquí que ambas posturas están bien, pero un músico debe hablar siempre del sonido. La música es sonido, y es feo decir “música” de cosas que están muy bien, y que tienen muy buena música, pero en las que predomina otra forma de expresión. Es como no querer valorar (o no poder) la música de por sí. ¿Cuántas personas son incapaces de entender una pieza de Violeta Parra que no tenga letra? Todo ese tipo de cosas constituyen auténticos insultos musicales.

Y en fin, eso es la música: sonido

Dentro de lo que es la música actual se impone una unificación de criterios. No puede cada músico decir que hace esto o lo otro, y que es distinto del de más allá. Porque en realidad suena a dos profesiones diferentes. Suena a esquizofrenia, suena a no hago esto. No hacemos esto, hago esto yo. No haces esto tú. Suena a no querer compartir espacio con alguien que no es músico. Y todos esos razonamientos son, casi siempre, antimusicales. Y es que, en verdad, no hay que unificar nada. Todo está unificado. La música ha sido una sola, siempre. El punto está en ver en las distintas corrientes y estilos: el sonido. Sólo así se ve lo común, lo que el músico tiene en común con el músico.

Ars et labor.

2 Responses to CRÍTICA. Acordes inconclusos

  1. Denisse dice:

    Buenísimo, un saludo!

  2. Christian dice:

    Excelente. Recuerdo una conversación con amigos en la que concluimos que la verdadera música con “compromiso social”, es la que está bien hecha. Ahora, ¿qués la música “bien hecha”?, respuesta difícil, pero creo que al menos avanzamos un paso.

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