CRÍTICA: Renca, París y Liendres

                                     por Antonio Esteban Salas

La renacionalización de la Ópera: Renca, París y Liendres

Desde el  lunes 22 al domingo 27 de julio por ARTV

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Cuando las cosas se hacen con la creatividad, la voluntad y el compromiso social necesarios (y sin ese yo-ísmo que abunda a veces), se es capaz de trasformar el mundo. Un mundo dominado por la prepotencia, el aseguramiento personal y el ansia de poder: por los Caeza ‘e chancho. Luego del estreno de Renca, París y Liendres, la Ilustre Municipalidad de Renca implementó un moderno sistema de alarmas comunitarias para la seguridad de sus habitantes, y se ha realizado un programa de corte socio-cultural con el “Método Suzuki”, en el que los niños y jóvenes renquinos pueden asistir gratuitamente a clases de Violín. Coincidencia o no, la presión ejercida por la alcaldesa UDI popular, Vicky Barahona, para que no se estrenara la obra, guerra declarada al libretista renquino Michel Lapierre y el autor franklino, Miguel Farías -que incluyó una sonora manifestación a las afueras del recinto, la que posteriormente se retiró en el bus de la municipalidad- no pudo torcer la convicción del encargado del teatro del Centro Cultural de Carabineros de Chile, quien respaldó la presentación de esta obra. La obra fue premiada en el extranjero y con el Altazor 2013, algo que no hubiera sido posible si la presión hubiera surtido efecto. La verdad es que por un instante pudo no haberse estrenado. El respaldo social de este carabinero no puede ser dejado pasar, y la actitud posterior de la Alcaldesa renquina de apoyar la música, tampoco. Primer punto de reflexión sobre cómo las cosas están tan cerca de suceder o no, sólo por un acto de voluntad.

¿Qué sería esta obra en una frase?: Una radiografía social. La contradicción que implica que esto venga desde lo más docto del arte, una ópera (y la historia de exclusividad que trae), no es más que un ejemplo de esta sociedad chilena, igual de contradictoria. Sin embargo, si miramos hacia los orígenes de la ópera, nos encontraremos con el ditirambo dionisíaco, la primaria expresión bullente y trágica de la vida, vínculo natural de esta obra: allí el hombre mira su tragedia, su lucha con el destino, para revelarnos cómo las fuerzas confluyen constantemente para moldear la vida. El lazo ancestral de Renca, París y Liendres con el epicentro de la sociedad se reafirma por el rescate de los mitos locales, como don Emilio y El Caeza e chancho, nombres extraídos directamente de la mitología renquina. Esto junto con la ascenso de un héroe: El Flaite Ilustrado. La obra es precisamente la que nos puede explicar esto, el conocimiento que nos da la realidad del diario vivir, de la calle, de la calle sucia, donde el acto más humano o el más bajo es posible. El arribismo, la pobreza y la delincuencia a flor de piel, la choreza como regla social, que el ciudadano, el estudiante, el trabajador viven día a día. Pero siempre hay “algo” que no le interesa, ese “algo” que va transformando su felicidad y desgracia constantemente, un poder oscuro que no logra ver. Y no le interesa porque aquel que sí le interesa ofrece pasta y circo por montones. De pronto alguien logra verlo: el hombre consciente, el Flaite Ilustrado. La épica es la batalla del Flaite Ilustrado, quien representa a ese ciudadano común, sin poder ni dinero, cuyo compromiso es con su gente. Su lucha no es contra sus amigos, menos educados o sin conciencia social, que han sido llamados por el real contrincante, por el Caeza ‘e chancho, quien les ofrece dominar el mundo a través de los narcóticos, sea pasta, necesidades artificiales, televisión o promesas. Un político nato.

El choque entre el ciudadano consciente y aquel que nos vende “la pescá” (pasta y farándula, diría yo), como un instrumento político de dominación, es el hilo conductor de la historia. El momento de mayor esplendor del Caeza ‘e chancho es el comienzo de su degradación, cuando expone todas sus miserias. Algo que el Flaite Ilustrado ve claramente, y lo promulga, como semillas esparcidas al viento. Le han quitado sus amigos. Y protesta, nada contra la corriente. Es una decisión pensada y actuada. No sabe si ganará, pero es lo que su mente, su espíritu, le ordenan hacer. Y lo recoge, poniéndole el pecho a los estoques. Él sabe quién es aquel que está corrompiendo las voluntades de sus semejantes y lo encara directamente. Así, cada experiencia, cada búsqueda para entender cómo puede torcer la mano al destino lo hace más capacitado, más ducho, afilando su principal arma: la ironía. Es la palabra casi visionaria, la demostración del absurdo, la pluma, lo que hace de espada, su principal arma de lucha, aunque siempre está dispuesto a devolver el combo cuando es necesario. Sobre todo si se encuentra con los estoques mandados por el Caeza ‘e chancho.

En este contexto, resulta interesante como el personaje Flaite Ilustrado se opone al prototipo de héroe, a Batman, el altruista que alivia casi como un acto de beneficencia, o a Superman, que usa un poder de forma benévola. En cambio, este héroe (por catalogarlo de alguna forma, pues tampoco es el anti héroe kafkiano, el fracasado, oprimido y sin salida) es un héroe pobre, como el “notero pobre”, poco validado socialmente, un tipo que no tiene nada que perder. El Flaite Ilustrado se va haciendo héroe al enfrentarse al poder, al darse el gusto de ser sí mismo y no seguir el tándem que le impone la moda y los medios. Lo único que tiene es su conciencia y voluntad. Para un psicólogo, sería un “desadaptado social”.

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Los invito ahora, queridos lectores, a hablar de ópera. Este es un mundo poco conocido, sobre todo en un país donde el arte no es ninguna prioridad. La principal característica, y que la separa del teatro, es la música y el coro, algo que sobrevive en ella desde la tragedia griega. Al respecto, Miguel Farías, el autor de la obra, comenta: “la ópera tiene el poder expresivo y dramático de la música misma, que está  centrada en sensaciones o la “manipulación” de la percepción del oyente. A esto se suma la dramaturgia y lo más interesante que se desprende de ella: la nitidez, claridad y simpleza que adquiere el mensaje intelectual de la obra. En un resumen, es un medio para expresar de una manera mucho más clara para el público ideas complejas y profundas de cualquier índole: sociales, cómicas, etnológicas, etc.

La obra es tan desacomplejada y real que rompe esquemas. Es tan chileno como latino lo que vemos. De hecho, la crítica especializada intelectualizada la catalogó como una propuesta rupturista, subversiva y perturbadora, algo que sin embargo, para un habitante de la marginalidad latinoamericana no es más que su diario vivir. Así, bajo este alero, los actores-cantantes van desarrollando una historia que estéticamente representa acertadamente lo que sucede en esta sociedad. En esta obra podemos ver la representación de los personajes que nos muestran a través de su vestuario, lenguaje, actitudes y emociones un mundo arquetípico de la población, o de “la villa” si prefiere: La Guatona metalera, el Kiltro-Warén, son representantes comunes de nuestra sociedad, y sobre el escenario son representados como debe ser, claramente, sin ambigüedad. La escenografía está dominada durante toda la obra por el cerro, el cerro Renca y su cruz enclavada (que “la lleva”) y que impacta inmediatamente al invertirse. Sí, está dada vuelta, pero no es para dar la bienvenida al “malulo” máximo, sino que es para reflejar el cinismo de las costumbres sociales, una moral que nunca realizamos pero cuando nos las da alguien en la cara nos parece algo aberrante. Pero lo que encauza y le da el peso a toda la obra es la música. La ópera, podría decirse que es una obra de teatro musicalizada, pero donde la composición musical lejos de ser el “arroz”, por largos momentos es el “bife” (de gluten si es que usted es vegetariano). Así, la música y el coro anuncian, le dan el ambiente y la sensación perfecta al mundo que se desarrolla, la tensión, la ironía y lo grotesco al ser musicalizados sólo hablan de la tremenda capacidad de Miguel para interpretar el lenguaje musical, un lenguaje que habla perfectamente a nuestras emociones.

En la ópera confluyen las diferentes expresiones del arte, música, plástica, y literatura, y esto a la vez la hace costosa y compleja de representar. Por eso es tan importante que Renca, Paris y Liendres haya sido estrenada y que se masifique a través de otros medios, como la televisión, la radio o el DVD. Para Álvaro Gallegos, de radio Beethoven, esta obra “marca un triunfo para la composición en Chile, su enorme mérito es montar un nuevo título nacional, considerando que la tradición de nuevas obras líricas es muy reducida, varias de las que han sido compuestas ni siquiera han logrado ser estrenadas”. Así pues, llama la atención las cientos de cosas que han dejado de hacerse en ámbitos culturales, quizás igual de maravillosas, por falta de recursos.

El autor (y amigo) Miguel Farías todavía se encuentra en Chile, trabajando en el lanzamiento del DVD de Renca, París y Liendres para un público general. Miguel gestionó que la obra se transmitiera por ARTV, como una forma de socializar su creación (difícilmente TVN la transmita en vez de los Méndez). El libreto se basó en un cuento de Michel Lapierre Robles, nacido y criado en Renca, quién en estos momentos se encuentra en algún lugar de la selva ecuatoriana. Las interminables charlas sobre la sociedad actual, Marx y Nietzsche, y nuestras miserias, tanto en el colegio como en la 132 Macul-Renca, han podido concretarse en algo tan bello como esto. Estas líneas han sido en su honor.


Quienes dieron vida ha esta pionera ópera son:

  • Claudia Godoy (mezzosoprano)
  • David Gáez (barítono)
  • César Sepúlveda (tenor)
  • Nicolás Aguad (barítono)
  • Leonardo Pohl (tenor)
  • Jaime Flores (violinista en escena)
  • Cristian Zurita (escena)
  • Mauricio Rinaldi (iluminación)
  • Lorena Escalona y Paula Vergara (vestuario)
  • Carlos Delgado (coreografía)
  • Orquesta sinfónica de Chile
  • Coro Magnificat
  • Francisco Núñez (director)

Los horarios de la transmisión por ARTV son:

Lunes 22 de julio de 2013, a las 18:00 hrs.
Martes 23 de julio de 2013, a las 20:00 hrs.
Miércoles 24 de julio de 2013, a las 15:30 hrs.
Jueves 25 de julio de 2013, a las 00:01 hrs
Jueves 25 de julio de 2013, a las 12:00 hrs.
Viernes 26 de julio de 2013, a las 10:00 hrs.
Domingo 27 de julio de 2013, a las 16:30 hrs.

 


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