CRÍTICA. Fractal

por Javiera Anabalón

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Descrito de una forma bastante pedestre, el fractal es la unidad resultante de la fracción y multiplicación geométrica de una superficie o espacio hacia el infinito. El fractal da cuenta de una distribución matemática presente en toda la naturaleza, la que aparece como una especie de “patrón estético compositivo”, o como una fórmula que revela la estructura y lógica de la materia y de su comportamiento, la cual toma Francisca Sazié como sistema articulador de su obra.

Los fractales remiten a una dinámica doble que integra simultáneamente la duplicación y la fracción, y si bien todos los elementos constituyentes de la puesta en escena son sometidos a esta dinámica dual, Sazié la lleva al límite hasta fraccionar y multiplicar la imagen total de la obra misma, instalando de este modo la problemática de la representación en el centro. De manera concreta el fractal asociado a ésta noción de “reflejo”, se emplaza en la estructura de la “puesta en abismo” (mise en abyme), un recurso barroco ya anunciado en las reseñas de la obra, el cual alude a lo que se produce al momento de  confrontar dos espejos: las imágenes se proyectan y multiplican dentro de la otra hacia el infinito, dando la idea de un abismo. La obra es en principio un reflejo (representación) de “algo”, y sucede que en este caso ese “algo” es el mismo acto de representar. Este enfrentamiento de superficies reflectantes es el punto propulsor de una yuxtaposición constante de planos y lenguajes a partir de los cuales Fractal va desarrollándose.

Otro elemento, también barroco, implícito en el montaje es el recurso de la trampa al ojo (trompe l’oeil) o artificio. La inclusión de las cámaras y sus proyecciones problematizan las nociones de espacio escénico y permiten una percepción alterada tanto del gesto como del desplazamiento. Resulta interesante la manera en que Fractal dirige y distorciona  la mirada del espectador. Dentro de esta lógica de la simulación, Francisca Sazié da cuenta del condicionamiento que impone todo contexto o ambiente (tanto físico como cultural) en la cualidad de movimiento de cada cuerpo, y los intérpretes, a través del dominio físico,  logran crear la ilusión de un contexto condicionante ficticio de sus propios movimientos. Además el efecto del quiebre constante del encuadre, provoca la percepción caleidoscópica del espacio total propia de los fractales, en donde la mirada es la que se fracciona y logra  abarcar varios espacios de manera simultánea.

Por otro lado, la inclusión de la tecnología en Fractal, si bien lleva a la ejecución de un artificio y provoca nuevas formas de percibir la obra de danza, se pone al servicio del develamiento de su mismo engaño, exhibiendo tanto el resultado compositivo de la mezcla de soportes como la tramoya que lo provoca. El espectador es testigo de los dos fenómenos de manera simultánea: del “espectáculo” de la danza y el ejercicio y proceso que  éste exige para llevarse a cabo.

Fractal es una obra de danza contemporánea cuyas complejidades, en cuanto a la mezcla de lenguajes y disciplinas, no impiden que pueda ser apreciada tanto por entendidos como por inexpertos, ya que su motivación, estructura y desarrollo responden a una propuesta esencialmente estética y perceptual, la cual exige primordialmente la atención de los sentidos. El fractal permea todo en la obra, desde el espacio escénico hasta el vestuario, partiendo de la unidad, del movimiento y del desplazamiento más simple, más recto, hasta la proliferación de las marañas más intrincadas y oblicuas.

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Directores: Francisca Sazie y Cristián Reyes
Asistente de dirección: Etienne Bobenrieth
Elenco: Paula Sacur, Betania González, Sebastián de la Cuesta y Fernando Oviedo

Temporada del 17 de Mayo al 16 de Junio
Jueves a Sábado a las 20 hrs. y Domingo a las 19 hrs.
Centro Gabriela Mistral (Alameda 227) – Sala B1

Entradas

General $5.000 / Estudiantes y tercera edad $3.000
Recargo por compra online: $ 1.000

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