CRÍTICA. La Ley en nuestra música

por Diego Villavicencio

Chile ha logrado posicionarse de muy buena forma en el mundo de la literatura, pero –lamentablemente– no sucede lo mismo con la música. Esto se debe, principalmente, a conflictos conceptuales que profundizaré en otro texto. Mas hay varios compositores que lograron entender la estética y el arte lo suficiente para destacarse a un buen nivel, un excelente ejemplo es el caso de La Ley que –en su cumbre– nos dieron obras de excelencia.

La Ley es una banda formada en 1987 por Andrés Bobe y Rodrigo Aboitiz, muy influenciados por el New Wave y algo de Techno. La formación original incluye a Shia Arbulu en las voces, dejando a Bobe en las guitarras y a Aboitiz en los teclados. Más tarde se une Luciano Rojas en el bajo y Mauricio Claveria en la batería. Arbulu debe volver a España –su país de origen– siendo relevada por Beto Cuevas.

 

Los primeros álbumes

 

En el año 1990 la banda logra lanzar su primer álbum, Desiertos. En este álbum ya se pueden apreciar las primeras señales de unos músicos que buscan la sofisticación y composiciones serias. El álbum tan sólo cuenta con 500 copias en circulación pero logra sonar en las radios y producir la grabación del video del tema Desiertos.

Al siguiente año Rodrigo Aboitiz abandona La Ley debido al fallecimiento de su madre. Siendo un cuarteto se presentan en el programa A Propósito de TVN con un listado de covers de The Rolling Stones, interpretan Angie y Under My Thumb junto a la cantante Andrea Tessa, llaman la atención del locutor radial Rolando Ramos quien pone al aire los demos de dichos temas; esto logra capturar a la discográfica  PolyGram con un contrato por tres discos. Durante el mismo año graban y lanzan el álbum Doble Opuesto, una obra bastante ligera, pero que –nuevamente– muestra una elegancia y permite entrever, a momentos, la calidad compositiva que conformará los posteriores trabajos de la banda.

En 1992 la banda graba su siguiente álbum titulado de manera homónima La Ley, una placa muy sencilla y ligera. La popularidad de la banda se encuentra en aumento y canciones como Tejedores De Ilusión se posicionan en buenos lugares, además, dicha composición luce la capacidad interpretativa del baterista Mauricio Claveria.

Pronto llaman la atención del productor Humberto Gatica, quien se une a sus trabajos de estudio hasta 2004. Gatica –de inmediato– le otorga una mayor densidad al sonido de la banda, la cual es demostrada en su siguiente álbum Cara De Dios (1993), un EP conformado por los remixes de Desiertos y A veces y por los temas inéditos En La Ciudad y Rhythm Valentine. Este último es una hermosa balada para piano y guitarra eléctrica, una composición refinada que resulta una evolución estética para la dupla Bobe-Cuevas.

Las Grandes Obras

 

Ese mismo año, afectado por el alcohol, Andrés Bobe sufre un accidente en su moto el cual acaba con su vida. La Ley está de luto, su fundador y compositor principal ha fallecido. Los rumores de separación abundan, sin embargo los cuatro miembros restantes deciden continuar y honrar a su amigo ausente.

La nueva formación reintegra a Rodrigo Aboitiz y recluta a Pedro Frugone en las guitarras. La banda inicia el interesante trabajo de grabación y composición de Invisible, un álbum considerado por muchos como obra maestra y de una sofisticación estética de excelente nivel. Es fundamental entender que las bases armónicas de gran parte del álbum fueron creadas y compuestas por Andrés Bobe antes de su muerte, por lo tanto el quinteto debe concluir dicho trabajo, trabajar en una nueva propuesta estética y exaltar lo conseguido en sus antiguas obras; para esto Beto Cuevas toma especial protagonismo siendo éste el gestor principal de las nuevas composiciones.

Invisible es un álbum que se vuelca a un sonido bastante más denso y obscuro con respecto a los trabajos anteriores, la banda entiende la creación de una manera más seria y busca lo sublime; las guitarras se componen minimalistas pero en más de una pista para conseguir envolver al oyente (esto muy influenciado por el Rock Alternativo) en varias líneas de guitarra interactuando entre sí. Luciano compone los bajos con notas bastantes graves y en pulsos lentos, así logra una mayor densidad. Los teclados de Rodrigo son de gran importancia e –incluso– llevan la melodía en varias canciones, mientras en otras se limitan a las armonías. El trabajo de sintetizadores y samplers no es menor en gran parte del disco, esto colabora con una estructura que busca conseguir la complementación y suplementación; es decir, la melodía la interpretan varios instrumentos que juegan entre sí, en vez de estar compuesta para un instrumento. Las baterías y percusiones de Mauricio se lucen de excelente forma, Claveria consigue otorgar a las composiciones la consistencia necesaria, interpreta creando quiebres en el pulso de las armonías, con lo cual consigue llenar Invisible de elegantes interacciones y juegos rítmicos. Beto escribe los poemas con la obscuridad y hermetismo que una obra como esta exigen, su interpretación vocal es más grave que en los álbumes anteriores pues las escalas han bajado.

Todo lo mencionado anteriormente se logra apreciar de principio a fin en la obra, Animal permite observar de inmediato a qué clase de trabajo artístico nos enfrentamos. Finalmente Invisible es lanzado en 1994 (y no en 1995 como dicen muchos sitios) alcanzando un gigantesco éxito y la crítica alaba todo lo recientemente mencionado. Si bien el disco mantiene un excelente nivel durante toda su duración, hay canciones que logran destacar de mejor forma todo lo mencionado en el párrafo anterior; como es el caso de: Animal, Día 0, El Duelo, Deuxieme fois, Hombre, Invisible (buen juego entre baterías y guitarras), Cielo Market y The corridor.

Tras el éxito de Invisible y la intensa gira que se llevó a cabo, la banda entra a los estudios nuevamente para comenzar la composición y grabación de un nuevo álbum. Esta vez el compositor principal es Beto Cuevas, quién busca llevar a La Ley a una siguiente evolución estética. Rodrigo Aboitiz nuevamente ha abandonado al grupo, Pedro Frugone se atreve a mostrarse más como compositor de sus guitarras, Mauricio Claveria juega con la batería electrónica; y hay un sólo concepto en la mente de los cuatro músicos: Experimentación. El resultado de todo esto es Vértigo, un álbum dotado de grandes composiciones, una propuesta estética digna de su nombre, y conceptos decadentes.

La temática de Vértigo consiste en una parodia a las ideas apocalípticas de un pronto fin de mundo (1998) y la representación de la sociedad en crisis, esto se logra con una poesía obscura y provista de heterónimos; y unas composiciones ricas en brillantes sincretismos: Rock-Trance, Rock-Pop, Rock-Dance y hasta Rock-House o Acid House. Además se combinan muy bien tres lenguas (español, inglés y francés). Temas como Fotofobia, Sed, Tanta Ciudad, Ciertos Civiles, Krazyworld, Shygun y Ciclos destacan en este fabuloso álbum experimental que no hace más que provocar un avance en la calidad compositiva y creativa de la banda. El único problema de Vértigo es que –quizás– es demasiado complejo para el público general, esto provocó el fracaso comercial de la obra.

La Decadencia

 

Luciano Rojas abandona la banda. La Ley, ahora convertida en trío, toma la terrible decisión de virar hacia lo comercial, probablemente  impulsada por el fracaso de Vértigo. En el año 2000 lanzan el álbum Uno, una obra ligera en la que destacan temas como Eternidad, Tierra, Aquí y Al Final. El disco se transforma en un éxito comercial, en lo artístico: soso.

Al siguiente año graban su MTV Unplugged un álbum que destaca por tornar acústicos los clásicos de la banda, se incluyen buenos arreglos de cuerdas y otros muy sosos. En 2003 publican Libertad, un álbum superior a Uno en su calidad creativa pero aun muy lejos de las grandes obras y muy cerca de lo ligero. En 2004 emprenden una gira de despedida para disolver la banda al año siguiente.

La Ley es una excelente demostración de que el problema de la música en Chile es conceptual, muchos no entienden la estética y se niegan a entenderla. Mas La Ley la entendió muy bien y consiguió maravillosas obras que llegan a un excelente nivel artístico, su terrible error fue abandonar aquello, abandonar el arte y dedicarse –como tantos– a vender productos. Pero debemos recorrer sus obras, encantarnos con Invisible y Vértigo, entrar en su atmósfera creativa en la que alcanzaron el nivel que pocos músicos latinos logran.

5 Responses to CRÍTICA. La Ley en nuestra música

  1. Carmen dice:

    Una vision muy clara y certera, demostrando una vez mas un gran dominio del tema…es verdad fue una perdida para la musica de este pais el que se separaran.

  2. Sr. Alga dice:

    Aun recuerdo el impacto que causo Invisible en su lanzamiento, todos, incluso yo a mis tiernos 5 años, nos queriamos aprender las letras y nos quedabamos pegados frente a la atmosfera que lograba la banda. Simplemente es uno de los discos que marcaron y cambiaron el curso de la Historia de la Musica Chilena… Con Vertigo discrepo ya que fue una mala jugada aparecer inmediatamente con un album asi, ademas de contener los que considero los peores singles de la banda, pensando que lo escuche cuatro años despues que se lanzo. La Ley es una de esas bandas que dejo su huella bien marcada en la decada de los 90s. Lastima que termino transformandose en el proyecto “solista” y comercialoide de Beto Cuevas y saco discos mediocres tras otro…

    Un salud compadre y muy buen articulo

  3. gladys figueroa dice:

    ¡Que lamentable fue el término de la banda¡. Si bien es cierto La Ley, tuvo grandes seguidores amantes de la música, recuerdo que no tuvo el mismo apoyo de cierta crítica de esos años, la cual, muchas veces se detenía en lo banal -como la pinta del vocalista-, mas que en el aporte que estaban haciendo. Por supuesto, nuestro gran maestro Diego Villavicencio estaba en el jardín infantil y no podía hacerse cargo aún del asunto.

    Saludos y felicitaciones por el artículo.

  4. flor espinoza dice:

    Muy interesante artículo, bien documentado y con un destacado análisis musical. Luego de leerlo, escuche de nuevo alguno de los temas analizados por el articulista. Es así,como pude apreciar de lo que este experto habla y que no había considerado en su real magnitud.
    Felicitaciones

  5. Verota dice:

    Siempre me han dicho que soy rara, pero para mí después de Invisible, Uno es el que más me ha gustado.No sé el motivo, ya que no es la gran maravilla musicalmente hablando, pero creo que tiene que ver con la época en que salió, ya que me pilló en una etapa media fundamentalista (paso de niñez a adolescencia) que me hizo identificarme con varias de sus letras. En el caso de Vertigo, creo que fue muy adelantado para su época, tocaban muchos conceptos que en Chile ni se conocían.

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