por Fabián Escalona

Hace un par de semanas se está presentando en el Teatro Aparte Ex-Ex, obra que lleva a escena el más reciente texto de Marco Antonio de la Parra.
Dirigida por Rodrigo Muñoz, junto a su compañía Chilean Business (“De Perlas y Cicatrices”, “Tengo Miedo Torero” y “Cristal tu Corazón”, todas ellas, adaptaciones de novelas de Pedro Lemebel), la obra se propone como una mirada divertida al amor contemporáneo, desechable e inestable.
En clave de comedia, Ex – Ex explora la relación de cuatro personajes (interpretados por Claudia Pérez, Kiki Rojo, Romeo Singer y Mario Soto), quienes reunidos casualmente en un departamento, dan rienda suelta a sus temores, fantasías y ansiedades en torno a sus experiencias afectivas, pasadas, presentes y futuras. ¿Qué los une? La amistad que existe entre los dos personajes masculinos, interpretados por Soto y Singer (personaje que hasta la semana pasada ejecutaba transitoriamente el director, Rodrigo Muñoz), y una cadena extraña e intrincada, pero divertida, de relaciones sentimentales cruzadas hasta el absurdo.
Lo que está severamente en entredicho en la obra es la premisa del amor para toda la vida, tan incuestionado hace sólo un par de generación atrás. Pues estos personajes que parecen tener un status profesional y económico aceptable, todos ellos por encima de los treinta años, no han podido encontrar una pareja estable y van de aventura en aventura tratando de encontrar algo de sentido (o escapando de él). Es así que el único estado seguro es el de ex. Los personajes, que viven una especie de adolescencia prolongada, se mueven entre el terror al compromiso, la fragilidad que sienten al amar a otro y el vacío de relaciones sin sentido. Todo esto en el clásico género de la comedia de enredos (o comedia de puertas, como solía llamarse antiguamente).
Sin embargo, algo no funciona del todo en la propuesta, que pretende ser una comedia “aparentemente” ligera pero que, en realidad es profunda a ratos. Lo que ocurre es que lo que sostiene a la obra no es más que algunas buenas actuaciones, y la particular gracia de Muñoz como actor y director, en tanto que su gran déficit es la débil dramaturgia. Extraño, pues se trata de un texto de uno de los autores teatrales más importantes de las últimas tres décadas. No obstante, este texto dista demasiado de la calidad de la mayor parte de sus más de treinta obras.

Los enredos que propone son livianos y bastante forzados. Alguien podrá argüir que eso es propio de las comedias de enredos, pero eso no es así: los personajes en este género de obras no suelen ser errático, ni su actuar antojadizo hasta rayar en lo inverosímil, cosas que sí ocurre en Ex – Ex, y todo esto es la base que mueve la acción dramática. El resultado es una situación que nunca llega a ser del todo desesperante ni tensa, en la que los enredos no están nunca tan enredados, en la que el conflicto prácticamente brilla por su ausencia, lo que hace que la historia no pase de lo anecdótico. Por otra parte, existen pequeños momentos más íntimos, cuando algunos de los personajes realizan un monólogo en el que explicitan sus temores, sus sueños y anhelos, en una especie de auto-terapia sicológica. Estos momentos se presentan como el instante reflexivo, con cierta profundidad, pero resultan incómodos, pues recuerdan a las líneas de algunos de esos autores que dan charlas de autoayuda mezclando sicología con mesianismo (“un gol de otro partido” como diría Poly, un amigo futbolero).
También resulta extraño que tratándose de una historia de amores maduros, de personajes casados, separados y vueltos a casar, existan ciertos pudores notorios en los actores, que les impide hacer cosas que claramente exigen los personajes y la dramaturgia: en lugar de un beso apasionado o algunas caricias perfectamente comprensibles en más de alguna situación, sólo vemos unos abrazos desabridos y ligeras palmaditas en la espalda, que no hacen más que sugerir la incomodidad de los actores y actrices en escena. Ese tipo de cosas, que pueden parecer superfluas, atentan una vez más contra la verosimilitud de la historia.
Ahora bien, hay muchos momentos en que la obra casi consigue atrapar a los espectadores, y es justamente cuando se entrega derechamente a la comedia, de una forma dinámica y chispeante, momentos en los que se nota la mano y experiencia del director, que cuenta con una larga trayectoria en este género, tanto en teatro como en televisión. También resultan entretenidos esos momentos de cursilería extrema, que seguramente fueron un reto para los actores, del que gracias a su oficio y a la dirección, salen muy bien parados.
Los Datos
Autor: Marco Antonio de la Parra
Dirección: Rodrigo Muñoz
Elenco: Claudia Pérez, Kiki Rojo, Mario Soto, Rodrigo Muñoz, Romeo Singer
Teatro Aparte.
Ernesto Pinto Lagarrigue 179
Hasta el 30 de junio
Viernes y sábado 21:00 hrs.
Entrada general: $10.000. Estudiantes y 3ª edad: $5.000.












