COLUMNA. Conocimiento Colateral: Primer Movimiento

por Diego Ávalos

Padre, confieso que he sido vanidoso. Cuando comencé a escribir en Sangría tenía la certeza de que algún editor iba a leer mis columnas, descubrir mi enorme genialidad y yo iba a dedicar el resto de mi vida a escribir incisivos artículos en periódicos alrededor del mundo: Le Monde Diplomatique, New York TimesLa Cuarta.

Saco de weas.

En mi defensa debo agregar que recién había terminado de estudiar Sociología, una carrera por la cual siento la misma pasión que un eunuco siente hacia una piedra: naca la pirinaca… pero yo tenía buenas notas en el colegio y claro, universidad era. La decisión fue lamentablemente poco considerada: Yo que era un izquierdoso con ansias de fama internacional y sociología sonaba como filosofía pero útil, así que clank clank pip pip, yo y mi morral de lana nos enrolamos en la UC.  En mi mente, al terminar la carrera yo iba a ser algo así como un híbrido entre Chomsky y Galeano, un rebeldísimo  intelectual de peso cuyas ideas moldearían la discusión internacional.

¡Jajajajajaja!.

Saco de weas.

Sociología. Nunca jamás de los jamases pensé que era una disciplina a la cual yo pudiera contribuir o siquiera comprender. La confusión que me producía mi decisión era tal que todo ese tiempo universitario lo pasé fumando pitos, raspando las clases y sintiendo pena en general por el estado de mi futuro… ¿Por qué cojones estoy haciendo esto? y ¿Por qué diablos no tengo los cojones para dejar de hacerlo?

Cobarde de mierda.

Porque al final eso era todo. Tomé una mala decisión y ya, hay que deshacerla (y pa’ que cachen lo cobarde que soy: Mi clase económica es ABC1, lo que significa que todo esto es un problema existencialista de mierda, un niñito cuico que lo tiene todo, así que tiene que tirarse caca). Pero no la deshice, y me convertí en un niñito cuico que lo tiene todo, así que tiene que auto-tirarse caca (¿vieron? ¡Añadí una palabra! Así que técnicamente no repetí la oración). Así que toc toc, nac nac: A fumar pitos y a inventar weas. Mentir, mentir, mentir.

Pero divago, esto no es sobre sociología, es sobre escribir.

No sobre pendejos de mierda cagados de miedo por una wea que muchos considerarian una bendición: Educación Superior.

¿Por qué volver a escribir? Respuesta: Porque tengo las costillas rotas. Explicación: De un tiempo a esta parte me he dedicado a realizar un poco de Jiu-jitsu Brasilero y es impresionante, pero uno le agarra un gusto a eso de pelear… lamentablemente llevo dos semanas con una lesión y, curiosamente, las ganas de pelear no se van. Así que supongo que hay que escribir porque hay ciertas cosas que tengo que decir. ¿Quiere consejos señorita? ¿Quiere consejos el señor?

Hay cosas que no son traumas ni malas experiencias. Solamente eres tú siendo un cobarde de mierda.

Un saco de weas.

La pregunta interesante es: ¿Qué cosas estás haciendo ahora que siguen esos mismos patrones? (Aquí insertar la parte en que yo hice esto en mi vida diaria y pedí mi aumento de sueldo y pedí unas platas atrasadas y no dejé que me pasaran a llevar en una pega y todo ha mejorado brígidamente, pero no sé cómo escribirlo sin que suene ordinario new age, así que opté por la segura e hice un paréntesis posmoderno… que dicho sea de paso, qué horror que haya muerto el posmodernismo, porque yo soy un posmoderno de corazón).

Se acabó esto. Parafraseando a la Oreja de Van Gogh (Que, dicho sea de paso, encuentro la raja): Voy a hacerle una llave de judo a mi pobre corazón.

Pa’ puro ver que pasa.

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PD: La imagen fue hecha por El Conde de Bolonia

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