COLUMNA. Conocimiento Colateral: La Cuchilla

por Diego Ávalos

 

Conocimiento Colateral Segundo Movimiento: La Cuchilla

Joven Saltamonte

Desde que estoy dedicado al apasionante mundo de recibir patadas, cornetes y movimientos asfixiantes (aka entrenar jiu-jitsu) mi estado mental es similar al de Barney, el dinosaurio morado, con tres tabletas de ácido en el estómago: pura felicidad technicolor. En tan solo un par de clases pasé de ser un alfeñique de 50 kilos que no sabía tirar una patada, a un alfeñique de 49,5 kilos (que manera de sudar) capaz de utilizar un lápiz para hacerte hoyitos en el pecho.

Y se siente la raja.

Por que loco, no hay gil en la tierra que no haya soñado con ser un brígido.

 

Si te sobra un poquito… inviértelo

¡Te corté la garganta! – me dice mi esposa, sus ojos llenos de felicidad.

Así veo.

– Jajajajajajajajaj !De nuevo! !DE NUEVO!

Ok, pero esta vez traté de cortarme la frente primero y de ahí la garganta.

¿La frente?

Así la sangre me caería a los ojos y quedaría temporalmente ciego.

Jajajajajajaja ¡te voy  dejar ciego! ¡VAMOS!

Enseñarle a mi señora (¡Ah! Juventud… ¿dónde está ud.?) a usar sus rodilla para destruir entrepiernas o sus codos para volar dientes ha sido el conocimiento más útil que alguna vez le he aportado. Además para mí ha sido un proceso extremadamente iluminador: cuando uno estudia defensa personal desde el punto de vista de la mujer, siempre es en un escenario en el cual alguien más grande que uno trata de hacerte trozos, por lo cual las técnicas aprendidas en este contexto son eficientes, brutales y al hueso, nada de combos en el estómago: a romper traqueas, a sacar ojos, a moler testículos.

Dentro de esa lógica, el uso de armas es una decisión evidente: es impresionante el daño que uno puede hacer con cosas que están por ahí simplemente tiradas. Sácate los calcetines y mete algo contundente adentro y gira los resultados por encima de tu cabeza. Tu desodorante en spray es una versión bastante efectiva del spray de pimienta para ojos (que, dicho sea de paso, es la tremenda compra… eso si hay que adquirir DOS de la misma marca y usar uno para entrenar… entender el alcance del chorro, cómo operarlo, ser rápido para sacarlo en caso de necesitarlo, etc…). La mesa de vidrio es el lugar indicado para botar al atacante, y luego verlo desangrarse lentamente… lo groso de las artes marciales es que la frase CONOCIMIENTO ES PODER se torna literal.

Como sea, peleas con cuchillos es el nombre del entrenamiento de estos días. La decisión es terriblemente lógica: cuchillos hay por doquier, no es mala idea saber cómo sacarle las tripas a alguien con uno… y es esa la razón por la cual me encuentro lleno de marcas de plumón: para entrenar pelea con cuchillos, uno usa plumones destapados, las líneas que te quedan en la piel o ropa son los cortes que te realizaron y, dada la coloración de mi cuerpo en este momento, la mejor palabra para definirme sería colador. Es difícil terminar de otra forma, mi señora es extremadamente hábil para usar cuchillos, y no tenemos razón alguna para dejar de entrenar.

Hecho: De aquí en adelante, lo único que podemos hacer es progresar.

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