CRÍTICA. Policía del Karma, de Baradit y Cáceres

por Álvaro Silva

Dentro de mi registro de heridas, una de las que recuerdo más dolorosa, es sin duda la vez que me corté con un papel. Siempre ha sonado extraño. Cuando lo cuento alguien se ríe, muchos no me creen y alguien hace la prueba… y descubre cuánto duele.

Es una herida maldita, que después de la sorpresa inicial, casi no se siente, pero poco a poco, silenciosamente va rompiendo tu piel, causando un daño imperceptible, hasta que lentamente comienza a crecer el dolor, y cuando miras, ya estás sangrando. El papel es el arma perfecta, causando el daño ideal, silencioso, imperceptible hasta el último momento.

Policía del Karma de Jorge Baradit y Martín Cáceres tiene un efecto similar, es un corte de papel directamente al cerebro. El shock al abrir el libro casi en cualquier hoja, es obvio, un mundo asfixiante, hacinado, sucio, donde la tecnología se funde con la carne. Siguiendo esa línea de la que Baradit ha hecho su firma, su literatura no es un implante limpio a la consciencia. No hay asepsia, ni tecnología brillante, ni un futuro-presente prometedor. Lo suyo es el cuerpo unido a la máquina, el sufrimiento como energía y el dolor como moneda de cambio. Lo suyo es la distopía llevada a un extremo salvaje. Sus mundos son verdaderas pesadillas donde las almas son algo tan tangible que pueden ser medidas, cuantificadas y por sobre todo rastreadas, un mundo con muchos mundos, donde el tiempo se resquebraja, donde las edades tienen guerras entre ellas y el misticismo se une con una tecnología completamente análoga, dando como resultado un híbrido grotesco, donde las válvulas, las ampolletas y las cables se mezclan con la carne viva y los fluidos vitales. Lo digital es reemplazado por los gritos de agonía y el silencio.

Básicamente, la novela cuenta la primera misión de 47, la nueva recluta de la Policía del Karma, grupo que se dedica a dar caza a los criminales en sus posteriores reencarnaciones. Exacto, prepárate a pagar por los crímenes que cometiste en otra vida. En este primer día, el pelotón de 47 es comisionado a atrapar a Renato Carranza un tipo cuyas atrocidades dejan a Charles Manson a la altura de Patch Adams. Por los ojos de su protagonista descubrimos cómo es este extraño mundo donde somos abandonados y cómo funciona este enloquecido cuerpo de ley.

Una imaginación tan rica, tan extrema, tiene en la narración gráfica su espacio natural y un arte tan pulcro como el Martín Cáceres su contrapartida perfecta. Cáceres es una verdadera leyenda en el cómic nacional, su trabajo es reconocible para todos los que hayan hojeado revistas como Bandido y otras publicaciones locales. Con un estilo más cercano al cómic europeo, con un trazo simple y sumamente detallista, carente de achurados que entorpezca el cuidado detalle que Cáceres imprime a tu trabajo. Este estilo calza como un guante a la visión tan apabullante que tiene Baradit de la realidad planteada en la novela. Aunque el término “real” puede ser perturbadoramente ambiguo. Como en otras historias del mismo autor, parece que todo lo que vemos es un gran error, una gran broma de un Demiurgo enloquecido o un accidente de proporciones infinitas.

Pero como la herida de papel, algo nos hace olvidar el dolor y nos dejamos llevar por este mundo tan alejado y tan parecido al nuestro. Baradit siempre ha trabajado con elementos primarios de nuestro subconsciente, quizás sea ésto, y no su estilo tan extremo lo que realmente hace la diferencia. Nos habla con símbolos. Conjura un mundo donde la mayoría de sus elementos de construcción son míticos, tanto en un nivel más primigenio o ancestral, como moderno, hasta pop. Policía del Karma, como en las demás obras del autor, abre directamente tu cráneo y pasa de largo por sobre cualquier análisis consciente, hablándole a tu yo más interno, más humano y también animal. Por más raro que te parezca este mundo, algo te llama a aceptarlo, algo que no entiendes y que no tiene nada que ver con un filtro racional o moral. El braindamage se abre paso por tus neuronas y tú ni siquiera te das cuenta.

Y el éxtasis del dolor final se abre paso, porque a final de este viaje te das cuenta que mientras pasan las páginas te vas transformando lentamente en una máquina humana de esas que tanto le gustan a Baradit, tu consciencia es procesada, tus percepciones trituradas y lo que llamas moral, transformado en papilla nutritiva. Como lo haría el Comandante Proxy, después de enfrentarte a la experiencia demoledora de este viaje alucinógeno y visceral, tú mismo te vuelves a armar, renovado. Como una extraña catarsis, al ver lo extremo tan cerca de ti, filtrado directamente a tu cerebro, algo se renueva. ¿Les dije que la última parte de ese maldito corte de papel, la aceptación del dolor es perturbadoramente placentera?

Policía del Karma da un paso más allá en la narrativa gráfica nacional, con un arte de lujo, una edición que da gusto tener, atesorar y por sobre todo, no prestar (¡córtate con tu propio papel!). Expande una zancada más allá las posibilidades del formato y demuestra lo que se puede lograr cuando todas las partes involucradas creen en lo que hacen. Cumple completamente con el deseo de los autores por entregar de una sola vez la edición de coleccionista con todo el material extra que tanto se agradece. Aquí no hay un gramo de tacañería de ningún tipo, no hay límites en cuanto a la entrega en arte, talento, imaginación, y cariño tanto por el trabajo propio, como por el lector final de la obra. El trabajo de Baradit y Cáceres hacen, además de todo el delicioso daño mencionado antes, creer, junto con otros esfuerzos editoriales, que las cosas se están moviendo, que algo muy grande está pasando con el cómic acá. Ya era hora.

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3 Responses to CRÍTICA. Policía del Karma, de Baradit y Cáceres

  1. c783rpXnk dice:

    Cuando lei esta critica mis expectativas sobre este trabajo subieron como la espuma y las ganas de tenerlo no decrecieron (al contrario).
    Cuando “me corte con mi propio papel”… No me dolio tanto… Aunque ciertamente impresionado por la calidad grafica de Caceres (y una bocanada a Giraud que aun no puedo ventilar de mi casa), la historia no es tan genial, aunque es buen comic.
    Partamos: Ya era sabido que el Cyberpunk (mas bien Biopunk) era su cuna, si querian encontrar lugares comunes con otras historias, lo consiguieron con creces, pues hay influencias de Giraud en el dibujo (aunque Moebius no se dedico 100% al cyberpunk), la imagen de Santiago recuerda un tanto al New York de “Ronin” de Frank Miller (aunque menos violento), por ende recuerda al mundo de “Rai” de Valiant comics; al concepto mundo y guion de Minority report (Novela y Pelicula), con las chuchadas de peliculas como “Caluga o Menta” (Gonzalo Justiniano)… Suena medio irreal escuchar a un personaje primero hablando a puteada limpia, para despues escucharlo hablar en exquisita prosa. Asi que lugares comunes tenemos para tirar a la chuña, inclusive la narrativa y alguno concepto por ahi (como los policias drogados) recuerda un poco al de “V for Vendetta” (el comic claro) o a algunos capitulos de “Watchmen” (cuando Rorschach cuenta su historia), o lios eticos que recuerdan a “Blade Runner” (estas cazando a un culpable o a un inocente?? Quien es el cazador??).. Caceres no trabajo en una historia con Alan Moore?? O era Baradit?? No recuerdo.
    Es decir, el trabajo no es muy original, siendo una plastilina de varios lugares comunes que se usan en la actualidad, hasta el hartazgo, y que cansan un poco.. Fue como ver “Matrix: Reloaded”… Con la historia desenvuelta en la primera pelicula, ya no tenia sentido que los personajes se siguieran enlazando en circunloquios psicologico-etico-filosoficos y la entrada se pagaba para ver las secuencias de artes marciales unicamente. Salvo que esta NO ES UNA SEGUNDA PARTE. Despues de leer todas las historias y/o autores que cite, ya no tiene mucho sentido establecer las mismas cosas, a menos que desde ahi dentro salga algo REALMENTE novedoso, lo cual, no se ve mucho en la historia.
    Por demas, despues de todo el “entrenamiento” y el circo de freaks que tiene este cuerpo de policia (entre mutilaciones violaciones necrofagiasy un amplio etcetera QUE NUNCA SE VEN; SOLO SE EXPLICAN EN UN APARTADO DEL LIBRO), poco sentido tiene que a un integrante le tiemble la mano ante dispararle a alguien sea quein sea ese alguin; y/o cuestione ciertos comportamientos de ese mundo al cual esta acostumbrado. Dicho sea de paso, el uso de freaks en las historias Chilenas tiene un dejo fuerte a “El Obsceno Pajaro de la Noche” de Jose Donoso (LEALO!!!), y menos sentido tiene que se necesiten mas de 60 paginas para describir la historia que se cocina en un par de horas en que buscan a un “profugo”; esa mismo ser suscinto es lo que hace que tengan que recurrir a un narrador para explicar la historia… Es decir, un argumento excesivamente lineal con tambien excesivos elementos de adorno para sustentar la novela. Una especie de Iglesia Gotica hecha comic, solo que la nave de la Iglesia, ni siquiera es una cruz. Resumen: la trama es una mescolanza de eventos (asquerosos y amorales, la mayoria) que estan tirados al aire, sin sustento mayor de que existan. Peor aun: Podrian no existir, y la historia se puede armar igual.
    Lo bueno: Las Ilustraciones, si bien no paga el precio completo del comic, si paga al menos un buen porcentaje, pues el dibujo es bastante bueno, aunque segun mi opinion, hace falta de expresividad a los personajes, inclusive con todos los armatostes que adornan a los personajes, podrian haber sido mas expresivos… Ahora que lo pienso bien, tambien me recuerda un poco a Katsuhiro Otomo, pero debe ser tambien la influencia de Giraud (Otomo y Moebius son admiradores el uno del otro). El dibujo igualmente es un deleite… Que me perdone Baradit, pero de repente, su grafica me dio al impresion que algun delincuente rayo con lapiz pasta mi comic (que harto caro salio)… Y no!!! Era parte de la grafica de postproduccion!!!
    Por ahi, en una critica a este mismo comic, alguien dijo: “El tamaño no es lo que importa”… Totalmente de acuerdo. Menos aun importa si quieres explicar lo que no aparece en la historia, en un apartado… ahi ya no tiene sentido explicar nada. Es como tener que explicar un chiste que nadie entiende.
    Conclusiones: Muchisima pretension (demasiada) y pobre resultado. Sabiendo ademas que la industria del comic chileno, si bien ha tenido elementos autoctonos rescatabilisimos, mas alla de Mampato y Ogu como “Rayen” (Dr. Zombie)… “Diablo”??? NO!!!…, es de por si bastante pobre, querer salir de una vez de ese agujero con una obra monumental a la altura de novelas graficas tipo “Sin City”, o mas bien, tipo “Akira”, me parece demasiado arriesgado. Por que no partir con un elemento original pero menos pretensioso?? Como “Rayen”??… Un elemento que no tenga nada de genial, pero que tenga mas laboratorio?? (como “Ronin” de Frank Miller, que no es bueno para nada, pero tiene algo de original)… Mucho ruido (y mucho precio) y pocas nueces. Si tengo que poner nota 5/10, un 4.

  2. Raymundo dice:

    Buen trabajo PDK, todo un universo complejo. Como decía el compadre de arriba encontramos lugares comúnes, pero eso es parte de las catálisis del relato y no de los núcleos de la historia, que se corresponden más con un “ritual de iniciación”, ahí lo novedoso. Me importa más la presentación de entidades numinosas, más allá de los coqueteos con el bio-punk o steampunk o la etiqueta que fuese. Por lo demás, lugares comunes o tópicos hallamos tanto en la literatura universal, el cine, la música y por supuesto el cómic no es ajeno a aquello. No existe lo 100% original. Además destaco el componente criollo en la presentación de los reclutas, por algo son pacos xD Esa capacidad del retrofuturismo de tomar elementos del pasado y el futuro distópico, pero que no deja de dialogar con el presente, nuestro presente. Humor negro, crítica al poder, todo aquello que de forma paradigmática se puede interpretar con una buena lectura de PDK. Por otra parte, esos rayones, manchas, etc forman parte de la atmosfera presentada en la obra. En PDK a todo se le puede otorgar un significado, se nota que los autores investigaron, se documentaron.

    Si bien el trazo de Cáceres tiene influencias de Moebius, por la limpieza en la modulación de la línea, no tiene nada que ver con que se pierda la originalidad. Además, establecer un nexo con Ronin creo que es un poco exagerado.
    El uso de componente míticos, sincretismo religioso es el fuerte de la obra. También podríamos hablar de la anulación del sujeto, pero nos iríamos por las ramas y acabaríamos hablando de posmodernidad y eso si que da pa’ rato.

    La novela debe ser leída viñeta a viñeta, dándose el tiempo de degustarla y analizarla. Pese a que da la impresión de que hay vacíos por llenar, la idea de Baradit es involucrar al lector no solamente a partir del texto, sino de los nodos creados a su alrededor, los trailers, los reportajes del misterio, la novela SYNCO, ahora Lluscuma, la cual entrega info sobre el comandante Proxy. Las respuestas llegaran a su tiempo y demás que Baradit tiene pa´rato.
    Notable también la selección del epígrafe de los Sea Harrier de Maquieira, que pedazo de poeta wn.

    En fin, podría seguir defendiendo esta novela gráfica pero ya llevo varios minutos y me tengo que salir de esta “Matrix” llamada Internet. Además toda dispersa y desordenada mi argumentación, pero espero se comprenda.
    Saludos a quien por casualidad lea mi pequeño aporte, saludos y recuerden éste mantra: “LA MUERTE NO EXISTE”

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