REPORTAJE. Personal Académico de la Ed. Superior

por Manuel Loyola[1].

Los análisis sobre el personal académico de la educación superior (terciaria) en Chile son prácticamente inexistentes. No ha sido preocupación de los organismos oficiales del Mineduc, de las agrupaciones de rectores, de instancias y especialistas dedicados al seguimiento de la realidad del área, ni tampoco de las asociaciones o sindicatos de base o superiores que los reúne[2]. A la par, tampoco existe una variedad de datos sistematizados y publicados, a excepción de los antecedentes generales y relativamente actuales aportados por el Sistema de Información de la Educación Superior, SIES, dependiente del Ministerio de Educación. De esta manera, al momento de pretender un acercamiento de caracterización de este sector laboral, el interesado no dispone de informaciones, series o estudios que faciliten medianamente su tarea.

 ¿Por qué se acusa esta carencia? Ciertamente, podríamos suponer descuido y falta de interés de los organismos que deberían acometer el acopio y tratamiento de las circunstancias que afectan a este ámbito laboral. Podemos también suponer que eventualmente los datos existan, pero el hecho de que los mismos no abunden o no se den a conocer, no haría sino agravar la falta de diligencia que, respecto de mismos, estarían ofreciendo las instancias antes citadas.

 A la par con llamar la atención sobre estas omisiones oficiales, se nos presenta la necesidad de llevar a cabo los esfuerzos por aclarar la realidad laboral del mundo académico, asunto que interpelaría la actuación divulgativa de las propias organizaciones de la educación superior, los colegios y gremios profesionales, así como de los propios organismos asociativos (sindicales) del sector. Y todo esto, claro es, no por mero afán descriptivo, sino por sobre todo, por los desafíos que a este sector laboral le está imponiendo el actual proceso de cuestionamiento de las bases estructurales del sistema de educación nacional en todos sus niveles. Es un hecho de la causa que en este contexto, la participación del medio académico –si bien activa y solidaria de las demandas generales- no ha logrado mostrarse articuladamente como sector superando la particularidad (y dispersión) de cada institución formadora. No es este el espacio para profundizar en las razones de este bajo perfil público sectorial: los temores a perder o ver amenazada su poca o mucha estabilidad laboral en un ambiente general de inseguridad, así como la falta de correspondencia entre la imagen del académico/a (sujetos pensantes e intelectualmente inquietos) y la realidad factual de su comportamiento (limitados a un ejercicio rutinario y puramente funcional), pueden estar a la base de la no poca indiferencia de su actuación presente.

 Lo que sigue, sin afán alguno de novedad, es sólo la reproducción de algunos de los antecedentes que sobre “Personal Académico” (IPA), aportó el informe de Salamanca y Rolando en 2010 a partir de una base empírica fechada en junio de 2009[3]. Las características de estas informaciones, demasiado generales y sin desagregación en aspectos vitales de funciones: cargas horarias, ingresos, carácter contractual de las relaciones de servicios, segmentación por tipos de institución, etc., impiden una relación precisa de las condiciones del desempeño; sin embargo, de cierta forma nos iluminan, aunque sea genéricamente, sobre determinados aspectos de tales condiciones[4]. Al tratarse de una reproducción del mencionado Informe, la secuencia de antecedentes se ajusta al orden y títulos de materias previstos en él[5].

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Total Académicos 2009

  1. Total académicos a nivel nacional: 62.548. Con relación a cifras de 2007, el sector arroja un crecimiento real del orden del 10% anual. No se especifica en qué tipo de entidades se está produciendo el incremento. Desconocemos si al 2011 la tasa se mantiene, sube o decrece.
  1. Del total, 59,9% son hombres y 40,1% mujeres. El promedio simple de edad de este universo era de 43,4 años. El 57,4% del total tenía 44 años o menos. Entre las mujeres se registraba la población con menos edad. Se estima por parte del IPA, que esta mayor juventud femenina importaría lugares de trabajo menos calificados (sólo docencia) y de menos presencia en las esferas directivas y la administración académica
  1.  El 82% del total declaraba tener compromiso académico (algún tipo de servicio y/o contrato) con una sola entidad; el 13% señalaba tenerlos en dos instancias, y un 5%, en 3 o 4 lugares. No se consigna en el IPA la carga horaria o magnitud de estos compromisos.
  1.  Las mujeres, más que los hombres, declaran tener vínculo académico único (85% en contra del 80% en hombres)
  1. Académicos/as por nivel de formación: 5.703 personas, es decir, el 9,1% del total, mencionan tener grado de doctor/a, cifra levemente superior a 2008 (7,8%). Con grado de magíster aparecen 11.675 (18,7%). Del total de postgrados, 9,8% corresponden a mujeres (donde la relación Doctorado/Magíster es de 1:3) y un 18,0% a hombres (donde la relación Doctorado/Magíster es 1:2)
  1. Contrastando lo señalado por el SIES con los datos de postgraduados que aparecen en el Anuario CRUCH 2009[6], podemos percatarnos de la evidente concentración de Mgs. yDrs. en las entidades del Consejo de Rectores. En efecto, en estas están presentes 11.554 académicos/as con estos rangos de formación, es decir, el 66,5% del total del sistema (17.378), según lo informado por el SIES.
  1. Por postgrado la situación es aún más elocuente a favor de las UES del CRUCH: de los 5.703 Drs. señalados por el IPA para el conjunto del sistema, 5.371 de ellos aparecen como académicos/as CRUCH (94,1%). En lo tocante a magísteres, el 53,0% del sistema estaban incorporados al CRUCH (6.183 de 11.675)
  1. Ahora bien, al interior de las 25 UES del CRUCH, tres de ellas (PUC., U. de Chile, U. Concepción) captan el 41,1% del total de académicos con postgrados (4.752). En términos relativos, era la PUC la que disponía la más altas cifras: 1.458 Drs. y 752 Mgs. (19,1% del total), seguida por la Universidad de Chile y U. Concepción.
  1. Volviendo al IPA, en su mayor parte, los académicos/as adscritos/as (50,3%) declaraban disponer sólo de título profesional, con lo que resulta que el 78,1% del personal académico disponía de algún nivel de estudios terciarios. Cabe indicar de nuestra parte que este Informe no señala a qué instituciones están incorporados estos profesionales y/o graduados.
  1. El porcentaje de 50,3% asciende a 54,4% al agregar la cifra de 2.584 profesionales de especialidades médicas y odontológicas. Existen en el Informe otras categorías de académicos/as provenientes de estudios con acreditación de técnicos medios y superiores y licenciados, que suman 8.808 personas. De otra parte, también aparecen 2.326 individuos sin título, grado o sin información. Al agregarlos a los demás profesionales sin postgrado, observamos una proporción de 45.170 académicos, esto es, un 72,2% del total del personal[7].
  1. La desagregación por género (sexo) de lo anterior, informa lo siguiente:
Género Dr. Mg. Total D+M % de D+M Profesionales y demás categorías % de Prof. y demás categorías
F 1.426 4.681 6.107 35,1 18.960 42,0
M 4.277 6.994 11.271 64,8 26.210 58,0
Total 5.703 11.675 17.378 100,0 45.170 100,0

 

 

  1. N° Académicos por Región del país, género, Matrícula y Estdiantes/Académicos

 

Región Femenino Masculino Total Matrícula Estudiantes/ académicos
Región 1 460 616 1.076 14.329 13,32
Región 2 958 1.294 2.252 33.445 14,85
Región 3 285 406 691 8.205 11,87
Región 4 1.021 1.389 2.410 32.349 13,42
Región 5 3.008 4.801 7.809 106.977 13,70
Región 6 310 498 808 15.757 19,50
Región 7 1.103 1.526 2.629 38.782 14,75
Región 8 2.267 4.251 7.518 115.394 15,35
Región 9 1.157 1.432 2.589 34.513 13,33
Región 10 955 1.243 2.198 26.701 12,15
Región 11 83 106 189 1.367 7,23
Región 12 414 456 870 7.101 8,16
Región 13[8] 11.176 18.551 29.727 411.058 13,83
Región 14 594 848 1.442 16.880 11,71
Región 15 534 790 1.324 13.385 10,11

 

“De acuerdo a las cifras 2009, las regiones con menor número de académicos son las regiones XI, III, VI y XII. Por el contrario, las regiones con mayor número de académicos son las regiones XIII (RM), VIII y V. De acuerdo a lo que se observa en las cifras del cuadro anterior, existen importante diferencias entre regiones respecto del número promedio de estudiantes por académico, donde la VI región muestra una indicador de 19,5 estudiantes por académicos, mientras las regiones XI y XII muestran un indicador de 7,2 y 8,2 respectivamente” (p. 11)

“Cuando se analiza la distribución de académicos por género en las regiones, se observa que en todas las regiones el número de académicos hombres fue mayor que el de mujeres, llegando a representar el 60% o más del total en las regiones V, VI, XIII y XV. Por otra parte, en las regiones XII y IX se observa una distribución más equilibrada entre hombres y mujeres (52% frente a 48% y 55% frente a 45% respectivamente).” (Ibídem)

La información del IPA no establece la relación de personal con postgrado por región o tipo de institución. Sólo de modo meramente ilustrativo (sin valor predictivo alguno[9]), y de acuerdo a las cifras agregadas consideradas anteriormente, podemos indicar que el ponderado entre el total de posgraduados y la matrícula, señalaba un promedio simple de 50,4 matriculados por académico/a con postgrado, a nivel nacional. En el caso de los magísteres la relación es de 1 por 75,1 estudiantes, en tanto que respecto de los doctores, la proporción era de 153,6 matriculados por Dr/a.

  1. Horas contratadas y Género. La suma del total de horas contratadas por el personal académico en el primer semestre de 2009 (no importando la institución),  ascendió a 1.122.764 (62.548 por semana). El promedio simple determinó 17,9 horas por trabajador. No obstante, el IPA establece que el 22% (13.124) de los/as académicos/as disponía de jornada completa según los parámetros OCDE (39 o más horas semanales), por tanto, un 78% no compartía tal condición, siendo un 68% el personal con carga inferior a las 23 horas semanales. Obviamente, la diferencia (10%), se situó entre las 23 y 38 horas ¿Cómo se distribuyen estos totales por tipo de entidad, funciones, región y formación académica? Casi nada de esto está dicho en el Informe.
  1. De la cifra que dimos al comienzo (40,1% del personal es femenino), podemos extraer que en su mayor parte las mujeres disponían de cargas horarias que superaban las 22 horas semanales, estando el 44,8% de las mismas en el nivel de menos de 11 horas.
  1. También en el caso de las académicas, ellas totalizan poco más de un tercio de las jornadas completas (4.507 contra 8.617 de los hombres), de manera que, como ya lo advirtiéramos, por lo común ocupan funciones docentes sin un peso significativo en las de orden directiva, investigativa y gestionaria.

[1] www.izquierdas.cl; www.edicionuniversitaria.com

 

[2] Un de los escasos acercamientos al tema, pero desde una perspectiva cualitativa respecto de la cultura institucional y la subjetividad de los docentes universitarios, es el artículo de Paula Berríos, Carrera Académica: análisis empírico de su estructura y organización en Chile, en Calidad de la Educación, 29, CSE, Santiago 2008, pp. 36-62

[3] Juan Salamanca – Rodrigo Rolando, Descripción y Análisis sobre el Personal Académico 2009 en la Educación Superior Chilena, SIES, 2010, en www.sies.cl

 

[4] Los autores advierten en su informe sobre la ausencia de datos fidedignos respecto del mundo académico nacional. La duplicidad de funciones laborales y el enmascaramiento de las informaciones atentan contra el rigor en la recolección y sistematización que deben hacerse presentes en este tipo de trabajos. De ahí que a los antecedentes sobre horas contratadas hechas llegar por cada institución consultada (perspectiva que se atiene más directamente a la condición de los académicos/as en cuanto individuo trabajador), apliquen, en la segunda parte de su exposición, la medición a base de las Jornadas Completas Equivalentes (masa de horas contratadas indiferentes a las funciones académicas). A los efectos de lo que aquí presentamos, dejaremos de lado el análisis de las JCE por su excesiva generalidad. Si bien tomamos se debe tomar nota de las imperfecciones de la base empírica del primer enfoque, creemos que su corrección debería ir por la vía de la contratación de los antecedentes con los que se logren recoger por parte de una muestra representativa de entidades. Claro está, una tarea pendiente.

[5] IPA contempló informaciones provenientes de 176 instituciones de educación superior: 58 Universidades (16 Estatales, 9 particulares con aportes del Estado, 33 privadas); 76 Centros de Formación Técnica (CFT), y 42 Institutos Profesionales (IP)

 

Por Personal Académico se entiende: “Es aquel cuya función primaria o principal es la realización de actividades académicas como la docencia y/o investigación, incluyendo la labor de autoridades académicas tales como rector, vicerrector, decano, vicedecano, director de escuela, director de departamento, etc.”

[6] Consejo de Rectores de Universidades Chilenas, Anuario 2009, Santiago, 2010. Disponible en www.consejoderectores.cl  Componen el CRUCH: U. Católica de Chile, U. de Chile, UTEM, U. de Los Lagos, U. Católica del Maule, U. Católica de la Stma. Concepción, U. C. de Temuco, U. Playa Ancha, UMCE, U. Arturo Prat, U. de Tarapacá, U. de Atacama, U. de Talca, U. de Magallanes, UFRO, U. del BíoBío, U. de La Serena, U. de Antofagasta, U. de Valparaíso, UC del Norte, U. Austral, USACH, U. Federico Santa María, PUC Valparaíso, U. de Concepción

 

[7] Al comparar este último porcentaje del personal académico –sólo con título profesional y niveles técnicos- con la información de igual tipo del personal CRUCH (2009), se constata una clara tendencia al equilibrio al interior de las UES estatales y con aporte estatal de lo que sucedería dentro de las instituciones que no forman parte de ellas (UES Privadas, IP’s, CFT’s). Esto es, el personal académico solamente profesional (sin postgrados) CRUCH era de 12.883 personas (52,7%), en tanto que el personal con postgrados, como ya se mencionó, era de 11.554, lo que significa una baja de casi 20 puntos porcentuales respecto de lo considerado en IPA para la totalidad del sistema. Luego, podría perfectamente postularse que mientras más nos alejamos del medio universitario estatal y paraestatal, el sistema de educación superior se torna menos homogéneo y más precario.

 

[8] Corresponde a la Región Metropolitana

 

[9] Que no tenga valor predictivo no implica que no disponga de valor: nos permite una idea general desde la cual podemos (y debemos) avanzar hacia lo situacional-concreto. En la escala o pirámide de correspondencia, ciertamente que el personal con más altos grados académicos se encuentra mayoritariamente en las universidades y concentrados en la regiones 13, 5 y 8

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