CRÍTICA. Tábanos 13 Poetas Chilenos

por Christian González Díaz

Los tábanos atacan en zonas descubiertas, sin importarles si su víctima los descubre o no. Ellos saben que llegará el momento en que los lectores descubran en su espacio interior la presencia de TÁBANOS 13 POETAS CHILENOS, ésta selección de poetas nacidos entre 1966 – 1979, con prólogo del poeta chileno Mario Meléndez (Linares, Chile, 1971), publicada en México por ediciones de Medianoche, con el apoyo del Gobierno del Estado de Zacatecas y de la Universidad Autónoma de Zacatecas.

Mario sabe de la literatura Chilena y sus años en México le han otorgado una perspectiva, una mirada lejana pero exhaustiva de lo que sucede en esta orilla del continente. Los poetas hacen lo que los define y expanden sus letras, para aterrizar en los crepúsculos como los tábanos en un vuelo activo y eficaz, orientados por las siluetas y el olor. El alimento de estos tábanos es la sangre de los vecinos y foráneos que conviven en el infierno del dominio del mercado, atienden sus necesidades con la crítica y la reflexión. Se enrojece la piel de los indiferentes, es atravesada la cáscara y las letras llegan para rearmar la visión de la realidad que tenemos. En enero de este año recibí de manos del poeta y artista visual Leo Lobos uno de los primeros ejemplares de este libro. Los nombres de Armando Roa Vial, Yuri Pérez, Jaime Huenún, Marcelo Rioseco, Francisco Véjar, Leonel Lienlaf, Mario Meléndez, Javier Bello, Juan Pablo Huirimilla, Julio Espinoza Guerra, Damsi Figueroa y Héctor Hernández,  son referentes constantes de las letras del Chile Contemporáneo y constituyen diásporas que aportan a la construcción de un universo distinto.

He podido encontrar a estas voces en mi recorrido literario, mezcladas con otras voces perennes como las de Teillier, Hahn, Zurita, Lihn, Maqueira, Memet, Llanos, Chihuailaf, Urriola, Berenguer, entre otras letras que conviven en el escenario de la literatura nacional. El sobrevuelo del enjambre comienza con Armando Roa Vial, nacido en Santiago en 1966. Abogado. Su obra literaria, reproducida en antologías y revistas, incluye la narrativa, el ensayo, la poesía y la traducción. Gracias a sus traducciones, Armando Roa Vial nos introduce a la creación del poeta, músico y crítico estadounidense Ezra Pound quién tradujo a al filosofo chino Confucio y al poeta indio Rabindranath Tagore acercando la cultura de oriente a nuestro mundo occidental. Armando Roa vuela con su juego de letras advirtiendo sus descuidos, pasea a su manera y la de otros que admira, permanece en lugares conocidos para él, entre oscuridades y farolas, a la intemperie propone un tiempo para lanzar muy lejos las sensaciones que nos comparte y con las cuales nos atrapa. Sus textos nos dan instrucciones para participar de la vida sin perderse en ella, su vida rodeada de libros e incitaciones a la lectura funden un conocimiento que nos sorprende con su poderosa humanidad. Comprendemos su espíritu crítico, vemos como abraza sus creencias con convicción y cómo se aleja de las voces ambiguas y sin sentido, dejando una impresión permanente y certera para sus conocedores donde se funda lo verdadero, transformando la realidad en un espacio poético o apocalíptico según el prisma desde el cual se mire.

Los tábanos tienen dos pares de alas, más sólo vuelan con un par, ya que las otras están pegadas a su cuerpo. Yuri Pérez, nacido en 1966,  poeta y gestor cultural de San Bernardo, tiene una obsesión por sacar al lector del lugar en que está, le interesa fastidiar la inercia tan propia de estos tiempos y de nuestra neo civilización, ha ganado su lugar en la literatura nacional a punta de alfileres clavados en la consciencia de quienes han encontrado sus letras. Parece colgar de un abismo, sujetado de una rama de un árbol viejo suelta sus verdades y comparte con su raza el deseo de sus versos. Pérez denota su tránsito por la narrativa y desde la poesía a la narrativa nuevamente, de manera franca nos envuelve fluidamente entre vuelo y vuelo invitándonos a proseguir en esta compilación generosa de Mario Meléndez.

Me preparo para continuar el viaje, tengo siete fotocopias en el bolso, cinco dibujos, “tres mujeres, un piano, un gato y una tormenta”, que le pertenecen a Leo Lobos, nacido en Santiago en 1966.  Su trazo fundamental ilumina la vida a través de la palabra, destruyendo los límites y acercando a la humanidad con los eslabones fecundados por sus versos. En esta selección realizada por Meléndez, Leo Lobos afirma por medio de las letras del poeta alemán Gottfried Benn en el epígrafe de su poema Disculpa para una Oveja irreal que: “la vida es construir puentes sobre corrientes que pasan”. Un poeta barnizado por su estancia en Brasil y Francia que impregna su fuerza, sus alas y sus aterrizajes sobre el papel de su patria de la cual es víctima y bandera. No es raro encontrarse con su poesía y es preciso que aparezca, pues estamos en la corriente que pasa y él está encargado de construir los puentes. Fue precisamente él, quién me presento a Jaime Huenún, nacido en Valdivia en 1967,  que aparece seguido en esta antología. Huenún surge del contexto histórico-cultural de las vanguardias, busca encontrar la coherencia entre su origen y las letras que surgen de su comprensión ancestral. Cargado de rituales nos lleva con sus danzas y alabanzas a un territorio espiritual, a la descripción pausada de los elementos que componen su entorno pasado, actual y futuro. Su oralidad es consecuencia de su naturaleza arraigada en el sur del Chile. Su fogón, la luz que se desprende y el calor que envuelve nuestros cuerpos en este recorrido hecho de ríos y bosques, ilumina un conocimiento necesario que nos hace estar en comunión con su lucha para defender a su pueblo y su gente. Posee una lealtad fundacional de su obra y la explicita para nosotros a través de su discurso. La comunicación es esencial para Jaime y es posible apreciar que no posee límites en el cosmos, las letras buscan un puerto imaginario que existe en cada uno de nosotros.

El artesano de la palabra dedica sus horas delicadamente en el esfuerzo imprescindible por plasmar la realidad. Lúcido y comprometido con la vida, el poeta y cronista Francisco Véjar, nacido en Viña del mar en 1967, se hace presente con su historia, sus lecturas y experiencia que fluyen espontáneamente en sus textos. Lo cotidiano de los libros es para su reflejo lo que su reflejo es para sus versos. Es como si Francisco pudiera desdoblarse, tomar asiento en la mesa del jardín y compartir con su familia y amigos, al mismo tiempo que, entona su rigurosa poesía. El jazz se percibe en las letras que acuerdan con la historia su pertenencia al tiempo presente, las imágenes van remontándonos a la propia existencia del autor, sus recorridos por calles de austera complacencia.  Se convierte así en materia, en elemento para que los lectores puedan observar sus inquietudes y sus vivencias en esa manera particular en que vierte sobre la historia su visión. Sin duda cada uno de los autores reunidos en esta antología y tantos otros que deambulan por los escenarios literarios chilenos lo hacen. Con mejor o peor suerte, con mayor o menor precisión para los intereses de la sencillez que arrulla el quehacer escritural.

Mario Meléndez hace punto aparte para referirse a Francisco Véjar y reparo en que la figura de Véjar es amable y cercana, ninguna burocracia para las reuniones diplomáticas con él, necesario tampoco eran grandes colecciones de libros, un par de documentos sobre la mesa, muchos discos, la fotografía de totito acompañándonos en un homenaje humano y la disposición a compartir de verdad. Numerosas las delegaciones de todos los países que pasan por su casa o lo invitan a ser el anfitrión de sus visitas, por lo certero. Los tábanos tienen su propia estrategia para atacarnos, si los atacamos dan la vuelta para mordernos, haciéndonos dar vueltas y estar consciente de lo que nos rodea. Cercano al enjambre, participe y conductor aparece el poeta Leonel Lienlaf que nace en Alepue en 1969. Más allá de la muerte del cuerpo, el corazón sigue hablándonos, más allá del lenguaje las palabras suenan en los líquidos que conforman nuestro cuerpo. Leonel Lienlaf y sus alas azules pertenece a la generación de poetas que escriben en su lengua materna el mapudungun y en español para sus hermanos de la ciudad alejada del bosque. Éste poeta sobrevuela permanente los campos, rociando de la sabiduría de su pueblo los rincones de nuestro continente, sabe que si convertimos en leña los bosques estos ya no podrán darnos flores ni frutos. Las montañas guardan el eco de un silencio rodeado de palabras, cuando estos años aún no se soñaban;  baja a las praderas por los ríos que deshielan las razones y los valores fundamentales de su existir, de sus palabras y su canto.

Es este libro, un paseo por el planeta y por varios universos, montado sobre los cuerpos diminutos de estos tábanos que pese al tamaño con el cual nos imaginamos su existencia, recorren de hemisferio a hemisferio con sus letras provocando tsunamis en el aleteo profuso de su vuelo. Algunos podrán confundirse con el título del libro y pensar en los tábanos como insectos molestos, una especie de mosca gigante que además pica. Pero aprovechamos de recordar la metáfora de Sócrates y el tábano que se refiere a la costumbre que éste tenía de “aguijonear” a los atenienses con sus preguntas en procura de que se despertaran arribando  al encuentro de la verdad. Una tarea realmente ímproba que de alguna forma le costó que fuera luego condenado a muerte. Entonces estos poetas chilenos vuelan al encuentro de la verdad que se opone a las apariencias y se identifica con la realidad. El conocimiento de los poetas es verdadero pues es capaz de captar la verdad de las cosas. Disfrutamos de ello gracias a Mario Meléndez, a su conocimiento, a sus lecturas que hacen un proceso arduo que nos permite a los lectores conocer esta verdad.

One Response to CRÍTICA. Tábanos 13 Poetas Chilenos

  1. Leo Lobos dice:

    Mis felicitaciones y gracias por esta excelente reseña, es tan importante como los libros que con tanto esfuerzo, sensibilidad, inteligencia y esfuerzo como el desarrollado por Mario Meléndez, con el apoyo de importantes instituciones mexicanas son editados y publicados (en magnifica forma agregaría), produzcan estos efectos de critica como la que hace el poeta chileno Christian González, quien esta haciendo y dejando una importante huella de un recorrido de lecturas que nos iluminan y enriquecen el iaginaria y la realidad nacional.

    Felicitaciones una vez más, y mis agradecimientos por esta grata comunicación cultural.

    Leo Lobos

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