CRÓNICA. Andrés Caicedo

por Macarena Hernández

“Puede ser una tarde con estrellas

La tarde se parece a mí

Soy un hombre melancólico

Soy un poeta.

Cuando tenía 12 años fui a mi primera

fiesta y fue cuando me tocó bailar por

primera vez en mi vida. Me fue muy mal.

No me cogió el paso. Me dijo: no le

cojo el paso y me dejó allí. Y yo fresco.

Pero yo ahora pienso

que si me hubiera cogido el paso ahora yo

sería bailarín y no poeta.

Hay gente que puede ser poeta y bailarín

al mismo tiempo.

Pero yo no puedo. Yo soy un hombre melancólico.

Puede ser la luna a mis espaldas”


Conocí a Caicedo a través de Fuguet.

Fuguet conoció a Caicedo en una librería de Lima cuando se encontró con Ojo al Cine, el libro recopilatorio y póstumo de sus críticas de cine y se obsesionó con la figura del tipo que a los 25 años, en Cali, se suicidó, luego de recibir la esperada caja con la primera edición de su libro “Qué viva la música”. Tiempo después publicó Mi cuerpo es una celda, la autobiografía, montada a partir de las cartas  y escritos de Caicedo.

Y es que Caicedo escribía sin parar. Escribía desde el encierro y el miedo al exterior, en una ciudad que le incomodaba y que no lo acogía, en Calibozo, como solía llamar a Cali. (“Odio a Cali. Una ciudad que espera, pero no le abre la puerta a los desesperados…sí, odio a Cali, una ciudad con unos habitantes que caminan y caminan…y piensan en todo, y no saben si son felices”).

Hoy en día Caicedo es una figura mítica y de culto,  que se vale de una actividad literaria y apegada al cine, de larga extensión para su suicidio precoz. El documental de su amigo Luis Ospina Unos pocos buenos amigos así lo muestra, a partir de las conversaciones con sus grandes amigos, los actores de sus cortos, Patricia –su último y atormentado amor-, su padre: fue cinéfilo y crítico de cine, escritor de teatro, cuentos y novelas, actor, fundador del Cine Club de Cali, del centro cultural Ciudad Solar en que vivió un par de años con sus amigos, creador de la revista Ojo al Cine, y más.

Pero, al lado de eso, empezó a construir la muerte desde temprano, como evoca uno de sus amigos en el documental, idea que aparece latente en la recopilación de Fuguet. También la soledad, la incomunicación, el desamor, la torpeza de las relaciones personales.  Ya a los 25 años contaba con dos intentos de suicidio, hasta dar con el último. Dos cartas escribió ese día, se tomó 60 pastillas de Secobarbital, y cayó derrumbado. “Por favor, trata de entender mi muerte. Yo no estaba hecho para vivir más tiempo. Estoy enormemente cansado, decepcionado y triste, y estoy seguro de que cada día que pase, cada una de estas sensaciones y sentimientos me irán matando lentamente. Entonces prefiero acabar de una vez. (…) Yo soy el que pierdo pero mi acto no es de derrota. Tengo todas las de ganas, porque estoy convencido de que no me queda otra salida. Nací con la muerte adentro y lo único que hago es sacármela para dejar de pensar y quedar tranquilo (…).Esta idea la tengo desde mi uso de razón. Ahora mi razón está extraviada, y lo que hago es solamente para parar el sufrimiento”, le escribía a su madre unos años antes de morir.

Y por eso, no parecía haber mejor título para su novela autobiográfica que ese que sale de la canción del mismo nombre de Arcade Fire: “My body is a cage that keeps me / From dancing with the one I love/ But my mind holds the key”.

Afortunadamente, el legado quedó en las buenas manos de sus amigos, como el mismo lo quiso: Que nadie sepa tu nombre y que nadie amparo te dé, que no accedas a los tejemanejes de la celebridad. Si dejas obra, muere tranquilo, confiando en unos pocos buenos amigos”. Y se ha seguido expandiendo a partir de quienes lo han conocido tiempo después y que tal como Fuguet, tal como yo, se han magnificado frente a su figura literata, atormentada e incomprendida. Lo mismo que seguramente les pasó a los realizadores del documental dedicado al colombiano, ganador del FIDOCS en su competencia internacional Noche sin fortuna (Francisco Forbes y Alvaro Cifuentes),  que no vi pero espero vuelva pronto a Chile.

 

 

Los Amantes de Suzie Bloom from Cinépata on Vimeo (adaptación de Francisco Forbes y Álvaro Cifuentes del guión escrito por Andrés Caicedo)

 

 

Jamás dijo nunca nada (Esteban Arango y Erick Castrillón, basado en la vida de Caicedo)

 

My body is a cage – Arcade Fire

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