REPORTAJE. Las Niñas

por Ximena Catalán y Alicia Ibañez Flores

El grupo “Las Niñas” surgió casi por casualidad, en Enero del año 2007 en los ensayos abiertos del grupo “Los Truqueros” en la Posada del Corregidor. Ellos ensayaban todos los lunes a las tres de la tarde, y como era un lugar abierto, llegaba a escuchar toda la gente que quería y que llegaba atraída por la música. De ahí el grupo de músicos y espectadores se iba a la Vega, a una picada llamada “Lamilla” y el “tour cuequero” terminaba en “El huaso Enrique” en la calle Maipú, donde no paraban hasta el otro día. Esas reuniones dieron a luz varios grupos, entre ellos, “Los Canallas”, la nueva agrupación de “los Chinganeros” y “Las Niñas”.

Las fundadoras, Andrea y Pamela, solían participar de estas actividades, y como eran de las pocas mujeres que las frecuentaban, comenzaron a conversar y a hacerse amigas.  Siendo las únicas mujeres entre tantos hombres, comenzaron a adquirir cierta notoriedad: “Cuando en Lamilla había que cantar y ellos paraban, decían, ‘Ya po’, que canten las niñas’”, cuenta Pamela. Y ahí ellas cantaban, sin ninguna ambición más que animar el momento. Estas instancias de reunión comenzaron a multiplicarse en distintos lugares de la capital, como el matadero y el barrio de Estación Central. Fue aquí donde cambió la historia, ya que mientras se bajaban de una micro en la que habían tocado, Andrea, Pamela y Analía (una integrante que ya no está), una persona les avisó que en “la Pollera”, un local del barrio Estación Central, estaban cantando cueca y grabando un video. Las chicas fueron y se encontraron con el mismísimo Daniel Muñoz, quien les pidió que cantaran y bailarán, y luego de esto las invitó a participar de un evento en “Las Tejas”, ya que ese día se celebraba el día del Roto Chileno. Al preguntarle si tenían nombre, le dijeron que no, pero que las llamara, improvisadamente, las niñas de la cueca o algo así. Y fue él, cual sacerdote bautizando un bebé, las presentó como “Las Niñas” durante el evento. Luego de esta primera presentación, nunca más cambiaron su nombre y decidieron emprender un camino como grupo establecido. Fue así como sumaron nuevos colaboradores y tuvieron su primera presentación oficial en “la Barcaza”, el 17 de enero de 2007.

Luego de eso hubo varios cambios. Se fueron algunos integrantes y llegaron otros, quedando finalmente tres: Andrea, Pamela y Tania. Pero ellas siempre quisieron tener a la cuarta “Niña”, “porque la rueda dice que son cuatro los cantores”, señala Pamela. Después de intentos frustrados, decidieron seguir y consagrar lo que ya tenían. Y les fue bien: en 2009 postularon a un FONDART, ganándolo y lanzando su primer disco en 2009: “Fina, arrogante y dicharachera”, con temas propios y prestados desde la tradición popular. Este nombre lo sacaron de una de las definiciones que circulan de la cueca, en la que Hernán Nuñez Oyarce, uno de los maestro de la cueca  brava, dice que “la cueca la inventó Satanás, porque es ardiente, fogosa, y al mismo tiempo fina, arrogante y dicharachera”, al igual que la mujer. En agosto de 2010 recibieron un duro golpe: Tania las abandonaba para irse a otro proyecto, justo cuando habían logrado posicionarse y tenían un disco bajo el brazo. Esto sumado a que Andrea estaba temporalmente alejada debido a su embarazo y estaban trabajando con su reemplazante, lo cual se volvió un desafío adicional para el grupo y en especial para Pamela. En este contexto, terminaron de hacer los compromisos planificados en septiembre y luego Pamela y Andrea se vieron solas, con la idea fija de que querían tocar sólo con mujeres, para hacer honor a su nombre. Esto las hizo alejarse, en términos de grupo, de los músicos con quienes habían crecido como agrupación, y les hizo más difícil el reclutamiento del resto de los integrantes.

Difícil pero no imposible. Con la idea en mente de que no querían gente proveniente del mundo de las cuecas: como todo pueblo chico, abundan los rumores y el “chaqueteo”, nos dicen. Dejaron pasar un poco de tiempo y pidieron ayuda a unos amigos de la Universidad de Chile, quienes ese año se habían involucrado de lleno en las cuecas. Al respecto Pamela plantea que “pasa algo bien curioso con la cueca: si no enganchai, pasa como en cualquier otro cosa, pero si enganchai, te volvís un adicta/o de la cueca”. Comenzaron así la búsqueda de las nuevas “niñas”. Aparte de que fueran personas con formación musical que pudieran ayudarlas en lo más técnico (Andrea es Ingeniero en Turismo y Pamela es actriz, Licenciada en Estética y está terminando la carrera de Programación Computacional), requisito adicional era que estuvieran ligadas a “lo escénico” y no fueran sólo intérpretes musicales, dadas las características del show que a ellas les gusta ofrecer.

Gracias a una amiga de Pamela, supieron de Belén y Pickúa, estudiantes de teatro de la UC, que cantaban cueca. Resultaron conocerse también de una escuela carnavalera, la Chin Chin Tirapie. Cristian, uno de sus amigos de la Universidad de Chile le recomendó a Lucía, pianista de dicha universidad. Se juntaron en el bar las Tejas con las nuevas posibles integrantes para contarles el proyecto y terminaron pasando una amena velada, cantando cuecas y tomando vino hasta altas horas de la madrugada. De inmediato supieron que trabajarían juntas.

Josi, por su parte, llego a través de Pamela. Sus novios eran amigos y Pamela decidió invitarla a tocar con el grupo. Ella actualmente tiene además otra banda, Pasto Seco. Luego de pensarlo y de que su pareja, también músico la alentara, decidió acepta la invitación.

Por último Pickúa invitó a Javiera, la última en unirse. Javiera había sido su ayudante en la Escuela de Teatro, y la había oído tocar un Udú en una obra de teatro. Luego de un sueño, en el que la vio tocando, y en base a la necesidad del grupo de contar con una percusionista, decidió mandarle un mail con la invitación, ¡a las 2 de la mañana!. Javiera, quien solía tocar sola, vio esta invitación como una oportunidad. El mismo día que se reunieron para hablar sobre el proyecto, el interés y compromiso mostrado por Javiera hicieron que el grupo decidiera sin titubeos que ella sería la nueva percusionista de “Las Niñas”.

Lo que se viene

Como en todo grupo en crecimiento, “Las Niñas” esperan consolidar su repertorio personal, investigando en nuevos ritmos y sonoridades y luego de ello postular a algun fondo que les permita grabar un nuevo dico. Esperan además seguir afiatando el “Fina, arrogante y dicharachera” con las nuevas integrantes y presentándolo, luego de las interrupciones que han tenido a lo largo de su historia.

Finalmente, Lucía nos comenta que la apuesta de “Las Niñas”, a diferencia de otros grupos de cuequeras, es que se ciñen al formato más original de las cuecas choras, aunque guardando siempre su femineidad, por ejemplo, a través del vestuario

Su show dentro de la Fiesta Aniversario Revista Sangría, comenzará a las 12:00 de la noche y durará aproximadamente 45 minutos, en los que prometen entregar al público todo su talento y la energía de la cueca brava chilena.

4 Responses to REPORTAJE. Las Niñas

  1. Lupi dice:

    pulento grupo po!
    hay que puro escucharlo en vivo con todo el glamour de “Las Niñas”

  2. corina dice:

    vivan las niñas!

  3. Pame dice:

    Excelente!!!!!
    Arriba las Niñas!!!!!!!!

  4. Abraham Briones Q. dice:

    Excelente, lo que hacía falta, ya que hasta ahora hay bastantes grupos de cuecas bravas de varones, pero este grupo le dá un toque diferente. Además son sabia nueva y tienen mucho ánimo de lo que están haciendo. ! Sigan así chiquillas!.

    bryan.

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