CREACIONES. Remecido Mod

Autor: Daniel Carrillo

La noche del terremoto yo soñaba que estaba en un concierto de los Who, pero no como un fanático cualquiera, sino que encarnado en el bombo de Keith Moon.

Recurro al concepto de encarnación sin temor a que alguien se imagine o se pregunte si entonces yo estaba muerto, porque supongo que soñarse difunto debe equivaler a quedarse perplejo ante un televisor apagado (curiosamente hay personas que se suicidan si es que apagan la tele).

Pero yendo más allá, quizás cada vez que uno despierta con el chorrito espeso y tibio de baba corriendo por las comisuras hasta la cabecera, con unas ganas feroces de cantar victoria porque no se recuerda nada anómalo y uno termina por creerse la historia de que no nos atacó ningún sueño durante la noche, claro, cuando uno despierta y no recuerda haber soñado, tal vez en ese momento justamente uno soñó que estaba muerto.

El hecho es que yo temblaba desde antes del cataclismo, porque ya había pasado My Generation e incluso me habían llegado unas buenas patadas en lo que vendrían a ser las costillas y las posaderas de la que era mi nueva forma.

No recuerdo con cuál canción prosiguió la tortura, pero supuse que mi única salvación –ya sentía la inminencia de la destrucción total a manos de ese maniático hiperactivo- era quedarme callado, guardar silencio y convertirme así en algo inútil para los efectos del show.

Así lo hice, más concentrado que William Burroughs jugando a Guillermo Tell con su esposa, y al poco rato lo logré.

Fue como volverse de piedra por arte de magia, quedar inmune a las vibraciones del aire, mudo como un párpado cerrado a salvo de los golpes espasmódicos del frenético pedal.

En menos que un suspiro alguien me había tirado por los aires y vagaba de mano en mano, sacudido por el mar de gente que jugueteaba conmigo y me hacía avanzar lerda y rítmicamente por sobre las cabezas sudorosas del público.

Ese movimiento fue asimilado con naturalidad por mi cuerpo, por eso cuando abrí los ojos no me exalté ni quise levantarme presa del espanto, como sí lo hizo mi novia, que mascullaba plegarias e improperios, sulfurada por mi pasividad.

Al ver que los remezones no amainaban, terminé cediendo y me levanté también, tarareando My Generation.

Me aferré al marco de la puerta y abracé con fuerza al amor de mi vida, tartamudeándole al oído con mi lengua traposa algo así como “espero morir antes de volverme viejo”.

-¡No seas imbécil, ponte los pantalones y reza un Padre Nuestro mejor!-, me gritó ella, aburrida de que en los escasos momentos históricos de nuestras mediocres existencias yo soñara siempre las mismas tonterías.

2 Responses to CREACIONES. Remecido Mod

  1. Ximena dice:

    Preciso tu texto, me gustó.

    Últimamente he sido presa común de eso que llaman “parálisis del sueño”. Me gusta decirle así, pero está mal dicho, porque todos los que soñamos (es decir, todos, porque aún no conozco a alguien que no haya soñado), tenemos un mecanismo que nos hace quedarnos quietos mientras estamos con Morfeo. El “problema” es cuando nosotros nos despertamos pero el cuerpo sigue con algo de parálisis del sueño, y básicamente queremos movernos pero no podemos. Es francamente horrendo, a veces parecieras desdoblarte, pero creo que es mejor que el mecanismo falle de pronto a que todos andemos moviéndonos según soñamos, cual sonámbulos. En tu caso, de no haber sido por la parálisis del sueño, de seguro tu novia habría quedado toda moreteada por las baquetas hiperactivas de Keith Moon.

    Saludos!

  2. Daniel dice:

    Gracias por la lectura y el comentario.

    Saludos!

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