FOTO-REPORTAJE. 5º Tatoo Fest

por Ximena Catalán y Daniel Araneda.

Durante el fin de semana recién pasado, se desarrolló la quinta versión del Tatoo Fest, evento organizado por multicolorink. El día sábado nos dirigimos al Club Up, en el barrio Brasil, para conocer más del evento que reunió a cientos de amantes del arte del tatuaje y de otras intervenciones corporales. Teníamos un interés especial: ver en vivo y en directo un espectáculo de suspensión.

Alejandro Banderas (Cano) es el alma tras el evento. Para ponerlo en pie, convocó  a los mejores profesionales del país y Latinoamérica, para que en una sesión maratónica, pusieran su talento a disposición de un público ansioso por “rayarse”. Llegamos cerca de las nueve de la noche y el lugar seguía repleto pese a que ya habían pasado cerca de diez horas de árduo trabajo, según nos comenta Polo Tramol, uno de los tatuadores participantes de la convención.

Y las máquinas continuaban sonando. Se acercaba la premiación y la indicación era clara: “tatuadores, detengan sus máquinas o quedarán fuera de la competencia”. Era el momento de la verdad. Esa noche se premiaban las categorías full color, black and grey y oriental.”Los tatuajes deben venir limpios, sin sangre y sin el alusa”, era la frase que una y otra vez repetía el animador del evento. Los tatuados que participaban de la competencia pasaban al escenario en representación de sus tatuadores, para mostrar sus aún frescos tatuajes y disputar el primer lugar de la categoría.

Luego de la premiación, en la cual fueron distinguidos entre otros tatuadores Leo Rojas y Gonzálo Pérez, subimos al tercer piso. Íbamos detrás del espectáculo de suspensión. Para los que no están tan familiarizados con el concepto, en términos prácticos, la suspensión consiste en colgarse utilizando ganchos que se colocan como piercings en determinadas zonas del cuerpo, siendo la más común la espalda. Para mayor info ver: www.suspension.org.

La sala comenzó a llenarse mientras un hombre, con su torso descubierto, colgaba de dos ganchos incrustados en su espalda. Era la primera vez que presenciábamos una suspensión en vivo y en directo y la experiencia no nos dejó incólumes: el sólo imaginarnos a nosotros mismos en tal situación, colgando de sólo unos centímetros de pellejo, nos hacía admirar al hombre que se balanceaba ante nosotros, sin expresar ningún tipo de dolor o molestia, mientras sonaba una muy ad hoc versión electrónica de “High and dry” de radiohead. El suspendido disfrutaba del balanceo e incluso se dio el tiempo de tocar un cuerno mientras seguía colgado de las vigas del lugar.

Luego fue el turno de un segundo hombre, que prometía, por la forma en que estaban situando los ganchos en su cuerpo, emular la posición de la flor de loto, una de las más llamativas dentro de la amplia gama de formas de suspensión. Sin embargo, no sabemos si por inexperiencia o por nerviosismo, no logró suspenderse, pese a haberlo intentado varias veces. Afortunadamente, no perdió ningún pedazo de cuerpo en el intento y optó por lo más sano: retirarse. Este tipo de acciones requieren de tanta preparación y seguridad que, ante cualquier duda, es mejor dar un paso atrás antes que terminar lesionado.

Apreciar una suspensión en vivo y en directo es francamente una experiencia única y para muchas personas resulta chocante. Situando la mirada en una perspectiva más amplia,  la suspensión es una actividad que muestra de manera privilegiada el control sobre el cuerpo,  una técnica que permite transformar una experiencia dolorosa en una instancia de libertad y dominio sobre las propias emociones. Las preguntas al respecto nos invaden: ¿Cómo es posible superar el dolor? ¿Cuánto de dolor y cuánto de placer hay? ¿Qué lugar juegan los espectadores en la suspensión?. Son preguntas que quedan abiertas y de seguro no tienen una respuesta única para quienes han vivido alguna de estas experiencias en “carne propia”. Los único que nos quedó claro después de ir al 5º Tatoo Fest, es que la modificación corporal está cada vez más presente en nuestro país y  no se trata sólo de agujas, tinta y piercings: es una forma de vida.

Más abajo, algunos registros de la noche.

Agradecimientos especiales a Alejandro Banderas y Multicolorink, que nos dieron la posibilidad de cubrir el evento.

Todas las fotografías son de Daniel Araneda.

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