REPORTAJE. Arte Chavín, Parte III

El componente alucinógeno en la iconografía Chavín

por Guillermo Adolfo Álvarez

Continuamos adentrándonos en las representaciones iconográficas del arte Chavín. En el primer artículo nos centramos en la visualización de una piedra tallada, luego profundizamos en las representaciones textiles de esta cultura pre hispánica y cerrando este tercer artículo nos adentramos en el componente alucinógeno de la iconografía Chavín.

Diversos estudios dan cuenta del uso de más de cien especies vegetales como alucinógenos en grupos americanos. Respecto a la cultura Chavín, la representación de motivos fitomórficos en su arte dan cuenta del importante uso y categoría dada a ellos, ya sea en usos rituales o como una vía para llevar a cabo el vuelo chamánico. Esto es de vital importancia para entender la mezcla de figuras antropomorfas con fitomorfas o por el hecho que aparezcan contiguas.  Nos remitiremos al caso del Obelisco Tello para ejemplificar mejor la idea.

Tomaremos como ejemplo específico la figura 1, que representaría al “San Pedro” (trichocereus pachanoi*) usado actualmente en el curanderismo. Su significación estaría presente desde ya en la cultura Chavín, pues es considerado por algunos investigadores como el principal alucinógeno del pasado (Mulvany, 1984).

Como habíamos comentado en los artículos anteriores, podemos vincular la importancia dada al intercambio de productos entre culturas en un período y lugar geográfico dado, con la práctica chamánica y su influencia en las representaciones figurativas del arte Chavín. Las diversas interpretaciones dadas al Obelisco Tello, como a la Gran Imagen y al centro ceremonial de Huantar, dan sólo bosquejos, ideas diversas de la visión cultural Chavín. Se estima que toda interpretación remite al entorno, buscando patrones tanto naturales como inducidos, en este caso mediante el uso de alucinógenos.

El uso de alucinógenos y la práctica chamánica no puede entenderse sin el intercambio comercial, teniendo el spondylus el mismo valor que el San Pedro para estos efectos, ambos poseen un valor simbólico, uno estético y el otro curativo respectivamente. Podemos entonces ampliar nuestra perspectiva hacia una concepción holística. De cierta forma podemos entender también a quienes estimaban la representación de cocodrilos, como felinos, confundiéndose ambos en base a las garras pronunciadas que se aprecian en el arte Chavín. Estimamos que tales podrían ser rasgos humanos, que han sido desvirtuados con el fin de representar un estado de alucinación. Incluso los prominentes colmillos podrían ser una representación de dientes humanos, de proporciones exageradas, dando la idea una mezcla de rasgos zoomorfos y antropomorfos, cobrando importancia además los rasgos fitomorfos, que dan pie a la comprensión de los demás. Por tanto, la integración cultural cobra vital importancia a la hora de comprender la figuración representativa del arte Chavín.

Podemos establecer un patrón común centrado en el intercambio cultural y su importante raigambre en una determinada cultura, tanto como para querer representarla en su arte. Podemos decir que el Obelisco Tello, acorde a su ubicación original, marcaba un paso determinado de intercambio, un punto de convergencia. De ahí que se erija con representaciones figurativas que remiten tanto componentes costeños como selváticos, pues es símbolo de unidad, fertilidad y lo fructífero del intercambio entre pares.

Ahora respecto a los componentes alucinógenos, tanto en el presente como en el pasado, representan unidad, el compartir. La integridad cultural tiene un rasgo bastante lúdico, muy arraigado en todas las culturas, cual es el compartir en torno a ambientes distendidos en tonos incluso lisérgicos. Esto propicia la confianza y fluidez en la concepción integradora de las culturas y el intercambio propio, más allá de una visión materialista, hacia una búsqueda de raíces y rasgos comunes, de lazos entre las comunidades. Aquí podemos entender la idea de integración con ánimos ulteriores, de convivencia en base al principio inter pares.

El Obelisco Tello se erige como una representación, remarcada de un paso integrador y representativo de las culturas, del uno y del otro. El uso de alucinógenos, según lo expuesto anteriormente, se hace fundamental y común en las prácticas de intercambio y distensión en entre pares. En el Obelisco se habría buscado representar esta concepción, más allá que sólo representar deidades, pues en el entorno radicará el interés representativo.

Se estima que la mayoría de las representaciones antropomorfas fusionadas con las zoomorfas y fitomorfas, también tratarían de representar el estadio del vuelo chamánico, pero como sabemos, éste no era exclusivo de los sacerdotes-chamanes, entonces podemos rescatar la visión integradora desde la figura del humano con la importancia conocida por la naturaleza de cada cultura.

Por tanto, vemos más una búsqueda por representar la integración cultual y una integración con la naturaleza, pues con el intercambio se conocerán tanto los costeños como los selváticos, de la convivencia de distenderán con componentes alucinógenos. De la visión de seres humanos, buscando paridad con los componentes de la naturaleza que no denoten lo sublime (como el sol), sino lo simple y de cierta forma más palpable (como el spondylus, un ave o el San Pedro), buscando la integridad y dejando poco a poco a grandes dioses a ser venerados en el lugar que les corresponde, como un centro ceremonial, para ver en lo cercano, en lo palpable como también lo lisérgico, una integración entre pares.

*Los componentes alucinógenos en estos vegetales comparten estructuras similares del grupo de las triptaminas, o de los índoles, derivadas de aquellas; son compuestos nitrogenados y se relacionan estructuralmente con la serotina, o 5-hidroxitriptamina, factor neurohormonal presente en el cerebro de los animales de sangre caliente. La comunicación dentro del cuerpo humano se realiza a través del sistema nervioso central por medio de impulsos nerviosos y químicos, éstos últimos están controlados por la acetilcolina, que excita la transmisión, y la adrenalina, que la inhibe (Mulvany, 1984:57).


Referencias

Mulvany, Eleonora N. Motivos fitomorfos de alucinógenos en Chavín. Chungará 12. Universidad de Tarapacá. Arica, 1984.

2 Responses to REPORTAJE. Arte Chavín, Parte III

  1. Puri dice:

    Excelente trabajo y muy buen blog
    ¡Felicitaciones!

  2. Constanza dice:

    Muchas gracias Puri por el comentario y por el link en el artículo
    Saludos!

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