CRÍTICA. Ser Otro

por Arturo G. Canseco

Hay ciertos libros que a partir de la ficción penetran tan hondo en la condición humana que hacen pensar incluso que son más certeros que los realistas. Radica allí la riqueza de la literatura y su capacidad de generar por medio de alegorías reflexiones profundas y sentimientos de gran intensidad. Tomás Ugarte es chileno y acaba de cumplir 40 años. Es un publicista que ante el tedio de una vida monótona y un matrimonio que se resquebraja busca la válvula de escape que dé un giro y le permita continuar disfrutando del amor, del sexo y del whisky. Quizá viajar podría ser la opción más viable pero Tomás Ugarte no es un hombre común. No sólo observa a las demás personas y se ve afectado con lo que sucede a su alrededor sino que por momentos habita en los otros. La otredad materializada como nunca antes. Este hombre vive múltiples vidas. Experimenta las muertes paralelas que esto conlleva.

Ese es el personaje central de la novela que Sergio Missana vino a presentar a la Ciudad de México en días recientes. En un marco espléndido, en el Claustro de Sor Juana, y con la compañía de Sandra Lorenzano y Jorge Volpi, se presentó este libro editado bajo el sello de Era.  Allí se dieron una primeras pistas para adentrarse al mundo creado por Missana en donde la amnesia y la empatía, el yo, la vida y la muerte son elementos fundamentales. La emoción de Lorenzano y Volpi me parece más que justificada. La novela de Missana ­- quien inició su producción literaria con El invasor (1997) a la que le siguieron Movimiento falso (2000) La calma (2005) y El día de los muertos (2007)- cuenta con un personaje y una historia que seducen y atrapan. Las muertes paralelas es su más reciente trabajo, tiene 314 páginas y cada una de ellas resulta imperdible.

Es éste un relato que de inmediato crea lazos con el lector. Es un ejemplo de empatía en varios sentidos. De dentro hacia fuera y viceversa. Tomás es un personaje lleno de compasión. En sus múltiples desdoblamientos nos demuestra las dudas que a diario nos surgen a todos al ir por la calle. En él, se radicaliza esta experiencia y nos sitúa en una disyuntiva ¿Qué harías tú si fueras aquélla indigente que duerme a la intemperie y lo más básico para el sustento le hace falta? ¿Qué sentirías si todos al pasar te ignoran y te miran con desprecio? Tomás lo vive y tiene que hacer algo.  Como muchos, intenta recomponer la situación, el estado de cosas que la indeferencia ha venido generando, pero, se topa con la imposibilidad del fin último de la empatía. Situarse en el lugar del otro de forma sincera y desinteresada para intentar procurar una mejoría.

Es así que sucede lo inevitable. Asistimos a las continuas muertes de Tomás y nos damos cuenta de que a cada fallecimiento algo en nuestro interior se marchita. Deja de ser. Cada despedida es significativa y repercute de una u otra forma en el devenir de las personas, de los países, de la humanidad en su conjunto. Dilucidamos con el paso del tiempo que en realidad ninguna muerte es paralela, éstas tienden a converger, a encontrarse en un flujo literario que refleja la vida misma y la proyecta en páginas escritas, en letras que leeremos cual si fuéramos ese otro que estamos próximos a conocer.

@arturogcanseco

Las fotografías retratan diversos ambientes de Chile en donde se lleva a cabo la narración.

2 Responses to CRÍTICA. Ser Otro

  1. Ambar dice:

    Qué buena crítica. En las 3 primeras líneas sintetizas algo que me ocurre a menudo. No, no tanto; algo que me ocurre con los autores/libros con los que acabo por enviciarme. La literatura es tan digna de generar groupies como pocas bandas de rock en la historia.

    La literatura es ficción, pero, cuántas teorías científicas o pseudocientíficas no lo son también? La ciencia a veces sólo regula la dosis de ficción que se pone en la inventiva.

    Me dejaste con ganas de buscar este libro.

  2. Arturo G. Canseco dice:

    Muchas gracias por tu lectura y tu comentario Ambar. Saludos

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