CRÍTICA. CHIL3: La disección del mito

por Rodrigo Salgado Boza

Simónides, poeta griego clásico, fue contratado para declamar en la casa de cierto militar cuyo nombre no recuerdo. El bate engalanó su discurso con múltiples referencias a Cástor y Pólux, gemelos heróicos hijos de Zeus. Tantas fueron estas referencias, que el militar amenazó a Simónides con pagarle únicamente la mitad de lo convenido. En ése momento le avisan al poeta, con urgencia, que le buscaban dos jóvenes a caballo en la entrada a la mansión. Cuando llega al punto de reunión, ve que nadie le espera y al momento de comenzar a volver ve cómo la construcción se viene abajo. Tal fue el nivel de destrucción de los cuerpos, que sólo Simómides pudo identificar los restos, basándose únicamente en sus ubicaciones al momento de él salir del salón. A partir de esta anécdota, fue creada la mnemotecnia, y con ello, la oratoria y su disposición y orden mental y argumentativo para la declamación de un discurso. Se da inicio al concepto de “memoria artificial”, y algo de lo más propio y privado, ahora puede ser emulado, falseado, potenciado, o manipulado.

Rarísimo es éste país. Dejando de lado chauvinismos hediondos, hay todo un mundo fantasmagórico y bizarro que aparece en CHIL3, Relación del Reyno (se lee ‘Chile’ a pesar de la E al revés).

La recopilación de textos es plural en tonos e intensidades, y cosa sorprendente, no hay relato que desmerezca al que le antecede, a pesar de que nadie está inventando la rueda (eso ya está en Borges y en Philip K. Dick) y en muchos casos los escritos parecieran venir del mismísimo Pierre Menard, aquel que propagó la idea de que, dado un plazo de tiempo infinito un hombre sería capaz de realizar lo que toda la humanidad en su conjunto.

Éstos textos crean una historia alternativa a ésta en la que ahora vivimos, pero no una en particular, puesto que donde un relato da por sentado un hecho, al siguiente se le omite, creando casi en casa nuevo título una vertiente histórica nueva: un ‘what if…’ multiplicado hasta el hartazgo. Por ejemplo: existió el combate “aeronaval” de Iquique (con un Prat rodeado de máquinas steampunk); Allende fue un rockstar que se suicidó dejando a su baterista Augusto Pinochet desbaratado; existió una liga de héroes enmascarados, con la misma carga anímica y problemática de los Minutemen/Watchmen; Chile es dejado como país fantasma, por su sus “deleznables ataques” a nuestro plano de realidad…

Hay textos que claramente resaltan sobre el resto, como aquel cortísimo en que el narrador busca un palacio de La Moneda que nadie conoce (o recuerda). Apenas un párrafo que acaba afirmando: “Claramente fuimos derrotados por alguien” («Inflexion, 2007», pp. 225). Y me queda dando vuelta la idea de guerras en donde los ataques no estallan en esquirlas, sino que eliminan fragmentos y goznes del pasado, que reconfiguren la débil realidad. Y entonces, se hace imposible no traer a colación a Russell: “la humanidad ha sido creada hace cinco minutos con una memoria implantada”.

Toda la saga de la metahulla y el glorioso pasado, el relato de la batalla de Olivares, las biografías de bandas de rock, la voltereta cómica y ñoña que implica en su conjunto este volumen no se queda únicamente en el gesto, quiero decir: en el guiño y la morisqueta cómica y ñoña.

La memoria es una voluta y una madeja. Bien lo sabe Proust en buena parte de su obra, o Perec escribiendo W. Y así lo mencionaron en varias ocasiones los compiladores de este volumen, en el lanzamiento hace pocas semanas. La cuestión es, ¿qué decimos de la Guerra de Independencia que no sea esa memoria escrita en los textos escolares, que no sea Encina ni Salazar ni Jocelyn-Holt? Y entonces esto se convierte en un tema historiográfico y hermenéutico, puesto que cada texto es un fragmento mnemótico, y por lo tanto prótesis: ficción y no experiencia.

CHIL3 funciona a este nivel teórico y por lo mismo vacuo y tautológico, pero más acá está la relación emotiva. Aquella que se tiene con el texto que es la Historia de Chile, con todos los cuentos que implica la educación en este país. Es de algún modo, reconocerse en un espejo deforme de los Juegos Diana, que un una línea temporal fue escondite de Coco Legrand al momento de huir a Argentina para el golpe de 1982…

En cada texto leído se vuelve a la infancia y la reinterpretación de la historia la muestra porosa y desnuda. De hecho, la hace grande porque la muestra como producto, como efecto de la humanidad y la saca de la espiral del condicionamiento cristiano o supraterrestre que sea.

Tal como ocurre con la sentencia de Russell, no hay imposibilidad lógica alguna en que vivamos en una burbuja creada por técnicos, en esta ucronía propuesta, con un pasado irreconocible y olvidado, y un futuro manejado de antemano: «los ingenieros lo recalibraron todo y fabricaron una historia adecuada, mientras dormimos».

* * *

CHIL3. Relación del Reyno. Ediciones B. Jorge Baradit, Álvaro Bisama, Francisco Ortega, Mike Wilson (compiladores), Variados autores (entre los que destacan los mismos compiladores, Rodrigo Fresán, Edmundo Paz Soldán, Tito Matamala, Martín Cáceres, Sergio Amira, Patricio Jara).

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