CRÍTICA. Rubicon

por Calbhach

Un paseo entre códigos, conspiraciones e inteligencia

La primera temporada de Rubicon nos muestra una historia en el mundo de las agencias de inteligencia y se presenta como una buena opción para quienes no necesitan de explosiones para disfrutar la televisión.

La palabra rubicon se usa en inglés para referirse a un punto del que no hay retorno; está vinculada con la expresión “cruzar el Rubicon” que hace alusión al pase de Julio César con su ejército con destino a Roma en el año 49 a. de C., lo que fue considerado como un acto de guerra contra el senado romano.

La Rubicon de la que hoy les hablaré no es una declaración de guerra, sino que una serie de AMC que hace un par de semanas terminó su primera temporada y para la que la columna correspondiente me ha costado muchos –en serio, muuchos—ensayos y errores. La verdad sea dicha, pretendía que esta fuera mi segunda columna pero siempre pensaba que me quedaba a medio camino del cruce del río y, como dije antes, cruzando el Rubicon no hay vuelta atrás. Veamos si paso.

Esta serie nos muestra la historia de Will Travers tras la muerte del líder de su equipo en el think tank API. La American Policy Institute es una agencia entre las agencias de inteligencia y, como tal, tiene incidencia en procesos globales en que Estados Unidos se vea involucrada. Aquí se presenta un mundo en que la privacidad más que un límite es una llamada para la intromisión de quienes cuidan el sistema y los satélites son unas maravillosas cámaras fotográficas.  Ese tipo de información manejan Will y sus compañeros.

En este mundillo de la inteligencia internacional muere David Hadas, lider de equipo tras comunicar que han encontrado información clave en un crucigrama del diario—sí, como el del publimetro. Y, tras ésto, Will se hace cargo del equipo mientras sigue investigando aquella información y la muerte de Hadas.

En paralelo corre la historia de Katherine Rumor que investiga en las posesiones de su difunto esposo alguna pista que le permita entender la razón de su suicidio. En el empalme de ambas historias se encuentra una trama de conspiraciones y una sociedad secreta tras el negocio de la información confidencial.

Leo lo que acabo de escribir y no me reconozco. Parece que de verdad ver—pensar en y escribir sobre— esta serie hace que todo se ponga más formal y un tanto grave; probablemente es una respuesta a la paranoia absoluta de la que me dejó sujeto. Esta serie me hizo pensar en la seguridad de los datos y a veces hasta me da por saludar al satelite. Uno cuando escribe cosas importantes tiene que tener claro que lo pueden estar mirando en la calle para ver si no está apoyando a algún gobierno con dudosas alianzas.

Parte de esta paranoia también se plasma en que actualmente no sé si esta serie tendrá segunda temporada—malditas agencias de inteligencia que no gustan de que su negocio sea expuesto en la “ficción”—porque aún no hay información al respecto por parte de AMC. Su continuidad está en duda pues era el rating más bajo del canal, claro que es la misma estación que da Mad MenBreaking Bad y, desde esta semana, The Walking Dead.

¿Qué le recomiendo esta vez? Simple, le recomiendo que se meta en esta historia de conspiraciones bien armadas; si bien no puedo traerle de vuelta 24 a los viudos, sí le puedo decir que en Rubicon se sentirá en casa aunque le tengo que cambiar las explosiones por asesinatos harto más silenciosos, después de todo… si alguien se entera, no tiene vuelta.

Y pasó por un riecito roto y—si no me mandan matar—en dos semanas más cruzamos otro.

Sitio de la serie: http://www.amctv.com/originals/Rubicon/
Check-in de miso: http://gomiso.com/m/rubicon

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