COLUMNA.#24 Veintitantos

por Diego Ávalos

TODO LO QUE USTED NUNCA QUISO SABER SOBRE TECNOLOGÍA PERO QUE IGUAL LE VAMOS A CONTAR PRESENTA SIN ORGULLO ALGUNO:

# 24 Veintitantos:

Teoría

¿Y esto… cómo funciona? ¿Magia?

¡Por favor! Como tan ignorante… la antena de la televisión, esa que está sobresaliendo ahí que es de color metal, capta las señales enviadas por la estación de televisión y las traduce en imágenes ¿Ves?

De ver no veo nada, Ray Charles-style, pero por lo menos ya sé qué responder una vez que algún homo-no-tan-sapiens me pregunte cómo funciona la tele. ¡Miradme y temblad! Mi cerebro contiene una pieza extra de información. La decodificación de la realidad ha comenzado.

¿Y esto otro… cómo funciona? ¿El microondas recibe las señales enviadas por la estación de…?

¿¿De qué hablas?? ¿¿Te pegaste en la cabeza acaso??

No te rías de mi cabeza, el doctor dice que…

¡Si no me refería a eso! Lo que quería decir es que el microondas… Blablabla ondas blablablá agua blablablá power rangers blablablá vibraciones. ¿Ahora comprendes?

Asiento.

Pero estoy mintiendo. O sea ¿Cómo es posible decir la verdad en ese caso? COMPRENDER es una palabra un tanto demasiado grande. Si hiciera una lista de cosas que COMPRENDO los ítems vendrían siendo, en el mejor de los casos, obvios:

– COMPRENDO que si no como me muero de hambre.

– COMPRENDO que si la gente se aleja de mí en las reuniones es hora de bañarse.

– COMPRENDO que por que yo crea que comprendo algo, no implica, ipso facto, que así sea. Ejemplo: en teoría yo COMPRENDO que estar en buena onda con mi esposa es fundamental para tener una buena relación, y sin embargo nos hemos peleado por cosas tan trascendentes cómo: ¿Dónde dejaste las llaves anoche? ¿Qué película vamos a ver? ¿Estás segura de que el niño es mío?

Es cosa de hacer un somero sondeo a tus propios sesos para darte cuenta de la enormidad de explicaciones vacías que repetimos como loros (Danger: el exceso de metáforas clichés puede ser nocivo para tu salud) y las hacemos pasar por sabiduría. Estimaciones conservadoras del Instituto Neurobiológico Heidelberg, Münich, Alemania, apuntan a que nuestra enorme racionalidad se sustenta en un 71% aproximadamente sobre datos sin corroborar.

Como ese.

El problema, en todo caso, no radica en la escasa sistematicidad que poseemos a la hora de corroborar toda la información que procesamos, ya que eso vendría siendo, más bien, una habilidad. La ignorancia no es dicha (si no me creen vayan para el Congo), pero la capacidad de seleccionar semi-arbitrariamente nuestros mapas mentales es el equivalente a la gasolina en un organismo auto-consciente: si no hay de esa el motor no prende no más. Pero lo que resulta realmente llamativo de este hecho es la conclusión binominal (¿Para qué escribir algo simple cuando puedes escribir algo complejo que no significa nada y quedar como un pobre gil petulante?) conformada por:

1.- Estamos rodeados de fenómenos que son completamente misteriosos para nosotros (como el big-bang, la vergüenza que experimentamos cuando un desconocido “nos mira feo”, o las películas de David Lynch).

2.- Seguimos teniendo opinión de todos.

Con S.

Práctica

El problema radica en que…

Ella me caería bien si no fuera tan…

Veinticuatro mil quinientos raya cero tres…

Debo admitir que yo soy bien bueno para eso: encasillar a las personas en problemas a superar (léase: en problemas que yo no tengo y que, por lo tanto, me hacen superior). En mi favor tengo que decir que, tras años de entrenamiento he mejorado bastante en el asunto… aunque en mi contra tengo que agregar que, si esta es la velocidad con la que avanzo espiritualmente, parece que voy a alcanzar la salvación en, digamos, 86349832146891471 vidas más… sin contar ésta por supuesto.

Esta característica mía es el equivalente intelectual a la proeza de encontrar una aguja en un pajar. Ahí voy, caminando por la calle cargando una mochila de imperfecciones y SHAZAM!!!, lanzo la primera piedra.

Y la segunda.

Y la vigésimo sexta.

La lógica vendría siendo: No estaré libre de pecado, pero igual te quiero cagar.

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www.sometimesredsometimesblue.com

¿Quién quiere matices cuando se tienen los 10 mandamientos?

4 Responses to COLUMNA.#24 Veintitantos

  1. Leyla dice:

    Probè, y me saliò RED, pensè ya va a cambiar y lo vi al cabo de una hora…red, luego dos y seguìa red, me diò miedo pienso que es red porque estoy en Venezuela, si estubiera en hile serìa Blue???

  2. Diego dice:

    JajAJjajAjAJajaj en ciertos lugares la binominalidad seria un gran ejemplo de diversidad!

  3. Leyla dice:

    Que pasò con la columna? se fue de vacaciones?

  4. sammydress dice:

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