CRÍTICA. Batman especial Parte III: Arkham Asylum

por Álvaro Silva

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Un lugar sensato en un mundo sensato…

Esta semana, querido lector, nos toca visitar el Asilo Arkham para criminales dementes. Suena aterrador. Y razón hay, ya tiene la fama de ser uno de los lugares más nefastos del universo DC. En esta institución mental, van a parar todos los enemigos más desquiciados de Batman. Claro, cuando éste es capaz de atraparlos, aunque irremediablemente, por problemas de seguridad, y el ingenio homicida de los internos, vuelven a escaparse una y otra vez.

Grant Morrison, uno de los grandes escritores de cómics proveniente de Inglaterra toma como escenario este oscuro lugar y nos plantea la pregunta  ¿Es la locura que alberga en sus dependencias la que transforma esta mansión en un lugar sombrío o bien es algo más antiguo, que atrae la demencia hacia sí? Haciendo un paralelo con el Hombre Murciélago, ¿es él la respuesta a la locura criminal de su mundo o su causa?

Arkham Asylum nos cuenta el origen del manicomio más famoso del mundo del cómic, tomando como partida la historia de su fundador, Amadeus Arkham, y cómo su vida se ve transformada después de la muerte de su padre, y la locura que afecta a su madre. Decidido a entender la naturaleza de los trastornos mentales, se convierte en un brillante siquiatra y transforma la mansión familiar en la institución que llevará su apellido.

Haciendo un salto al presente, es el Día de los inocentes (que en los países anglosajones es en abril) y los internos del Asilo, liderados por El Joker se han amotinado y tienen al personal del manicomio como rehenes. La única demanda que tienen para soltarlos es que Batman entre al asilo.

La novela está construida como una clara referencia a las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas. Haciendo un paralelo entre este lugar y el asilo, dos lugares donde la racionalidad se pierde. Así, El Joker recuerda al Gato de Cheshire, dando la bienvenida a Batman al mundo de locura que es el manicomio, y el Sombrerero Loco (villano inspirado obviamente en la obra de Lewis Carrol) funcionando como La Oruga, guiando a Batman, a través de enigmas, en este viaje a la oscuridad de su propia mente. Y como buena analogía a la historia de Alicia, esta aventura esquizoide finaliza con un enfrentamiento a una reina roja.

Esta travesía del hombre murciélago, se transforma al final en un viaje por su propio dolor, por su propia locura, siendo su galería de villanos nada más que aspectos de su desequilibrio. Odisea emocional que encuentra su paralelo en la propia historia de Amadeus Arkham, y de la fractura de su mente a causa de una tragedia personal. Ecos del pasado se sienten en el caminar de Batman por los pasillos del Asilo, como si siempre lo hubiese esperado, o como si fuese su hogar, junto al resto de los locos. Una escalofriante realidad que el mismo Hombre Murciélago intuye, y confiesa a su amigo James Gordon al principio de la historia.

Grant Morrison construye un relato que se sitúa completamente dentro del género del terror, evadiendo los elementos del cómic de superhéroes tradicional, y el trabajo gráfico de Dave McKean potencia ese aire inquietante. Alejado del formato de ilustración normal, McKean es un artista que experimenta con distintas técnicas y estilos de dibujo, usando también collages para armar las páginas. La simbología que está presente en toda la obra, funciona también como otra capa de lectura, agregando una nueva e inquietante dimensión al relato: la del horror esotérico, que baila en la fina línea entre el delirio y la realidad paranormal, que perfectamente es posible en un lugar como el Asilo Arkham, este elemento resulta aún más alienador teniendo en cuenta el sentido más “realista” que tienen las aventuras del hombre murciélago. También es muy interesante el tratamiento gráfico que se le da a los bocadillos de texto, los que se transforman así, en elementos identificatorios de los distintos personajes.

Una rara avis dentro de las novelas gráficas de superhéroes, más cercana a otras obras experimentales en estilo de dibujo y guión. Con un alto nivel de violencia sicológica, que se une con el ambiente terrorífico que acertadamente crea la mezcla de historia y el relato gráfico. Y lo que resulta más inquietante de todo: las dudas que plantea respecto a la cordura del personaje central, el supuesto “héroe” que aquí toma una dimensión mucho más oscura, trágica y tan terrorífica como cualquiera de sus enemigos a los cuales combate. Un imperdible en cualquier biblioteca, no sólo de un fan del hombre murciélago, sino de cualquiera que aprecie al noveno arte como eso, una manifestación de arte en toda regla.

2 Responses to CRÍTICA. Batman especial Parte III: Arkham Asylum

  1. Diego dice:

    Excelente!Glorioso comic con la mejor aparicion de Maxie Zeus en toda la historia de Batman. Una sola cosa… Grant Morrison es escoses.

  2. fabirud dice:

    pendelo pon cuando el guason se transforma

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