CRÍTICA. Batman especial Parte I: Año uno

Año Uno de Frank Miller y David Mazzucchelli

por Álvaro Silva

Batman es uno de los personajes más famosos del mundo del cómic y ha visto aumentada su popularidad gracias a su salto a otros formatos, como el cine y la televisión. Han pasado más de 70 años desde la creación del personaje, y ha cambiado con el tiempo. El hombre Murciélago que conocemos hoy fue definido a fuego con cuatro cómics que aún hoy son reconocidos como obras maestras del género. Historias inteligentes, con un enfoque adulto y complejo, que marcarían de una u otra forma todo lo que se haría después con Batman. Esta es una serie de artículos en los cuales revisaremos estas obras. Y como corresponde, partimos por el principio. Con ustedes, Año Uno, el inicio de las aventuras del campeón de ciudad gótica


Año Uno, Quién es Batman y como llegó a serlo:

El universo de la editorial DC Cómics, el lugar donde “viven” Batman, y otros personajes como Superman y la Mujer Maravilla, era, a mediados de los 80s un lugar digno de verse. Durante décadas se fueron creando diferentes universos paralelos dentro de la continuidad de los personajes. Así, había diferentes Tierras, en ellas, las vidas de los personajes se desarrollaban de forma distinta. Habían Tierras con personajes diferentes, y otra donde los héroes de nuestro mundo eran los villanos. El punto es que todo llegó a tal nivel de confusión, que se hizo necesario unificar este multiverso en uno solo. Eso significó “resetear” la historia de todos los personajes, volviendo a contar todo desde cero. Frank Miller fue el encargado de reinventar el origen de Batman, en compañía de David Mazzucchelli en los dibujos.

Así, Miller cuenta la historia a modo de un diario, que dura exactamente un año, y desplaza la narración y gran parte del protagonismo en el sargento James Gordon, el que como nosotros, es un recién llegado a Ciudad Gótica. Con él vamos conociendo el agujero de corrupción que es esta urbe, y que ve como su “hijo pródigo”, Bruce Wayne, regresa después de 10 años de ausencia.

Olvidándose del relato de cómics de superhéroes habitual, Miller transforma este primer año de Batman en una obra de género negro, puliendo al máximo la épica urbana que ya había desarrollado en Daredevil, y que después llevaría al extremo en Sin City. No por nada el narrador principal es James Gordon, y sus diálogos internos funcionan a modo de la narración en off típica del cine negro. Y saber lo que pasa, principalmente por él, genera una relación diferente con la historia, más cercana, a que si viéramos todos los acontecimientos a través de los ojos del superhéroe que da el título a la obra. Por otro lado, la completa ausencia de los villanos típicos de las historias de Batman, a excepción de Gatúbela, refuerza el carácter más realista de la historia. Como sucede con el inexperto Hombre Murciélago, vamos comprendiendo poco a poco que el verdadero mal de Ciudad Gótica, no es el asaltante de callejón, ni la mafia, sino el sistema corrupto que deja que el crimen acampe a sus anchas. Así, la cruzada de Bruce Wayne se hace más ambiciosa y se conecta más con la realidad de su ciudad, y lo une inexorablemente con el que será su eterno aliado, el futuro comisionado de policía James Gordon.

Siempre me ha gustado ese enfoque del personaje, aunque la galería de villanos de Batman es quizás, una de las más interesantes del cómic de superhéroes, el hecho de que enfrente problemas reales lo hace un personaje mucho más interesante. Menos comercial, sin duda pero aún más cercano, y coherente con su condición de ser humano, carente de todo superpoder.

El apartado gráfico merece mención aparte. El dibujo de Mazzucchelli es fluido y sumamente expresivo, más cercano a un estilo europeo, el trazo simple acentúa el aire de cine negro de la obra, trabajando de forma muy poderosa los claroscuros, como en la secuencia donde Bruce Wayne, al borde de un shock después de haber sido apuñalado, habla con el busto de su padre, pidiéndole una señal, una guía de cómo empezar su cruzada. Recuerdos de la noche del crimen de sus padres se unen con el presente, donde Wayne es iluminado ocasionalmente por un rayo que cae en la lejanía, hasta el momento en que un murciélago entra en su estudio. Quizás el instante más importante de la mitología de Batman, se transforma en una secuencia cargada de dramatismo, una epifanía oscura en la forma de un trágico poema visual que marca el génesis del personaje.

Batman: Año Uno, no sólo sentó las bases de el origen de el Hombre Murciélago, sino que empezó a dibujar de forma ya más definitiva lo que sería la psiquis del personaje, la que desarrollarían después otras obras que trataremos aquí (una, del mismo Frank Miller). Además de la influencia que tuvo en el tratamiento posterior de Batman en la serie regular, se pueden percibir elementos de este cómic en las últimas adaptaciones del personaje al cine dirigidas por Christopher Nolan, principalmente en la primera: Batman Begins. Como en el cómic, la corrupción de Ciudad Gótica juega un papel muy importante en la historia, y tenemos los torpes e inseguros primeros pasos de Bruce Wayne en su cruzada personal contra el crimen.

Ya vimos el principio y dimos vuelta la primera hoja, pero ¿no se dice que la valía de un hombre se mide por sus enemigos? Y no hay enemigo que defina más al Hombre Murciélago que El Joker. ¿Son acaso dos caras de la misma moneda? Descúbrelo la próxima semana cuando revisemos “La Broma Asesina” de Alan Moore.

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