CRÍTICA. Batman especial Parte II: La Broma Asesina

por Álvaro Silva

Batman es uno de los personajes más famosos del mundo del cómic y ha visto aumentada su popularidad gracias a su salto a otros formatos, como el cine y la televisión. Han pasado más de 70 años desde la creación del personaje, y ha cambiado con el tiempo. El Hombre Murciélago que conocemos hoy fue definido a fuego con cuatro cómics que aún hoy son reconocidos como obras maestras del género. Historias inteligentes, con un enfoque adulto y complejo, que marcarían de una u otra forma todo lo que se haría después con Batman. Esta es una serie de artículos en los cuales revisaremos estas obras. La semana pasada, vimos el inicio de la carrera del justiciero de Ciudad Gótica, hoy nos adentramos en la locura de su más grande enemigo: El Joker

La Broma Asesina por Alan Moore y Brian Bolland

Una de los elementos de los cómics de Batman que más lo caracterizan es su interesante galería de villanos. Una de las más variada y extrañas del mundo del cómic de superhéroes. Pero dentro de este grupo de tipos malos, hay uno que se destaca como el rival definitivo del Hombre Murciélago: El Joker. Porque en

su esencia, son opuestos absolutos: mientras Batman representa al orden a niveles obsesivos, el Joker por su parte es puro caos: impredecible y mortífero. Ambos tienen en común el extremo al que llegan en sus comportamientos, generando al final, un aislamiento de la sociedad. ¿Son Batman y su archienemigo en realidad dos caras de un mismo desequilibrio, una misma locura, vivida desde prismas diferentes? El autor inglés Alan Moore y el dibujante Brian Bolland examinaron esta idea en “La Broma Asesina”, novela gráfica publicada en 1988.

Moore y Bolland nos cuentan un enfrentamiento de Batman con el Joker, después de que este último escapa del Asilo Arkham. Pero no es el juego del gato y el ratón típico. El Joker está completamente desatado, y con la idea de que un mal día puede volver loco a cualquiera, como le sucedió a él, las emprende contra James Gordon. Ataca a su hija frente a él, y después lo rapta para someterlo a una desquiciada tortura sicológica. La acción se va intercalando con flashbacks del supuesto origen del Joker. Digo “supuesto”, ya que según el mismo personaje declama en una de las viñetas “si he de tener un pasado, prefiero que sea múltiple”. Además vemos la angustiante búsqueda del hombre murciélago antes de que sea demasiado tarde para su aliado y amigo.

La duplicidad es un elemento muy importante, tanto en el desarrollo de la historia, como en la construcción del relato gráfico. Las páginas están construidas de forma simétrica, dejando pocos espacios para viñetas que se escapen del riguroso formato rectangular estándar de toda la obra. Estas excepciones cumplen una función de impacto dramático, destacando puntos importantes de la historia, pero aún así, no pueden escaparse de un formato rectangular, más amplio, pero limitante al final. Una interesante apuesta en una obra que habla sobre la locura. Por otro lado, los traspasos de lugar y tiempo dentro del cómic están marcados siempre por un elemento que se repite en el siguiente, de forma metafórica. Así, la historia va fluyendo en base a asociaciones, conscientes e inconscientes. Esta idea refuerza también la duplicidad definitoria de la novela, ya que un concepto está presente en dos planos diferentes, representados de una forma que se remitan uno al otro, tal como lo hacen Batman y El Joker.

Como es habitual en los cómics de Alan Moore, el retrato sicológico de los personajes es algo fundamental. En cuanto al Joker, el pasado que se cuenta de él, aunque no necesariamente veraz, funciona como vehículo para conocer quién es (o podría ser) este villano. Tomando un poco la visión de Batman, tratamos de armar el rompecabezas de qué es el Joker, en base a su actuar y a lo que vamos descubriendo de él. Tratamos de imponer orden en el caos, como lo intenta hacer el Hombre Murciélago al principio de la obra, cuando va a tratar de razonar con su enemigo. Batman entiende que ambos están inmersos en un juego que terminará con uno de los dos muerto, y quiere hacer algo para evitarlo. Pero, repitiendo una vez este juego de duplicidad, el cómic termina como empieza, con un diálogo, esta vez, desde el punto de vista del Joker, el que comprende que para él ya es muy tarde. Como ambos se definen y complementan, Batman entiende que para él también es muy tarde. Su enemigo siempre tuvo la razón, y un mal día, como el que él mismo tuvo cuando asesinaron a sus padres, puede sacar tu vida de curso. Así, el chiste que cuenta al final el Joker, funciona como perfecta metáfora del momento que están viviendo, y más aún, de la danza mortal en la que ambos se encuentran inmersos. La Broma Asesina que da el título a la obra, es mucho más trágica de lo que podríamos imaginar. Mientras la noche y la lluvia los rodea, ambos abrazan la locura de la que ya no podrán escapar nunca.

¿Qué clase de lugar podría albergar la locura de El Joker y los otros enemigos de Batman? El Asilo Arkham es uno de los lugares más nefasto de Ciudad Gótica y por extensión de todo el Universo DC. Y el Hombre Murciélago se internará en sus siniestros pasillos, en un viaje a su propia oscuridad. No te pierdas la próxima semana la reseña de Arkham Asylum de Grant Morrison y Dave McKean.

2 Responses to CRÍTICA. Batman especial Parte II: La Broma Asesina

  1. OH!, yo tengo ese cómic, lo compré cuando tenía como 10 años, con sólo ve la portada, lo quise altiro (en una tienda de revistas viejas).
    cada ves que la veo la pesco y la leo. es muy bien hecha. tal como describen ele texto: el retrato psicológico de los personajes es sobrecogedor.

    la recomiendo. (no la vendo)

  2. OH!, yo tengo ese cómic, lo compré cuando tenía como 10 años, con sólo ver la portada, lo quise altiro (en una tienda de revistas viejas).
    cada ves que la veo la pesco y la leo. es muy bien hecha. tal como describen ele texto: el retrato psicológico de los personajes es sobrecogedor.

    la recomiendo. (no la vendo)

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