CRÍTICA. Los gatos.

por Ximena Catalán

Me declaro una fanática de los gatos y sé que muchos de ustedes comparten mi gusto[1] por este felino de cuerpo flexible y hermosos ojos. Por esta razón, ha llegado el momento de hacer un homenaje a este pequeño animal. Mi acercamiento a los gatos data de hace muchos años, seguramente desde que nací o quizás antes, pero no puedo dar fe de tenerlos como mascotas sino hasta mediados de los años 90. La gata Pelada y la gata Peluda, dos hermanas muy distintas que llegaron a la casa con el mismo objetivo (desratizar), fueron nuestras primeras adquisiciones.

Gatos en bollitos, posición muy dificil de imitar para un humano.

Con mi hermana menor, Loreto, nos pasábamos tardes enteras observando sus gestos e imitándolos, costumbre que mantenemos hasta el día de hoy. Porque todos  quienes admiramos a los gatos podemos notar en su gesto y en sus modos cierta elegancia natural. La delicadeza de sus patas al caminar y sus hábitos descansados ya nos hablan de un ser que tiene en su sangre una herencia noble, que lo hace ser orgulloso y alejarse soberbiamente del trabajo, salvo cuando de cazar ratones se trata.

Gato en el Antiguo Egipto.

La historia, aunque con matices, no nos dice algo distinto. En el Antiguo Egipto, el gato era un animal sumamente valorado principalmente por sus cualidades para cazar seres indeseables, como ratas y serpientes, abundantes a las orillas del Nilo. Estas cualidades más bien funcionales, sumadas a otras tantas, se tradujeron en una adoración religiosa de los felinos, que eran protegidos y venerados por las familias. La exportación del gato a la cultura grecorromana no dio paso a la misma acogida. Despojado de sus cualidades mágicas, el gato dejó de ser venerado y comenzó a ser sujeto de sospecha. En la Alta Edad Media, fruto del temor al regreso de los cultos paganos tras el caos que introdujo la Peste Negra , el gato comenzó a ser perseguido y su sacrificio fue autorizado por la Santa Inquisición. Hubo que esperar varios siglos y miles de felinos sacrificados por creencias religiosas  para que el gato fuera nuevamente valorizado. En el Siglo XVII el gato comenzó a ocupar nuevamente el espacio que había perdido como un animal doméstico, que mantenía el resguardo del hogar.

Gato analfabeto.

Para mí, el gato más allá de sus cualidades funcionales, representa un ornamento. El gato decora, da calor y belleza a un lugar. No importa su raza o su color, un gato hermoso puede provenir de cualquier nivel socioeconómico e incluso puede ser analfabeto. He visto gatos bellos en la Vega, en la cárcel, y en el cementerio, y gatos no tan agraciados en lugares de alcurnia. Gatos tranquilos y cariñosos y otros tantos más huraños.

Mis favoritos son, por supuesto, los que se dejan querer, pero sin llegar a ser arrastrados. Yocasta, la gata de mi prima María Isabel, es un buen ejemplar. De pelaje lustroso, gusta de los sonidos del violín y suele acomodarse a los pies de su ama durante las noches, ofreciéndole de manera gratuita su calor. Ella la encontró en los patios del Pedagógico, con una cinta en el cuello, hace ya varios años atrás, y desde entonces no podemos sino adorarla.

Yocasta, un ejemplar sin raza, orgullosa y cariñosa.

Muchos de los lectores que no tienen simpatía por los felinos me dirán que he dicho sólo sus aspectos positivos. Puedo decir con conocimiento de causa que lo peor de los gatos son sus aullidos cuando están en la lucha por la procreación, el olor de sus excrementos y orines y cuando se roban la comida de la mesa. Para mi son aspectos nimios que se compensan con sus otras tantas gratificaciones. Una vez escuché decir que se debía desconfiar de quien maltrataba a los animales. Y cómo no, quien es capaz de maltratar a  un ser indefenso, es capaz de cualquier cosa. Los que amamos a los animales no podemos entender que existan seres que gozan con su sufrimiento. Casos hay muchos, pero prefiero no nombrarlos, para no darle más tribuna a seres tan bajos como ellos.

Eteócles, hijo de Yocasta

Cuando amamos a un gato, su muerte, tal como la muerte de un ser querido, nos provoca un vacío. Cuando murió el Eteócles, el gatito de la foto, uno de nuestros gatos favoritos (e hijo de la gata Yocasta, para seguir con la tradición griega), sentimos una pena inmensa. Lo enterramos en el patio de la casa, una tarde nublada. Ojalá los gatos viveran lo que viven los amos, para que nunca tengamos que sentir su pérdida.  Hasta los Simpson han sufrido la muerte de varios de sus felinos.

Funeral de Bola de Nieve II.

Para finalizar y a propósito de la celebración de nuestro bicentenario, otra cosa que me gusta mucho de los gatos es la gran presencia que tienen en la sabiduría popular, en particular en los dichos. Aquí les van algunos desde nuestro campo chileno:

  • Es más flojo que gato de chalet.
  • Tan breve como estornudo de gato.
  • De noche, todos los gatos son negros.
  • No saques las castañas con la mano del gato.
  • Le anda buscando la quinta pata al gato.
  • Esto es una bolsa de gatos.
  • La curiosidad mató al gato.
  • Le pasaron gato por liebre.
  • Se defiende como gato de espaldas.

Y mi favorito: Más ladrón que gato de campo.

Gato robando comida.


[1] Y también sé que otros no tanto.

5 Responses to CRÍTICA. Los gatos.

  1. Fran dice:

    Xime! fantástico, tu artículo representa todo lo que quiero de los gatos…como buena catlover que soy.

    Vivan los felinos maravillosos!

  2. Felipe dice:

    ¿y dónde están los pelagatos?
    También faltan los que juegan al gato!
    hay que ser gato por un rato,
    echarse sobre la tierra cuando se está pal gato
    y dormir a ratos ..muchos ratos
    dormir una siesta al sol y otra más sobre el sillón,
    un aseo con la lengua pero solo cuando convenga,
    jugar con lanas y ramas, amasar un cubrecamas
    subir muros y techos, para luego volar como aquel gato,
    caer siempre de pie, pero con los cojincitos para no quebrarse en pedacitos

    Saludos hermana!

  3. Ximena dice:

    Gracias Pancha, sé que tú eres una de las que comparte mi gusto :D.

    Oye, hermano, tú escribiste eso? Suena bien, muy bien.

    Aún tengo un bigote de la gata pelada guardado entre mis recuerdos, y pensar que murió hace más de 10 años.

    Saludos gateros de corazón!

  4. Wenck... dice:

    Amiga

    Me encanto!!! Y las fotos de tus gatos, bellos. Yo tengo una felina, que tu bien conoces, que no tiene sangre noble ni nombre distinguido, pero es la admiración de mi hogar.

    Saludos y nos vemos pronto!

  5. TAMBIEN ME ENCANTAN LOS GATOS TODA LA VIDA HE TENIDO GATOS SON MI DEBILIDAD POR SU PELAJE ,SU TERNURA Y LO JUGUETONES SU ENTREGA Y HE LLORADO LA MURTE Y LA PERDIDA DE MUCHOS GATOS.
    EN ESTE MOMENTO TENGO UNA GATA CON DOS HIJITOS
    QUE VIVAN LOS FELINOS PERO BIEN CUIDADOS

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