CRÍTICA. Battlestar Galactica

por Álvaro Silva

¿Qué nos define como seres humanos? ¿La capacidad de adaptarnos, de creer en algo más grande que nosotros al punto de generar cosmologías y religiones?¿La capacidad de amar, o de autodestruirnos? Como una rara avis televisiva, la nueva versión de Battlestar Galactica se dedicó a explorar estos temas, durante 4 temporadas y dos películas, en un género tan inusual como fascinante para plantear estas preguntas: la ciencia ficción.

Battlestar Galactica fue creada en 1977 por Glenn A. Larson, al alero del éxito de Star Wars, película que renovó el interés por el Space Opera, género que se desmarca un poco de la ciencia ficción, acercándose más a la fantasía; las historias están ambientadas en galaxias muy lejanas, y no guardan relación alguna con el futuro de la humanidad. Así, la historia de Galactica arranca cuando las doce colonias de Kobol, una especie de  “otra humanidad” es arrasada por un ataque sorpresa de los Cylons, un imperio de robots  que anteriormente había estado en guerra con las colonias.  Los pocos sobrevivientes de este holocausto, aquellos que se encontraban en el espacio durante  el ataque, se reúnen en torno de la única nave de combate sobreviviente, la Galactica, y juntos  -huyendo del hostigamiento Cylon-, emprenden la búsqueda de un nuevo hogar, un lugar de leyenda donde hacía mucho tiempo se dirigió una enigmática 13va colonia: La Tierra.

La serie original mantenía mucho del espíritu juguetón de su época, rozando la ingenuidad. Quizás por eso marcó la infancia de algunas personas, como yo, que la pudimos disfrutar en alguna de las repeticiones que dieron en canal 13 allá por los 80. Durante mucho tiempo, la serie fue casi una leyenda , un ejercicio de nostalgia. Por eso, cuando me enteré por allá por el 2003 que una nueva versión de Battlestar Galactica estaba al aire, me lo tomé con cuidado. ¿Cuál iba a ser el acercamiento a esta obra que recordaba con tanto cariño?

Y fue sorprendente. Un poco desorientador al principio. A la espera de algo que conservara ese aire ingenuo y relajado de la serie original, me encontré con una propuesta oscura, sumamente dramática, en donde se siente realmente el peso de haber sobrevivido a un holocausto. Lo que antes había sido una suerte de alegre éxodo por el universo, encontrando extraños mundos, era ahora un angustiante viaje sin esperanza por un universo silencioso y vacío, con el acoso constante de unos cylons que parecían divertirse con el sufrimiento humano, como un gato que juega con el ratón antes de asestarle el golpe fatal. En la revisión de Battlestar Galactica, la Tierra no es una meta clara, es más bien una vaga esperanza, una mentira para mantener en movimiento  a la flota de refugiados,  “la zanahoria en la vara” que motiva a los escasos supervivientes para que  sigan en la huida, hacia un incierto final, el que parece más probable a manos de sus acosadores, de la falta final de suministros, o la lenta y silenciosa extinción como raza

Producida por Ronald D. Moore y David Eick, Battlestar Galactica, conserva la premisa de la original, pero con ciertas variaciones. Para empezar, en la serie antigua, toda la estética te ubicaba ya en una galaxia lejana, en la versión 2003 todo es muy cercano a nuestra realidad. A pesar de tener grandes naves espaciales y haberse establecido en doce sistemas diferentes, la gente usa ropa como la nuestra, toma café de cafeteras como las que hay en nuestras cocinas, sus casas son como las nuestras y hablan como nosotros. Primera trampa para el espectador nuevo: ¿qué estoy viendo?, ¿donde transcurre? ¿es nuestro futuro?, ¿por qué esta cultura se parece tanto a la nuestra?. Este nivel de identificación es muy importante durante toda la serie, y es coherente con el desarrollo de los personajes, ya que como están tratados, resultan sumamente cercanos, al ser tan reales. Son sumamente falibles, llenos de dudas y capaces de actos nobles y despreciables en igual medida. Lejos de los arquetipos heroicos impecables, los personajes en BSG tienen matices, de hecho, la línea entre héroes y villanos se difumina, dejando tan sólo a personas viviendo esta situación extrema.

Esto se relaciona con el otro gran cambio que la nueva Battlestar Galactica hace en relación a la serie original. Ahora, los Cylons no son un imperio robótico extraterrestre, sino que son una creación de los humanos, que se rebelaron contra sus creadores, evolucionaron a una forma humanoide que recuerda a los replicantes de Blade Runner, y regresan después de 40 años a eliminar a sus padres, por mandato de su Dios Único (a diferencia de las colonias, que tienen una religión politeísta). Los Cylons pasan así de ser villanos anónimos, sin personalidades, fácilmente odiables, a individuos con motivaciones e intereses fácilmente reconocibles, y  personajes también con matices. Igual que sus padres humanos, son tan capaces de hacer el bien, como el mal, y como niños aún carentes  de un barómetro moral bien definido, dan el arranque a la historia con esa terrible rabieta que es la destrucción de las 12 colonias. El Cylon es fácilmente reconocible con el que piensa distinto a ti, al diferente, al que tiene otra raza, otra religión.

Y aquí llegamos a otro gran detalle que hace a BSG tan interesante. Obviando los elementos de ciencia ficción, tenemos un escenario y personajes realistas. Tenemos un antagonista que representa una cultura diferente y poderosa. El hacer un reflejo del mundo tal cual lo conocemos hoy en día está servido, más aún si pensamos en los cambios globales después del 11-S. De hecho, la serie parte con un ataque sorpresa, y sigue con la paranoia de que cualquiera puede ser un Cylon. Más adelante se critica de frente la ocupación norteamericana en Irak, y las torturas en Guantánamo y Abu Ghirab. Y te encuentras así con una serie de ciencia ficción en donde las naves espaciales, los efectos especiales y las batallas son lo menos importante (aunque siguen siendo notables). De hecho, hay  muchos capítulos en donde están completamente ausentes, y todo el peso dramático esta dado por la interacción de los personajes. Y así, el crisol de conflictos posibles aumenta dentro del  ambiente claustrofóbico y opresor que plantea  vivir enlatados dentro de naves espaciales, mientras se hace el mejor intento de reconstruir una cultura que se encuentra a un paso de la extinción. En un escenario así, que funciona como una especie de experimento de recreación de una sociedad, se pueden explorar una serie de temas como el aborto, el eterno tira y afloja entre el poder civil y el militar, las desigualdades sociales, los conflictos familiares y religiosos, por sólo citar algunos. Al fin, esta humanidad que huye por el vacío estelar, se transforma en un crudo reflejo de nuestro mundo, con sus virtudes, alegrías, bajezas y miserias. Todo aquello que nos define como humanos para bien o para mal esta a bordo de esta serie.

Pensada desde un principio con un final claro, jugándosela por aunar de la mejor forma posible la historia de fondo, mitología propia, desarrollo de personajes y la forma de contar este viaje, Battlestar Galactica vio su final el año pasado, después de 4 temporadas y 6 años al aire. Si bien contó con buenos niveles de audiencia para ser un producto exclusivo del cable, nunca tuvo la fama de otros programas como Lost o 24, ganando un status muy similar al “de culto”. Pero como el universo planteado en el show sigue siendo extenso e interesante, el año pasado partió “Caprica”, una serie, que a modo de precuela de los eventos narrados en Battlestar Galactica, cuenta la creación y alzamiento de los Cylon en la primera guerra contra las 12 colonias. Digna sucesora de su serie madre, Caprica sigue manteniendo ese espíritu perturbador realista y cercano, explorando los límites de la conciencia  y el alma.

Cuando sientes que los conflictos de los personajes de una serie de ciencia ficción, los que técnicamente son tan alejados a ti, te parecen tan cercanos, es señal de que aquí hay algo. Porque el drama, cuando está bien construido te llega y afecta sin importar el escenario en el cual se desarrolle, Battlestar Galactica es la muestra perfecta de cuánto pueden dar los géneros, en este caso el drama y la ciencia ficción, cuando se unen con inteligencia y toman el riesgo de intentar dilucidar ese gran misterio que es la condición humana…So say we all!!

One Response to CRÍTICA. Battlestar Galactica

  1. Alicia dice:

    Esperando el concierto de Philip Glass te dejo un tema del episodio uno Metamorphosis I http://www.youtube.com/watch?v=_v-RBKXohMo

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