COLUMNA.#17 Aduana

por Diego Ávalos

TODO LO QUE USTED NUNCA QUISO SABER SOBRE TECNOLOGÍA PERO QUE IGUAL LE VAMOS A CONTAR PRESENTA CON ORGULLO:

#17: Aduana

Teoría

Nadie es más idiota que uno mismo recién despertado. Ser inteligente en esas condiciones es como pedirle a los leones que sean vegetarianos cuando tienen hambre; biológicamente imposible. Durante el lapso de unos pocos segundos que conecta el apacible mundo de los sueños con la vida común y corriente, toda la realidad se fragmenta en trozos indiscernibles mientras tu cerebro trata de resolver la única pregunta que importa para la supervivencia de tu cordura:

¿Cuánto falta para el fin de semana?

Dios mío ¡¿Falta tanto?!

Práctica

Despierto.

Algo está mal. Mis piernas están dormidas, mi estómago está vacío y mi cuello está doblado acordeón-style de tanto dormir en este asiento de bus que, de los muchos adjetivos que se me ocurren para describirlo, “reclinable” no es uno de ellos… pero eso no es lo que me molesta. Algo, aparte de mi dolor, no encaja.

Confundido y abrumado por el repentino exceso de conciencia trató de localizar, sin mucho éxito, la fuente de mi descontento. ¿Qué cosa está demás en la frontera que separa India de Nepal? Veamos: no son los patos que escapan asustados de la cabra, no son las personas que hacen caca al frente del edificio gubernamental encargado de timbrar mi pasaporte apenas abran, no son los parlantes que escupen todas las versiones techno-remix-punchi-punchi existentes de aquella canción que dice más o menos así: Besar la boca tuya, merece un Aleluya…

Confirmado. No es nada de eso.

Abro los ojos con más fuerzas, en la esperanza de que aquél gesto por sí solo, aumente mis capacidades cognitivas a niveles supra-humanos y, milagro de milagros, funciona. La anomalía ha sido detectada. Tengo puesta una parka que nunca había visto en mi vida.

¿Cómo llegó ahí?

– Vino un señor muy amable a regalarnos parkas a todos – dice mi esposa al ver mi cara de esfuerzo mental excesivo que también puede ser interpretada, en ciertos contextos, como mi cara de estar siento brutalmente golpeado en el estómago. – ¡Qué suerte que tenemos!

Bingo. Todo tiene una explicación racional, en especial las prendas de ropa que aparecen por arte de magia encima de uno. Pobre Bruja Malvada del Oeste, a algunos les llueven regalos, a otros casas. (Y a otros lluvia ácida… nada es gratis, especialmente el progreso). Así que, contento con mi nueva comprensión de la realidad, me relajo.

¿Cómo saber que, al cruzar la frontera, nos íbamos a convertir en un bus lleno de contrabandistas de parkas?

Y más importante aún ¿Cómo convencer a la policía de que, honestamente, no sabía lo que estaba pasando?

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Hubiera sido de gran ayuda tener el MOTHER THERESA BREATH MIST, un artículo capaz de “eliminar los impuros demonios del mal aliento” con tan sólo una rociada, convirtiéndote “en un hermano para tus vecinos”. Me hubiese venido bien en esas circunstancias tener una buena presentación bucal junto con mis patéticas explicaciones.

¿Qué dices?

¿Qué esto no es un artículo tecnológico y esta es una columna sobre tecnología?

Bueno, algunas cosas pasan contrabandeadas no más.

2 Responses to COLUMNA.#17 Aduana

  1. Leyla dice:

    Afortunadamente eran parkas lo que estabn contrabandeando……….

  2. Diego dice:

    JAjajAjAjAjAjAjajajaJAj en una de esas tenían doble fondo!

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