por Ximena Catalán y Alicia Ibáñez
Navegando por los mares de Internet, nos encontramos con un proyecto cuyo nombre nos llamó enormemente la atención: “la vuelta al mundo en 80 escuelas”. Comenzamos a indagar sobre él y a cada línea que pasaba nos maravillábamos cada vez más: un recorrido por más de 40 países, con el objetivo de conocer la realidad de profesores de 80 escuelas alrededor del mundo. Para profundizar más en esta iniciativa, decimos ir en busca de sus propios creadores: Consuelo del Canto (socióloga), Octavio Lizama (psicólogo) y Mónica Bombal (historiadora). Y tuvimos suerte, encontramos a Consuelo y Octavio a menos de un mes de que se embarcaran a comenzar sus estudios de postgrado en Nueva York y pese a su apretada agenda ad portas de este viaje, aceptaron nuestra invitación.
Haciendo un poco de historia, cuando Consuelo y Octavio llevaban un año de pololeo, comenzaron a gestar un ambicioso sueño: dar la vuelta al mundo. Sin embargo, decidieron que el objetivo de este viaje sería más que conocer hermosos paisajes y traer fotos y souvenirs de recuerdo. El gran interés en la educación que cada uno tenía y el clima de crítica y malestar que caracterizó el año 2006 en la conocida “Revolución Pingüina” fueron dibujando las coordenadas y objetivos de este viaje. En pocas palabras, el proyecto consistió en conocer 80 escuelas en países que no pertenecieran al llamado “primer mundo”, escuelas que destacaran por lo que estaban haciendo, o por sus características históricas o sociales, y cuyas experiencias no fueran tan conocidas en nuestro país. La idea detrás era destacar las vivencias de docentes que pudiesen ser inspiradoras para las escuelas chilenas y especialmente para los profesores, bajo la convicción de que son ellos el eslabón principal del sistema escolar, y que pese a ello son los últimos en ser consultados respecto a las medidas a implementar, siendo las visiones de los “expertos en educación” (economistas, psicólogos, sociólogos, etc.), las que se imponen finalmente.
Con estos objetivos en mente, los investigadores partieron en el año 2007 a este ambicioso recorrido de dos años por África, Medio Oriente, Europa del este, Eurasia y gran parte de Asia, tal como se muestra en el siguiente mapa:
Luego de conocer los aspectos principales del proyecto, una de las preguntas que nos surgió casi de inmediato fue: ¿cómo lo financiaron? Los ahorros de toda una vida para el viaje que siempre soñaron fueron su principal respaldo, sin embargo, estos no fueron suficientes, por lo que debieron acudir a los nunca bien ponderados préstamos familiares.
La ruta se construyó en el camino. Lo primero fue identificar los países que pudieran resultar interesantes de visitar; en segundo lugar, primó un criterio práctico: que el ingreso al país no implicará muchos riesgos ni costos desmedidos. Una vez dentro del país, demoraban alrededor de tres o cuatro días en conocer la realidad educativa del lugar, identificando a su vez a los establecimientos públicos más destacados y sus particularidades[1].
Mientras avanzan en su relato, otra de las preguntas que nos surgió fue: ¿cómo conseguían los permisos para ingresar a los colegios? Ambos se miran y ríen. Nos cuentan que su gran pasaporte a las escuelas fue el encanto propio que conlleva en sí el proyecto, la paciencia infinita y la sonrisa igualmente permanente. Confiesan que pensaron que habría mucha más resistencia de la que efectivamente tuvieron, la que se dio en particular cuando tuvieron que tratar con personeros de gobierno, que los “pelotearon” de un lado a otro, teniendo en ocasiones que esperar hasta 6 horas por un permiso. Al verlos extenuados, pero incólumes aún en sus asientos, no tenían más opción que aceptarlos. “Fue básicamente por cansancio”, explican. Por eso, el mejor mecanismo fue muchas “entrar por la puerta de atrás”, ya que al entrar directamente a las escuelas, todo se hacía mucho más expedito.
Como es de imaginar, otra de las grandes barreras fue el idioma. ¿Cómo lograron romper las barreras de la comunicación en países con lenguas tan diversas? En este contexto, la premisa de que el inglés es el idioma universal se les hizo más cierta que nunca. Cuando llegaban a los establecimientos educacionales, pedían hablar con el director (para la solicitud de permisos), y paralelamente con el profesor de inglés, quien fue en la mayoría de los casos el intermediario entre los profesores y ellos. Nos cuentan como anécdota que hubo ocasiones en que el profesor de inglés debía traducir lo dicho al profesor de francés, quien lo traducía finalmente al profesor entrevistado, lo que al igual que el “juego del teléfono”, hizo que la cadena de comunicación se complejizara aún más.
Cuando les preguntamos por las experiencias que más los marcaron, Consuelo y Octavio no saben por dónde empezar. Luego de un rato, se deciden, y nos cuentan que en Sudáfrica asistieron a tres de las mejores escuelas públicas de ese país, todas marcadas por altísimos niveles de desigualdad social, además del grave problema que el SIDA ha traído para los alumnos y sus familias; uno de los mayores impactos que ha traído este último flagelo se ha traducido en que en muchos de los casos, los apoderados de los niños no son sus padres sino sus abuelos, quienes han tenido que asumir ese papel después de la muerte de sus hijos.
En la ciudad de Cape Town se encontraron con una escuela “maravillosa”, ubicada en un contexto de alta vulnerabilidad social. Esta escuela pasó de ser “lo peor de lo peor” a ser un colegio con excelentes resultados académicos, en el contexto de un inigualable ambiente escolar, marcado por el trabajo conjunto de todos los miembros de la comunidad educativa. Nos cuentan que esta escuela tiene un nivel de integración raramente visto con posterioridad al apartheid: “Las diferencias raciales para los estudiantes de ese colegio parecían no existir” nos comentan; asimismo, los miembros de la comunidad educativa se encontraban orgullosos de su colegio, y esto era evidente en cada rincón, bajo la premisa de “hacer niños felices y que esa felicidad se transforme en buen rendimiento a cabalidad escolar; era un ambiente de aprendizaje increíble”, señala Consuelo. Al respecto, al finalizar uno de los actos culturales que se desarrollaban en el colegio a diario y que los investigadores tuvieron la oportunidad de presenciar, un apoderado se les acercó y les dijo: “¿Ustedes están buscando la mejor escuela del mundo?, su viaje terminó, porque ya la encontraron”… las palabras hablan por sí solas.
Siguiendo con la ruta, otra de las experiencias que los viajeros destacan se desarrolla en Israel, lugar en el que tuvieron la posibilidad de visitar una escuela ortodoxa judía y a un colegio palestino, ubicado justo a lado. La enorme segregación institucionalizada en prácticas cotdianas hace entender lo fuerte que se torna el resentimiento y el desconocimiento mutuo de ambas culturas. Al respecto, nos cuentan una situación que refleja en parte la situación del diario vivir: “mientras estábamos acompañando al profesor que nos mostró el colegio, se acercó a un niño en la sala de computación que estaba viendo una foto de un joven con una metralleta, y nos explica que éste es su primo, que acababa de morir la semana pasada en un enfrentamiento”, comenta Octavio. Comprender la educación en estos contextos se torna una cuestión muy dura para los docentes.
Avanzando en su viaje, en China fueron a la escuela pública más antigua del mundo. Aquí pudieron experimentar el día a día de la generación del hijo único, llamada también “generación de los pequeños emperadores”, caracterizada por niños en los cuales sus padres invierten enormemente, en tanto representan el soporte futuro de la familia. Les sorprendió ver como estos niños asisten a la escuela de 8 de la mañana a 8 de la noche, y luego de esto, muchos de ellos tienen clases particulares. Las grandes expectativas que sus familias tienen sobre ellos, sumado a la gran influencia de la tradición confucionista (basada en la disciplina, la vergüenza y respeto al maestro), ha desembocado en que los estudiantes chinos sean insuperables en los desafíos de la educación basada en estándares, validándose sobre todo por sus altos puntajes en las pruebas y por lo estricto de sus hábitos de estudio.
En Singapur, quizás el principal referente actual en términos de calidad educativa, los investigadores también encontraron una experiencia que quisieron destacarnos. En este país, debe realizarse un test para ingresar a la educación secundaria, los alumnos que reprueban este examen por tres veces tienen dos opciones: salir del sistema escolar o asistir a la escuela NorthLight, la cual se enfoca en formar a sus estudiantes en oficios. Pese a recibir a los “peores” alumnos del país, esta escuela se encuentra lejos de la imagen que podríamos tener de un liceo criollo de estas características: aquí los estudiantes cuentan con tecnología de punta y una infraestructura inimaginable. Lo más destacable de esto es que quienes se ven beneficiados son precisamente quienes más lo necesitan: los alumnos más vulnerables. Esta escuela también destaca porque en ella se encuentra el “mejor docente del país”, premiado recientemente por las autoridades nacionales. Abdul Nasir es un profesor de Educación Física, quien busca incentivar a sus estudiantes con un método muy particular e inspirador. Los investigadores nos cuentan que “era increíble ver cómo un profesor de educación física nos mostraba su teoría del cambio, su lógica de transformación de los niños”. Esta teoría consistía en que los estudiantes tenían que “morder el éxito”, es decir, al menos una vez en su vida tenían que experimentar el ser exitosos en cualquiera de sus formas: si no es por rendimiento académico, en el deporte o en algún oficio, ya que esto conlleva un efecto directo en los niños, en su autoestima y en todas las otras áreas de aprendizaje. Hacer que un niño se sienta valorado en “algo”, sea lo que sea, puede hacer una gran diferencia.
Consuelo, Octavio y Mónica habían escuchado más de una vez que los profesores son el factor clave de la educación, pero nunca se hizo más patente para ellos que con las increíbles experiencias que vivieron en esta larga travesía. Ver cómo a partir de contextos tan adversos estos profesores pueden motivar a sus estudiantes y dar apoyo con resultados de calidad, es algo que no puede permanecer desconocido para sus pares chilenos. Algo que también pudieron constatar es que varios de los sentimientos experimentados por los profesores chilenos son compartidos por otros docentes en el mundo; muchos se ven sobre exigidos, ya que no sólo deben focalizarse en lo académico, sino que funciones que antes eran propias de la familia, como la transmisión de valores, ahora son traspasadas y exigidas también al rol del docente, y pese a estas altas demandas, su profesión es muchas veces desvalorizada, social y económicamente.
Los investigadores constataron in situ que los mejores resultados usualmente iban acompañados de apoyo al trabajo docente y de espacios para que sus propuestas y decisiones puedan ser efectivas. Por otra parte, las expectativas de desarrollo profesional son muy importantes para la motivación docente, y en muchos de estos países la trayectoria laboral es más dinámica y con mayores proyecciones que permanecer en la misma sala de clases por más de 30 años, como lamentablemente suele suceder en nuestro país.
La aspiración que ahora tienen Consuelo, Octavio y Mónica es que la enorme investigación que emprendieron pueda quedar plasmada en un libro, ojalá de bolsillo, que recopile todas estas experiencias. La idea es que el profesor pueda empatizar y verse reflejado en las diferentes historias y contextos, constatando que mucho de lo que a él le pasa también le sucede a otros docentes alrededor del mundo. Que puedan conocer historias inspiradores de colegas que pasan por las mismas o peores situaciones y que sin embargo logran sobreponerse y sacar a sus alumnos adelante.
Notablemente enamorados de la profesión docente y de su proyecto (¡y cómo no!), Consuelo y Octavio esperan desde Estados Unidos seguir con los próximos pasos de la investigación: la búsqueda de fuentes de financiamiento para sistematizar la información recolectada y para publicar sus resultados. Mónica Bombal será su representante en Chile, y por supuesto, sangria.cl seguirá pendiente de los pasos de estos aventureros.
Todas las fotografías son gentileza de “80 escuelas”, más información en http://www.80schools.com.
[1] Para estos propósitos, Consuelo y Octavio nos cuentan que fue muy importante la ayuda de Couch Surfing, una red viajeros que estaba instalada en la mayoría de los países a los que asistieron. Esta red no sólo les brindó ayuda con la estadía, sino también respecto a temas logísticos, ya que contaba muchas veces con profesores en el lugar, que podían introducirlos en el funcionamiento de los distintos sistemas educativos.






















Fer
Buenísimo el reportaje… lo estaba esperando hace tiempo!! seguiré tb. pendiente de los pasos del team… y espero pronto ese libro de bolsillo.
Que bueno que personas que puedan, quieran hacer este tipo de investigaciones… en terreno… con los actores protagonicos… para mí, la única forma de conocer lo que pasa, lo qué no pasa, y el por qué de la realidad social…
Alice, Xim… podríamos complementar el proyecto haciendo lo mismo en escuelas de América… sería buenísimo!!!
23 ago, 2010 a las 11:44
Ximena
Fer, yo feliz
23 ago, 2010 a las 12:52
mariscal23
Espectacular!… admirable. Mi admiración y respeto a Consuelo, Octavio y Mónica por un proyecto tan notable.
Una vez más se agradece el buen ojo de Sangría.
23 ago, 2010 a las 17:17
Alicia
Es una muy bella iniciativa… motivan a aportar desde otros lados, sobre todo con espacios de llegada distintos a los números y conclusiones “expertas” que muchas veces resultan ajenas a los procesos vividos ahí “donde queman las papas”.
Fer excelente… si se puede contribuir… hay que hacerla!
“mariscal23″ gracias por la buena onda!
23 ago, 2010 a las 23:10
Diego
Brillante… Idea: podemos hacer la versión cualitativa que se llame 4 escuelas
24 ago, 2010 a las 00:19
Fer
jajajajajjajajjaja… que chistoso Diego!
tú demás podriai hacer algo cualitativo entonces en tu país de residencia…
pa que hagas algo digo yo! jajajajjajaa… HOUSEHUSBAND!!!!
24 ago, 2010 a las 20:43
Diego
JAJAjAjajajAJajajjAjaAJ el trabajo deoméstico también es trabajo… OK?!?!?!?!
25 ago, 2010 a las 01:04
Mars
que proyecto más conmovedor…como ya dijo mariscal23 toda mi admiración y respeto a los creadores de tan interesante proyecto. Espero incluso, que sus experiencias y conclusiones no se queden plasmadas sólo en un libro, sino que también se aseguren de hacer llegar toda información a los profesores y a los alumnos en los mismos colegios y por qué no, al ministerio de educación también!
Muy buen reportaje.
Saludos!
14 oct, 2010 a las 12:40
Miss
que maravilla de proyecto, que gusto es comprobar que hay gente que es crítica y por sobre todo hace las cosas, así como un se pensó y se hizo… creo que cada profesional desde su trinchera puede y debe aportar de diversas formas, qué mas de base e importante que la educación… sin duda es aporte inmenso a la alicaída educación chilena, en muchos casos no se trata solo de dinero y acá lo estamos viendo.
felicitaciones!
saludos
14 oct, 2010 a las 13:42