COLUMNA.#11 Bond, James Bond

por Diego Ávalos

TODO LO QUE USTED NUNCA QUISO SABER SOBRE TECNOLOGÍA PERO QUE IGUAL LE VAMOS A CONTAR PRESENTA CON ORGULLO:

#11: Bond, James Bond

Teoría

Decir que el ser humano solamente utiliza el 10% de su cerebro es equivalente a decir que el tigre ocupa nada más que el 21% de sus garras, la jirafa sólo le da uso al 8% de su cuello, y que un joven recién egresado del colegio elige su carrera universitaria con un 100% de conocimiento de causa.

O sea: patrañas.

Según tengo entendido (un eufemismo para una vez escuché al pasar y nunca jamás lo corroboré) esta noción viene de Einstein, quien mucho sabrá sobre códigos postales y espacio-tiempos, pero que de biología sabía poco poquito poquitico. Resuena en mi cabeza Aristóteles, quien aparte de sus discursos metafísicos interesantes muy ad-hoc para nuestros tiempos, aseguraba que pensábamos con el corazón (el órgano, no la metáfora), y aseveraba  que las abejas eran creadas por el proceso de descomposición de los cadáveres de los toros.

Nadie nos juró nunca que nos iban a contar la verdad y nada más que la verdad.

Entre mis mitos-que-no-son-es-obvio-que-son-mitos favoritos se encuentran: el hecho de que los avestruces no esconden su cabeza en la tierra cuando se ven amenazadas (cualquier organismo cuyo método de defensa sea sofocarse con arena está destinado a morir a los 82 segundos de existencia), que el principal productor de oxígeno de nuestro planetas sean las algas (demos más dinero a la Fundación Cousteu y menos a Salvemos Al Amazonas), que Hernando de Magallanes nunca haya dado la vuelta al mundo, dado que fue asesinado en las Filipinas cuando aún faltaba la mitad del camino (el honor le pertenece a un señor que no vamos a decir su nombre, aumentando así su ignominia anónima), que, según nuevas traducciones, el número de la Bestia sea 616 (hablando de traducciones: en árabe las vocales no existen en el idioma escrito, y, por lo tanto, deben ser deducidas dependiendo del contexto, esto genera muchas veces confusión cuando hay diferentes interpretaciones del mismo puñado de consonantes, mi favorita siendo el hecho de que, en el Corán, ALIAS la palabra definitiva de Dios, las 72 vírgenes que se le prometen al mártir pueden ser contextualizadas como 72 uvas blancas), que existen más de cinco sentidos (maldito Aristóteles olvido incluir la termocepción, propiocepción, equilbriocepción y nocipeción… aunque según cálculos más atrevidos hay incluso dos más), que América deba su nombre no al señor Vespucio sino que Richard Ameryk (¡WOA!) y que los punteros láser, esos aparatos lanzadores de un haz de luz roja, causen ceguera una vez que tocan la córnea (de tu madre)…

Práctica

… Aunque esto último puede llegar a ser verdad gracias al proceso de intervención divinamente conocido como “enchulamiento” gracias a MTV.

¡Saquen sus herramientas chiquillos y chiquillas! Es hora de…

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¡HACER UN ARMA! ¡BOOOOM! ¡BAAAANG! ¡ZAPOOOSH! Porque a falta de buen performance sexual siempre es buena la destrucción sin sentido, vamos por esta versión maniaca de Hágalo Usted Mismo:

1.- Desarma el puntero (para efectos cómicos pseudo-mortales trata de hacerlo con las pilas puestas) y saca el módulo del láser.

2.- Tú y el módulo deben convertirse en uno. Háganse amigos. Salgan a pasear. Confundan sus sentimientos. Una vez que la etapa de cercanía esté completa, encuentra en el panel de circuitos el resistor variable (pondríamos una imagen, pero dada la naturaleza de la información entregada suponemos que, si en verdad lo estás haciendo, es bueno para nuestros abogados decir que buscaste en muchos lugares antes de terminar tú pequeño trozo de carnicería portátil).

3.- El resistor es la clave. ¡Lo aprietas y KABLAMO! Intensificas el poder de tu puntero. No lo intensifiques mucho o sólo obtendrás un desagradable olor a quemado.

4.- Rearma la unidad. Ahora disponte a escribir tu nombre en los baños de manera radical o mostrarle a tu vecino lo que realmente opinas de su maldito auto nuevo.

Bang, amigos míos.

Bang.

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