por Pablo Fraser
El pasado 6 de Agosto nos visitó uno de los grandes del rock: Adrian Belew. Durante sus más de 30 años de carrera, este guitarrista ha sido capaz de edificar un sonido propio y electrizante. Además es un camaleón musical, ya que en sus composiciones podemos encontrar el pop beatlemaníaco, la experimentación electrónica de Brian Eno, los arreglos matemáticos minimalistas de Steve Reich, y la disonancia metalera de…bueno, de él mismo.
La transversalidad musical de Belew le ha permitido el privilegio de tocar con algunos de los más grandes artistas del rock de vanguardia tales como Frank Zappa, David Bowie, Talking Heads, Nine Inch Nails y…Cindy Lauper (!). Sin embargo, a Belew se le reconoce por ser miembro de una de las bandas pioneras (o la creadora) del rock progresivo: King Crimson. Por lo tanto, cuando supimos que venía a Chile con su Power Trío (Julie Slick en bajo y Marco Minnemann en batería), ir a verlo no sólo era una necesidad sino un deber.
Ese viernes, el Teatro Nescafé de las Artes estaba totalmente repleto al borde de colapsar. Se dice que los fanáticos del metal son rudos, los del jazz son intelectuales, y nosotros, los fans del rock progresivo somos ñoños; y ese día, los ñoños eran los dueños del mundo.
Aparece Belew y su grupo y todo el ambiente se revoluciona. Una ovación de pie impide que el grupo empiece inmediatamente. La bajista Julie Slick está tan impresionada, que comienza a tomar fotos de la audiencia. Después que Belew espera pacientemente para que el público se calme…empieza un concierto inolvidable.
Era un show de virtuosismo musical, donde la precisión se confundía con la improvisación,y todo cubierto por ese rock ruidoso y agresivo que nos gusta escuchar. Belew hizo gala de su material como solista, donde presentó todos los elementos que la caracterizan: los tiempos métricos imposibles, las melodías pop contrastadas con disonancia, los loops pregrabados que entraban, se enredaban y salían nuevamente sobre lo que estaba haciendo la banda. Lo más increíble, que eso venía de solo 3 personas que estaban en el escenario. Belew estaba llevando el concepto de lo que es el power trío (la agrupación clásica de guitarra, bajo, batería) a nuevas fronteras. Efectivamente, ahí estaba el secreto de Belew. Gran parte de la energía de su show provenía de sus músicos sobre estimulados y extra talentosos.
La bajista Julie Slick, es una muchacha de 24 años, rechonchita y rulienta. Tiene el típico perfil de esa mejor amiga que uno tiene, que nunca la miraste de otra forma porque estabas perdiendo el tiempo fijándote en minas imposibles, y cuando te das cuenta que ella es la mujer de tu vida, ya es muy tarde porque….¡ESTA EN UN GIRA MUNDIAL CON ADRIAN BELEW! Ese tipo de minas. Julie tiene una técnica “guitarresca” para tocar el bajo, característico de los bajistas de hard rock de los 70’. Toca más llevada por la sensación, que por el ritmo. Y toca fuerte. Muy fuerte. Su energía era impresionante, llegando a tirarse al piso o golpear su bajo dada la intensidad de lo que estaba pasando en el escenario.
La otra agradable sorpresa fue el baterista, Marco Minnemann. El hecho de que se presentará con un polera de Cookie Monster ya debió haber sido indicio de los que se nos esperaba. Marco era el gran responsable de darle la agresividad a los temas. Probablemente era el músico más técnico que había en ese escenario pero sin embargo, pegaba a esa batería como si ese instrumento hubiera sido responsable de la muerte de algún familiar y ahora Marco buscaba venganza por el daño hecho. Sin piedad. Esa combinación, de ferocidad y pulcritud es difícil de encontrar, y todos quedamos agradecidos que Belew haya encontrado a Marco. Aquí les dejo el demente solo de batería de 7 minutos que se mandó el viernes pasado.
¿Y qué pasa con el mismo Belew?. El tata de 60 años se mostró visiblemente fatigado para llevar el ritmo de sus jóvenes acompañantes, sin embargo, fue un maestro en su oficio. Belew sacaba sonidos impresionantes a su guitarra. Los solos eran piezas maravillosas, que mezclaban disonancia y complejidad. Emulaba sirenas de ambulancia, bombas, navajas y cosas que sonaban como un grupo de gatitos siendo violados por puercos que no fueron queridos durante su infancia. Así sonaba el compadre.
Los puntos altos del concierto fueron: a) la improvisación solista que hizo Belew a partir de loops pregrabados de su propia guitarra, donde mostró toda su versatilidad como guitarrista pasando desde los hermosos arpegios melódicos hasta los golpes agresivos de disonancia, b) El cierre del concierto. El encore fue uno de los más efusivos que he presenciado en un teatro chico. Belew terminó con dos clásicos de King Crimson: “Three of a Perfect Pair” y “Thela Hun Ginjeet”. El público coreó, saltó, y bailó al ritmo de estos clásicos del rock progresivo. No hubo mejor manera de terminar la noche.

¡ROBERT, REÚNE A LA BANDA!: King Crimson hoy, de izq. a der.: Pat Mastelotto, Adrian Belew, Robert Fripp, Gavin Harrison y Tony Levin.
Si tuviera algo que criticar es que el show mostró sólo un lado de la versatilidad de Belew; el lado virtuoso y agresivo. Sin embargo Belew es un monstruo del pop. El tipo tiene una voz privilegiada y ha compuesto los lentos más hermosos que se han conocido dentro del género del rock progresivo como son “Matte Kudasai”, “Walking On Air” y la desgarradora “One Time”. Si hubiera integrado alguno de estos temas en su setlist, hubiera roto la monotonía que a ratos caía el show ya que se mostraba mucho de lo mismo. Ojala que para una próxima vez podamos ver a Belew interpretando estas obras maestras.
Belew se despidió diciendo “ustedes han sido unas de las audiencias más energéticas para las cual hemos tocado en mucho tiempo” y su show fue uno de los más energéticos que he presenciado en mucho tiempo. Al retirarme del concierto, me quede pensando “si eso lo puede hacer uno de los miembros de King Crimson, ¿Cómo sería ver la banda completa?”.
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Con esto quiero hacer un llamado al líder de King Crimson: Robert Fripp. Robert…reúne a la banda. Salgan de gira. Vengan a Chile. Este un país de ñoños esperando ansiosamente verlos. Yo pagué 20 mil pesos para escuchar 25 minutos de sonidos atmosféricos cuando viniste con el G3 el 2004 (sin decir que me mamé escuchar a Joe Satriani y a Steve Vai)…imagina a lo que estaría dispuesto si vienes con la banda…y yo no estoy solo. Adrian, habla con Robert. Convéncelo. El público del rock progresivo chileno se lo agradecerán enormemente.
Les dejo con un par de videos grabados esa noche por los fans. Acá va uno un tema de Adrian Belew “A little Madness” donde se muestra la locura de su banda. Finalmente acá va el video del encore donde interpreta el temazo clásico de King Crimosn “Three of a Perfect Pair”. Nótese la euforia del público.

















Felipe
Puta qué tremendo concierto. La cagó para ponerle este viejo en el escenario…mucho más que varias bandas con 20 años menos.
Aguante el ejército de ñoños!!!
Como siempre…buena reseña amigo mío
13 ago, 2010 a las 14:01
Pablo
ADRIAN BELEW ME CITÓ!!!! Ver en su blog, comentando su visita a sudamérica. http://elephant-blog.blogspot.com.
Adrian quedó contento con la frase “sonaban como un grupo de gatitos siendo violados por puercos que no fueron queridos durante su infancia”
Es la máxima alegría que puede experimentar un fan.
¡MUCHAS GRACIAS SANGRIA POR DARME ESTA OPORTUNIDAD!
20 ago, 2010 a las 18:29