CRÍTICA. Natural Born Killers

por Catalina Díaz

“Dios los cría y el Diablo los junta”

- Dicho popular

En medio del desierto, una chica bailando sobre el techo de un auto. El film Natural Born Killers o la romántica historia de Mickey y Mallory, asesinos masivos, es una historia que deambula entre la violencia y la ilusión del amor.

Ambos personajes -Mickey y Mallory- son hijos de familias disfuncionales, opresoras y violentas. Mickey es víctima de la violencia ejercida por  su padre y madre, quienes lo maltrataban de niño. Mallory tiene un padre que abusa sexualmente de ella y una madre que no tiene ni las fuerzas ni el ánimo para defenderla. Sus vidas son duras, oscuras. Al conocerse aparece en el horizonte una esperanza de salvación, una salida; la huida de casa es la escapatoria, la solución a sus problemas. Y es que para ellos el destino es quién los salvará. Ni Mickey ni Mallory tienen una base familiar y sin su contención se encuentran en el aire; la televisión es su fuente de conocimiento de lo “normal”.

Ellos tratan de olvidar su pasado mediante los excesos, pero no son capaces de dejar de lado el tiempo pretérito, la impotencia y la espera fiduciaria de la salvación puesta aún de forma esperanzada en sus agresores. Al romperse esa ilusión, al liberarse de la esperanza comienzan los deseos de matar; la pasión que los maneja es la cólera.

Mallory le dice a Mickey: “Te veo cabalgando en un gran caballo rojo. Y conduces los caballos dándoles latigazos y ellos están escupiendo y echando espuma por la boca”.

Para Mallory cada hombre que busca su cuerpo por placer es un degenerado y merece morir. Cuando se encuentra con ellos explota toda su ira y su visión se vuelve roja. “How sexy am I now, huh? (¿qué tan sexy soy ahora?)”. El amor es algo que nunca había conocido y Mickey le entrega protección, cariño y sexo, él la entiende. Mallory es ruda, pero con Mickey es complaciente y dulce. Mickey es un luchador, un sobreviviente, su odio y su rencor vienen de su absoluta falta de cariño, no hay quien lo haya querido, incluso su madre lo odiaba; “I hate you, asshole! (¡te odio, pendejo!)”- le dice su madre-.

Para ellos el amor no es beneficio, no es un lujo, si no un bote salvavidas que los mantiene a flote de su propia desgracia, es la única forma de sobrevivir en un mundo hostil. El amor de pareja, la pasión sexual es para ellos una cubierta para ocultar la falta de amor propio, el deseo de no sentir y no reconciliarse con el pasado. Me pregunto entonces: ¿Qué es la vida para ellos? ¿Dónde está ubicada la felicidad? ¿Está en el sentir o en el no sentir? El éxtasis que les produce matar es la razón de su entusiasmo, pero estos momentos no son perennes y su pasado sigue rondándolos; antes mataban, luego ella golpea su cabeza contra la puerta de su celda.

La muerte es para Mickey y Mallory el conocimiento y el éxtasis de la vida, su momento de conexión con la esencia. Pero la Vida (sí, con mayúscula) sólo puede rodearlos, merodearlos, pues la experiencia empírica de los personajes les indica que la vida está marcada por el abuso. Vida y Muerte están relacionadas y ellos quieren ser los jueves para decidir quién muere y quién vive (o el Destino a través de ellos, Mickey en la entrevista con Wayne dice que es el mensajero del destino). Se aferran terriblemente al presente distorsionado, porque no son capaces de afrontar ni su pasado ni su futuro. Quieren sentir realmente la vida, pero las visiones, las alucinaciones y sus propios demonios (que Mickey en su psicopatía llega a visualizar) no se los permiten.

Se puede pensar que cuando Mickey y Mallory escapan de la cárcel y los vemos en una van con hijos y como una familia han encontrado la felicidad, pero es imposible que lo sean, la única diferencia es que ahora ellos piensan en el futuro.

Para muchos este film es una crítica a la televisión, a su influencia sobre los estadounidenses, pero es, en mi opinión, una muestra de la vacuidad de la vida para quienes no han podido perdonar y aceptar su pasado. Ellos piensan que han nacido en la infelicidad y que son capaces de abrirse un nuevo camino a golpes (y disparos) a su merecida felicidad. Para otros, incluyéndome, la felicidad no es un big-price o una van cargada de niños, la felicidad está en sacarse los anteojos rojos de Mickey y apreciar la luz del sol.

Wayne: Cuando empezaste a pensar en matar?

Mickey: Al nacer. Caí en un poso ardiente de mierda. Olvidado por Dios.

W: Qué quieres decir?

M: Digo que nací en la violencia. Estaba en mi sangre. Mi papá la tenía. Su papá la tenía. Es mi destino.


jul 04, 2010 | Filed under Cine, CRITICAS and tagged with , , , , , , , , .

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2 Comentarios Subscribete a los Comentarios


  1. Karina

    Me encantó

    05 jul, 2010 a las 00:33


  2. lermandini

    -i dont think im gonna make it.. i feel so cold
    -u’r gonna make it, mal.. get mad!

    06 ago, 2010 a las 11:08

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