CRÍTICA. Mad Men

por Constanza Escobar y Guillermo Adolfo Álvarez

Ambientada en la década de los sesenta, la serie retrata la historia de una prestigiosa firma de publicidad, Sterling Cooper’s, tomando por nombre el término con que eran conocidos los publicistas de la Avenida Madison en Nueva York, “the Madison Men”. La agencia tiene a su cargo las estrategias publicitarias de las principales compañías de la ciudad y de Estados Unidos. Al mando de Bertram y Roger Sterling, las campañas son lideradas por el máximo creativo de la agencia: Donald –Don- Draper, personaje principal y que destaca por el lema que aplica tanto en el ámbito profesional como en su propia vida: “No importa lo que seas. Lo importante es cómo lo vendas…”

En sus tres temporadas ya emitidas la serie se centra en los conflictos que surgen dentro de la agencia, en la gestión de las campañas publicitarias y en los avatares vividos por los distintos personajes, enfocada especialmente en las acciones emprendidas por Don Draper y las no pocas repercusiones que estas traen consigo tanto en el plano familiar como laboral. Una trama que se va complejizando cada vez más y que retrata problemáticas tabúes y al mismo tiempo signos de su época como la homosexualidad reprimida, embarazos no deseados, adopción o divorcio.

Mad Men refleja el período de inicio de las grandes campañas publicitarias unido a la masificación de las empresas a través de este medio y del auge que va adquiriendo la televisión como medio óptimo para transmitir estos nuevos mensajes. La publicidad se presenta como el mecanismo que busca entregar al público una promesa de felicidad a través del consumo de los productos, y no por nada la primera campaña que vemos enfrentar a Draper es la de Lucky Strike, campaña en la cual la distinción ya no es si los cigarrillos son o no peligrosos para la salud, sino que son “tostados”.

Aclamada por su excelente ambientación y caracterización de la época, la dirección de arte demuestra un trabajo de primer nivel, logrando el posicionamiento de un imaginario que recrea, a través de los códigos visuales, el mundo en que se mueven los principales representantes del comienzo de la época de gloria de la publicidad norteamericana. Nada es dejado al azar y los detalles se manifiestan desde el mobiliario y la moda que siguen los personajes (que de paso, crea tendencias), hasta las costumbres y formas de vida que se demuestran.

Su nutrido lenguaje audiovisual se  ejemplifica en la construcción del arquetipo del fumador, bebedor de whisky y aficionado a las mujeres.  Estas características emergen como elementos constitutivos de un hombre de negocios y revelan a Draper como aquel hombre exitoso y exitista, enigmático, que vende una imagen de sí mismo y que juega con la identidad que se ha construido. La persistencia de estos rasgos se convierte en un lei motiv para dar cuenta de un estilo y una época marcada por la primacía masculina en el mundo de la publicidad, al mismo tiempo que revela las dificultades de las mujeres para insertarse en un medio liderado por hombres y ganar territorio en otros ámbitos de la vida pública.

Mad Men realmente nos atrapa y nos transporta, poniéndonos de frente a los conflictos que se suceden en la época y entorno que dan cuerpo a la serie. Así también nos ayuda a concebir el mundo contemporáneo con una génesis arrebozada de los estereotipos que se acrecentaron desde aquellos años sesenta, del poder de la imagen y la tergiversación de los íconos a favor del efecto publicitario. El criticismo que se halla tras la cortina de la serie torna exquisito al dotar de sentido la cotidianeidad aparejada a la superflua pero excitante vida de los hombres de negocios, dejando algo de lado el concepto del arte en la publicidad.

Galardonada con un total de 38 premios, entre los que se cuentan varios Emmy y 4 Globos de Oro – incluyendo el premio a la mejor serie dramática durante los últimos tres años consecutivos- Mad Men acaba de iniciar su cuarta temporada. Los personajes y conflictos se acrecientan y evolucionan, y todo parece indicar que en la vida de Draper y los creativos de ahora firma “Sterling Cooper Draper Pryce” nada será más sencillo que antes.

Aquí la promoción de la primera temporada…

3 Responses to CRÍTICA. Mad Men

  1. Cata dice:

    Es muy buena esta serie, ya empezò la cuarta temporada? donde se pueden ver antes que lleguen por el cable? Me encanta lo enigmàtico y arrogante de Drapper, y como aplica la publicidad en los negocios y sobre todo en sì mismo

  2. Coty dice:

    Sí, va en el segundo capítulo de la cuarta temporada… cada vez mejor!!! Se transmite por AMC y en américa latina por HBO; aún no llega la última temporada… pero internet es grande y todopoderosa para estos propósitos…
    Saludos!

  3. Fernanda dice:

    ¡Interesante crítica, ahora ya solo queda ver el desarrollo total de Mad Men última temporada para poder opinar del resultado final de la serie!

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