CREACIONES. Delirium Tremens

Autor: Karina García

¿Cuál es la gracia de vivir recordando? Vivir en el pasado, ¿y para qué? Para vivir sin vivir, estático, sin contemplar el momento que se esfuma. Que no alcanza a ser y desaparece. ¿Para qué sirve la memoria sino para recordar que hoy no es hoy, es ayer, y mañana será hoy? Nunca estaremos en el mismo lugar que estamos realmente. Siempre estamos persiguiendo un tiempo futuro que no existe más que en nuestras elucubraciones. O añorando un tiempo pasado que, al igual que hoy, nunca existió. La memoria es el don más preciado del ser humano y  ni siquiera existe. La memoria es un artilugio de nuestra mente que nos hace almacenar grandes y pequeños recuerdos que sólo acontecen en nuestra mente, pues en su momento pasaron tan inadvertidos por nuestra conciencia como pasa el momento, ahora, en que se encuentran leyendo y releyendo estas líneas. Si este es un acontecer revelador en nuestra vida lo sabremos sólo al recordarlo, pues es allí que adquiere significado. Cuando nuestra mente lo rescata, reconstruye y malversa. Y según un entendido del tema que suele oír mis tragedias: “… y lo hace discurso”.

La preocupación real que surge en mí no es el recuerdo pasado que nubla mi no-tarde, no-día, no-noche, mi no-momento. Mi preocupación hoy es el no-recuerdo que tengo en mi memoria, que vendría siendo mi no-memoria. Es todo tan confuso de explicar ahora como cuando, según me lo indica una imagen que viene de alguna parte de mi cerebro, en que me veo a mí; alto, erguido, urgido y acomplejado tratando de explicar mi obsesión por no poder ver más que a mí mismo en todo momento. Me desespera no entender mis propias palabras. Me siento atrapado en una historia de Hitchcock que ni siquiera logro vislumbrar, pero que sé vi alguna vez en mi vida. Me recuerdo a mí viéndola y sintiendo la confusión que me provocaba, pero los grises, ¿dónde están los grises del televisor? No me veo más que a mí frente a un televisor mirando fijamente de frente, frente a mi mismo que me recuerdo, ¿salí de mí? Es decir, salir de mi propio cuerpo y contemplarme es algo que debería notar, ¿sentir? En el mismo instante. Tomar conciencia como tomo conciencia ahora de aquello que sentía frente al televisor. Televisor del cual tengo conocimiento, mas no recuerdo alguno. ¿Está bien?, ¿es así?, ¿puedo tener conocimiento sin recordar, sin una imagen o experiencia? Lo vi. Esa fue mi experiencia, pero no lo veo ahora. ¿Lo vi?

Necesito calmarme y ser más claro. Necesito mantener la calma y no alejarme del tema. En pocas palabras, ¿qué es lo que trato de decir?, ¿a qué quiero llegar? Me siento como un desquiciado, pero la idea es que lo único que logro traer a mi mente son imágenes de mí mismo como si hubiese vivido toda mi vida fuera de mí. Como si mi vida fuera una película que en todas sus escenas aparece un único actor. Me veo en primer plano casi siempre, muy de cerca. Tengo sensaciones de todos tipos y sé todo lo que sucede como el espectador sobrecogido por el suspence de saber que tras la puerta está el asesino, y la señora que saldrá es tan estúpida que no se da cuenta aún viendo una sombra extraña tras la cortina que cubre la mirilla…

Y aún mientras hablo no logro vislumbrar a la señora ni la mirilla que describo, ni una ventana o una puerta o un asesino. Describo y describo y sólo me veo a mí, como un psicópata pidiendo auxilio. ¡Qué locura! Es como si viviera mi vida sin vivirla. Es como si yo no fuera yo. Como si no viera al mundo realmente ni me viera como me vería yo frente al espejo. Es… como si sólo viera lo que otros ven de mí… como… si mi mundo, mi único fragmento posible de mundo fuera… ¿yo?, ¿libre de mí? No, no tiene sentido. Eso no es. No tengo las palabras exactas. No logro entenderme. Me estoy poniendo nervioso otra vez. ¿Cómo no me ayudas? Ayúdame, ¡Ayúdame! Te estoy hablando y ni siquiera sé cómo me miras porque no logro tomar conciencia más que de lo que digo antes de decirlo. Te ves hermosa. Te he mirado toda la noche y ahora que te miro y proyecto mi pensamiento en ti sé que te ves hermosa como sé que la historia de Hitchcock en el televisor estaba llena de grises, pero luego de verte no te recuerdo. Si cierro mis ojos ahora ni siquiera dejo de recordarme a mí para recordarte a ti. Me sigo recordando a mí y no logro traer tu imagen a mi mente. Sé que estás hermosa y horrorizada oyéndome. No sé si sientes miedo de lo que me sucede o de que me veo como un psicópata descontrolado. Temo abrir los ojos y ni siquiera verte por última vez frente a mí y soñar por un segundo, el segundo que te mire y te vea e intente interiorizar tu imagen, que lograré recordarte así, como sé que te ves ahora.

Remy Labraña

jul 05, 2010 | Filed under CREACIONES, Letras and tagged with , , , , , , .

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Un Comentario Subscribete a los Comentarios


  1. MARTIR1

    “Ciertas gentes saben arreglarse con sus aventuras, sus aventuras insignificantes de cada día, de manera que llegan a ser como un terreno que produce frutos tres veces al año, mientras que otros ! y tantos! son arrastrados por los golpes de mar de las vicisitudes, por las corrientes más variadas de los tiempos y de los pueblos, y sin embargo, permanecen siempre ligeros, siempre en la superficie como el corcho. Ante ésto está uno tentado de dividir la humanidad en una minoría insignificante de hombres que saben hacer de poco mucho, y una mayoría inmensa de hombres que saben hacer de mucho poco” (de Humano demasiado humano, Nietzsche). Este párrafo me hace meditar a tus párrafos, Cual es la gracia…..? y “La preocupación real……..

    Me parecen interesantes tus reflexiones Karina.

    06 ago, 2010 a las 20:17

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