CRÓNICA. De la palabra a la acción

por Christian González Díaz[1]

El manifiesto de los poetas chilenos por la integración de los pueblos de Chile y Bolivia es el apoderamiento de la palabra en su rol de estricta importancia en el universo, para la tierra, el aire, el fuego y la materia; son voces que se suman a la palabra desde donde da a luz la conciencia. Es conciencia, sobre la conciencia, sobre las manos que se estrechan tardíamente quizás, es sobre el inicio de un nuevo tiempo de paz y hermandad para los pueblos, que podrá extenderse sobre toda Latinoamérica en la medida que los pueblos hagan suyo el desgarro de amor de las palabras, en la medida que el discurso sea más allá que la unión de un sinfín de letras, en la medida que la palabra se apodere de todos y cada uno de los que reunidos estamos por esta tierra, por esta selva, por este corazón en el centro de la cordillera de Los Andes.

El Poeta Boliviano Eduardo Nogales hace suyo el eco de este manifiesto y elabora con una mágica conexión, el articulo Elogio a la Poesía. Conocí a Nogales en el contexto de mi visita a Bolivia el mes recién pasado, había escuchado de él claro, también había tenido entre mis manos El humo del paraíso. Mas lo que descubrí en las horas de conversación literaria que sostuvimos, me situó en el corazón de la cordillera de los Andes, en el viaje de Thunupa y su ordenar del mundo, en su relación con el lago poopó, la palma que lo representa y el mandatario que impulsa por estos días la revolución democrática. Generoso, compartió la visión de sus amigos poetas Humberto Quino que escribió Confín del condenado; repetí sus palabras: “Hazme volver a estas alturas/piedra cerrada en que agonizo y caigo/” invocando a la tradición y el futuro, pensando que era corta la estancia y larga la historia.

Intentamos el encuentro con Vilma Tapia, a solicitud también de mi amigo poeta Francisco Véjar quien había departido con ella tiempos antes y que le enviaba afectuosos saludos. Mi interés también estaba en las palabras de  Raúl Zurita sobre ella: “Pero no es sólo la belleza de los poemas, es una sinceridad que se va anidando en lo más profundo de todo lo que se nombra, en la infancia, en el paisaje, en el amor, haciéndonos comprender que hay una emoción que iguala todas las cosas en una dignidad que es más vasta que aquello que hemos entendido por lo humano, que es más dulce y perentoria.” De su poema me inspiró: “Ni siquiera la oscuridad existe/no se habla de ella/Sólo sé palabras/que se hicieron en mis ojos”.

El tiempo fue estrecho, leímos del Aprendizaje del aire, las traducciones de Leo Lobos y Angélica Santa Olaya, sobre la poesía de Tanussi Cardoso. Extrañamos Corazón verde Oliva de nuestro amigo en común Jaime Antonio Guzmán y discutimos sobre “lo que nos toca ser y lo que hacemos verdaderamente” de mi serie de poemas sobre Bolivia. Olvidamos llamar a Fernando Rosso. Nos guiamos por un mal programa de acontecimientos, caímos en esa aventura frágil que nos lleva a tomar el camino incorrecto, que se señala al inicio del manifiesto. Sostuvimos convencidos que debe ser la poesía quien nos dirija y navegamos en unas copas de vino hasta que la noche nos anunció la proximidad de la mañana. Revisamos la disciplina del trabajo pictórico de su hijo, revisamos los dibujos que traerá en abril del año del bicentenario y programamos, entre otras cosas, un año nuevo en chile, preámbulo de la discusión en que esperamos participen amigos poetas de Chile y Bolivia.

Encontramos quizás un camino que atraviesa el peregrinaje de las rutas de Tarapacá. Nuestro trabajo se piensa cerca del volcán Sajama en el borde mismo de la cornisa que deslinda la zona alta en territorio chileno o quizás a las orillas del lago poopó, en la hermosa tierra de Bolivia; ha de fijarse el lugar en el futuro no muy lejano, han de convocarse los comensales a la mesa de las palabras, abrirán un cielo esplendoroso de amistad para los poetas que se desbarranque por las cordilleras y llegue a los valles en el corazón de las ciudades y los pueblos. Hablamos sobre las propuestas que nacieron de la invitación que recibí de Oscar Saavedra, del colectivo Descentralización poética, para participar del ciclo de lecturas organizadas por Nodo Asociativo de Arte (NADA) en su intención de crear corredores culturales por donde las letras circulen libremente, en coordinación con Martadero, dirigido por el español Fernando García, un gran proyecto vivero de las artes, un espacio, una gestión cultural y los principios de la innovación y el rigor conceptual.

Comprendí lo que dice en su texto Eduardo Nogales, cuando plantea el existir en la angustia y el sinsentido: “En la angustia y el sinsentido de un mundo que conoce con certeza su imposibilidad, y, que, a pesar de ello persiste y machaca su lujuria inmensamente sostenida por la historia, historicidad que se repite como mofa o estupidez, a despecho de Marx, ignorando que sólo los dioses y el Ser (el Espíritu Eterno) no se repiten. En tanto movimiento todo es repetición. Sólo lo inamovible es irrepetible.

Y sin miramientos de ninguna índole, precisamente, esa historicidad del Logos, esa exacerbación del mundo cuyo extremo es la desvinculación con la trascendencia y su anterioridad, y cuya orfandad es esto que somos como mundo desvinculado de todo, tras el conflicto  de la  infinita multiplicidad de las falsas identidades. Es evidente, a pesar de esto, que el mundo no tiene resquemor en alcanzar el colapso global y la negación reiterada de su trascendencia, en rigor y si se entiende bien, al insistir en la aniquilación de lo que poéticamente advirtieron con  tanto dolor, lucidez y perplejidad, hasta adentrarse en la locura, Silessius, y, sin retorno, Holderlin”. Porque este después que es el mundo y su imperio del aquí y del ahora, sostiene arrogante su paradoja, esa que no cree que llegará el derrumbe civilizatorio pero que hace lo posible para que así ocurra. Pues, soberbio, quizás, confía en el poder de la razón instrumental para rectificar el Pachakuti (la vuelta del todo) o el Apocalipsis (proféticamente términos y significados símiles porque diseñan transformaciones axiales del cielo y de la tierra, aunque el Pachakuti es una vuelta cosmológica que influirá en el conocer y la conducta de los hombres; y el Apocalipsis es un cambio del cielo y de la tierra en su dimensión espiritual, teológica y cosmológica que influirá en el pensar), sin más, en el siglo XXI.”

Y es que esta aventura que nos hemos propuesto de hermandad para nuestros pueblos recoge la necesidad de influir en el conocer y la conducta de nosotros, como habitantes más allá del escenario en que nos encontremos. Recoge amigablemente la historia y la razón, la sitúa en un plano superior junto a la poesía. Esa poesía que me tocó compartir, crear, motivar junto al maestro Jaime Castillo Velasco en la preparación de los documentos de trabajo humanización de la política. Recuerdo, a siete años de que su cuerpo nos dejara, sus comentarios sobre que debemos saber que la liberación nunca será total y sin defectos. Mas sabemos también que nuestro actuar consiste en luchar siempre para aproximarse a ese objetivo. Sabemos que la revolución siempre debe estar al servicio del pueblo y que la tristeza aparece cuando el poder se apodera de las buenas intenciones y conduce equivocadamente al pueblo a servirle a la revolución. Creer en la importancia de las ideas y la palabra como base de la acción, impulsar el debate y la sociedad comunitaria. Impedir por todos los medios la impunidad, rechazar las amnistías a las violaciones de los derechos humanos, buscando garantizar el desarrollo pleno de las personas, es sin duda el apoderamiento de la palabra,  la aparición de la poesía y la sensibilización de las almas.


[1] Christian Gonzalez Diaz: Poeta y activista chileno. Nace en Santiago de Chile en 1974, en una ciudad para viajar desde ahí a todas las ciudades, desarrolla su actividad literaria desde temprana edad entre Buenos Aires, Mendoza, Montevideo, Bonn, Copenhague, Ryslinge, Madrid, Toledo y Lucillos. Publica entre 1990 y 2004 variados textos de poesía, manuales para la formación de líderes y para la promoción de la Paz como mecanismo de resolución de conflictos. Desde el 107.3 del dial en el programa de Poesía y Música de Radio Encuentro de Peñalolen, comparte poesía y la siempre necesaria reflexión sobre la necesidad de estar consciente y atento a los fenómenos de transformación cultural en un rescate interior que nos lleve a nuestras raíces, a la tradición, a un reconocerse como responsable de la humanidad. Entre sus publicaciones destacan, Manual de formación de Lideres, todo nace en tus ideas, 1996. Imagines difusas, en Montevideo Uruguay, 1997. Formulación de proyectos sociales, 1998. Imágenes difusas – difusse Vorstellungen, Bonn Alemania, 1999. Del amor, el desamor, los encuentros y las fugas, 2005. Selección 9 cuentos infantiles, La lagartija Hija, 2006. Poetas en la Ciudad, viña del mar, 2009.

6 Responses to CRÓNICA. De la palabra a la acción

  1. Leo Lobos dice:

    Gracias por compartir esta experiencia de la cual soy participe del mismo modo, felicitaciones por este esfuerzo de comunicación, hermandad y solidaridad,

    Leo Lobos

  2. Valin dice:

    La palabra será siempre lo único capaz de unir a los pueblos e integrarlos a todos en una atmósfera de paz… ejemplar la tarea de estos artistas.

    felicitaciones.

  3. Gracias… una vez más,

    Por regalarnos la preciada oportunidad de reunirnos, en hermandad y hacernos presente en el presente.

  4. Antonio Arroyo Silva dice:

    Amigos, mis saludos, apoyo y entusiasmo, desde Canarias.
    Antonio Arroyo.

  5. Pablo Cesar dice:

    Saludos desde Bolivia!.. En mi opinión, comparto mucho tu visión, en especial cuando empiezas a conocer la cultura desde la gente con la que uno se relaciona en cada lugar.

  6. Farouk dice:

    Amigo.. you are great !

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