por Francisca Romo
El contacto. New York, Julio del 2009. Un día muy caluroso, un atardecer perfecto, naranjo, muy naranjo. Me encontraba paseando por el Whitney Museum of American Art[1], cuando veo un anuncio de tocatas que se realizarían en honor a la exposición[2] de Dan Graham-artista conceptual ligado íntimamente con la colaboración musical[3]- la que estaría presentándose durante varios meses. El anuncio, con grandilocuencia, recitaba que se trataba de las bandas emergentes más importantes del circuito new yorkino. Aquella tarde, tocarían Titus Andronicus y Real Estate. Nombres desconocidos hasta ese entonces para mi, nombres familiares de ahí en adelante.
Decidí quedarme, me parecía perfecta una tarde con música en vivo (de qué, no importaba). Esperaba con ansias escuchar a esas bandas. Luego de una larga espera, entraron varios chicos a escena. En el micrófono, un flaco (muy flaco) desgarbado, con cara de niñito. Su gentil y tímida voz dijo: Hey, we’re Real Estate…We’re from New Jersey. Y sonaron, así también, los más gentiles acordes.
No pude dejar de escucharlos, se me hacía tarde y debía irme, pero me quedé. Era tan familiar, sonidos de un soundtrack común, que no podía dejar de repetirme “esto lo he oído antes” y no por falta de originalidad o por ser un “plagio” de otra banda…Era algo más. Que hayan escuchado mucho a Yo La Tengo (también de New Jersey) es un hecho que más bien se agradece y así ha dado cuenta la crítica. No por nada, son uno de los más grandes del mundo indie.
La banda. Real Estate nació en New Jersey, conformado por Martin Courtney-su frontman- el bajista Alex Bleeker, el guitarrista Matthew Mondanile y Etienne Duguay, en la batería. Como muchas bandas, comenzaron tocando en el colegio, participando dentro de otros grupos (en el mismo Titus Andronicus o Ducktails) para finalmente, durante el 2009, lanzar su primer disco homónimo. Es este disco, el que tuve la oportunidad de escuchar en vivo…para, desde ahí, perpetuarse en mi reproductor de música.
El sello de cada una de sus canciones es la calidez y la luminosidad, el relajo y la autenticidad de su sonido. La sensación de estar en la playa, pero también en la ciudad. Real Estate no es sólo para el verano, pero es capaz de amainar las frías temperaturas de este otoño. Si bien podrían ser catalogados dentro del “surf-rock”, no son sólo eso…son también la costa este. Sus guitarras estridentes, cíclicas y la voz tenue, son la tónica.
El disco. 11 canciones, 44 minutos. El single “Beach comber” abre los fuegos para mostrar que con este disco mal no lo vas a pasar. Su nombre no es una mera coincidencia, probablemente te transporte a locaciones veraniegas y felices, o al menos, de liviandad. Atlantic City-uno de los highlights de al álbum -es un hermoso tema instrumental de sólo 1:52 minutos de duración: una entrada profunda, donde el protagonista es el bajo de Alex Bleeker, para integrarse luego -en perfecta armonía- las guitarras de Courtney y Mondanile. “Blake Lake” es la nostalgia misma, abrumadora y envolvente, de una cadencia exquisita…sobrecogedora para el gusto de muchos. El particular sonido de la guitarra-protagonista esta vez-es muy similar a un slide hawaiano. Algo similar, en torno a la nostalgia, sucede con “Suburban dogs” Carry me back to sweet Jersey, back where I long to be. By the fumes of the yellow and green, next to my darling lady.[4]
La favorita. Como siempre, hablando de gustos, no hay nada escrito. Si hablamos de favoritismo, la mía sería “Fake Blues”; su repetitividad y crecimiento en intensidad es una mezcla simplemente perfecta. La quejumbrosa y casi imperceptible voz de Courtney, también.
Ojo con. No me cabe duda que Real Estate dará que hablar, más temprano que tarde. Ya lo están haciendo por allá….por ahora un poco del Estado Jardín.
Real Estate – “Fake Blues” from Ian Perlman on Vimeo.
[1]Whitney Museum of American Art, New York http://whitney.org/
[2] Beyond, Dan Grahahm 25 de Junio- 11 de Octubre 2009, Whitney Museum of American Art.
[3] Véase Rock my religion(1984) Video-arte que presenta la tesis sobre la relación entre la religión y el rock en la cultura contempóranea. Con música original de Glenn Branca, Sonic Youth.
[4] “Llévame de vuelta a la dulce Jersey, de vuelta a donde quiero estar. Por el humo amarillo y verde, al lado de mi querida señorita.

















