CRÍTICA. El secreto de sus ojos

por Macarena Hernández

El secreto de sus ojos es la última película de Juan José Campanella, el director argentino conocido por El Hijo de la Novia y Luna de Avellaneda. Ganadora del Oscar a la mejor película extranjera llegó a Chile antecedida por records de audiencia en Argentina, premios y nominaciones a varios festivales de cine internacionales.

La historia gira en torno a Benjamín Espósito, un empleado jubilado de los tribunales de justicia, que decide escribir una novela basada e inspirada en uno de los casos que le tocó investigar 20 años atrás. Se trata de la cruel violación y asesinato de una mujer, Liliana, a quien sólo vemos a través de fotografías o recuerdos de su marido, y a partir de las crudas imágenes de su muerte.

Mientras escribe su novela, va y vuelve del pasado al presente: al proceso de la investigación sobre el crimen, a los recuerdos del momento en que conoció y se enamoró de Irene –la abogada y jefa de los tribunales donde trabajaba-,  a sus aventuras entrañables y leal amistad con Sandoval –su ex colega-, a su idealismo y lucha por la justicia, en el contexto de la Argentina de los 70 carcomida por la burocracia y corrupción de su aparato judicial.

Desde el comienzo de su investigación del crimen, Espósito se ve seducido –y también obsesionado- por la historia de amor de Liliana y su marido, Morales: ese tipo de amor que conmueve, el estado de amor puro, un amor que nunca antes vi en nadie, como dice en la película, y que luego del crimen, deja al viudo sumido en un estado de inmovilismo, recorriendo diariamente las estaciones de trenes de Buenos Aires buscando al asesino, intentando aferrarse a los recuerdos que se van disipando sobre Liliana la mañana del día del asesinato. Y, más aún, dándose cuenta, que ahora, sin Liliana, sin lugar para el equívoco, su futuro no era nada, como escribe Espósito en su novela.

Y es ahora, más de 20 años después, cuando está solo y jubilado, que decide mirar hacia atrás, buscando en el caso Morales, y particularmente en la figura del viudo, respuestas a una interrogante para la cual sólo un tipo como él puede tener respuesta: cómo se hace para vivir una vida vacía, o cómo hizo para aprender a vivir sin “ella”, como le pregunta en el filme. Los primeros borradores de la novela sobre el crimen pasan así a ser excusas para cerrar capítulos inconclusos no sólo de la impunidad del asesinato, sino también de sí mismo, de su presente, de eso que no lo deja dormir, de su soledad, miedos, fantasmas y, por sobre todo, de su historia de amor inacabada con Irene.

La historia fluye así por medio de flashbacks sonoros y visuales entre dos tiempos y entrecruzando  desde el género policial al melodrama, pasando por la tragedia y la comedia. Y se ha hablado mucho –y probablemente se seguirá hablando ahora de su estreno en el país- del plano secuencia del estadio de fútbol, que se inicia con un plano aéreo, que baja a las tribunas, se sumerge entre los hinchas y desemboca en una persecución policial por el estadio.  Pero escenas inolvidables en  la película hay varias más, como el monólogo sobre la “pasión” de Sandoval, la comicidad del viaje de éste último y Espósito a Chivilcoy, la tensión de la escena del ascensor del encuentro de la pareja protagonista con el asesino, y así otras….

Con esta nueva película, Campanella retoma varios de los temas centrales de su filmografía, y de gran parte del cine argentino tradicional, que según dice son casi parte de sus propias obsesiones: el pasado -o más bien personajes atrapados en su pasado-, el peso de las decisiones tomadas en momentos claves sobre el presente, la nostalgia, la búsqueda de una detención a la irrupción del estrés y  rapidez de la vida contemporánea… Y es en este marco que surge su interés por adaptar, esta vez, el libro de Eduardo Sacheri, La palabra de sus ojos, con quien co-escribe el guión: “Un viejo comiendo solo. Fue esa imagen que no me abandonaba la que me hacía volver a la novela. No el crimen. No el suspense. No el género. El Viejo comiendo solo. ¿Cómo se llega a estar solo en la vida? ¿Pensaría ese Viejo en qué lo llevó a cenar solo en un bar sin nadie que lo acompañara? Uno puede negarlo, puede olvidarse, puede taparlo durante un tiempo pero el pasado siempre vuelve. Quizá, durante el segundo acto de su vida, el Viejo pudo ignorar lo que hizo en el primero, pero, si quiere pasar con éxito al tercero, debe cerrar esas historias”… Y de hecho, dice, “esa es la vida de Espósito: toda la vida en el laburo se estuvo ocupando de lo urgente. Ahora, no tiene nada urgente y empieza a ver que lo importante no está. Y empieza a mirar para atrás”.

Pero, probablemente, el valor de la película está en la forma en que también se desmarca de cierta parte de su mirada ya probada sobre estos temas de sus películas anteriores, llenas de algunos (o varios) lugares comunes (que no logran, sin embargo, tampoco ocultarse del todo en ésta), mediante la integración  del género policial, que le otorga a el Secreto de sus ojos una cierta vitalidad y tensión distinta, que aparece  y reaparece a lo largo de sus dos horas de duración.

Aquí va el tráiler.

jun 04, 2010 | Filed under Cine, CRITICAS and tagged with , , , , , , , , .

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Un Comentario Subscribete a los Comentarios


  1. María

    Increíble película…todo me parece perfecto. Sin duda alguna, es una de las mejores películas que he visto en los últimos 10 años: su guión, las actuaciones (Darín es un mounstro), dirección, fotografías, argumentos…para mi, todo perfecto!!

    Gran historia, imperdible!!

    07 jun, 2010 a las 17:46

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