por Ivonne Valdés
Durante el verano europeo pasado y continuando una política de defensa del estado laico, en una piscina municipal de Francia se le prohibió a una mujer poder disfrutar libremente del baño. La razón: usaba burkini.
¿Qué es el burkini? se preguntarán ustedes. Pues se trata de un bañador creado por la australiana de origen libanés Aheda Zanetti, el cual deja al descubierto solo las manos, los pies y la cara. Ideado especialmente para las mujeres musulmanas, que por cuestiones religiosas no pueden tener al descubierto más zonas de su cuerpo y, que por lo mismo, el hecho de disfrutar de las actividades acuáticas resultaba casi imposible. Es así como el burkini, acrónimo entre Burka y bikini, a primera vista no es muy seductor ni sexy para el mundo occidental, pero para estas mujeres se ha transformado en la posibilidad de acceso a entretenimientos y deportes acuáticos.
El burka es la variación más extrema del hiyab. El hiyab es el velo que usan las musulmanas y fundamenta su uso en el Islam. La historia señala que desde una cultura fuertemente matriarcal en los países árabes, se pasó paulatinamente a un estado dominado por el patriarca, en donde las mujeres perdieron todos los derechos y para sobrevivir recurrían a la prostitución o pedir limosna. Esta situación trató de revertirla el Islam, devolviendo parcialmente sus derechos a las mujeres tanto en lo social, como en lo económico. El hiyab se comienza a generalizar entre las mujeres adeptas al Islam ya que representa la dignidad recobrada, el mostrar el cuerpo equivale a la pobreza y a la mujer sometida al hombre. Es la prenda que usan las mujeres de las clases altas.
El hiyab ha pasado por procesos de desplazamiento de y retorno al espacio público, mas ahora son las generaciones más jóvenes las que defienden su uso e instan a otras a usarlo.
Como señalaba al comienzo, a Caroline, musulmana residente en Francia, se le prohibió el ingreso a una piscina municipal por usar este atuendo, argumentando razones sanitarias para tal restricción. Situación similar ocurrió en un balneario en Italia. Es ampliamente conocido que el tema segregacional y de xenofobia en Europa ha alcanzado puntos álgidos, siendo uno de los blancos de estos actos los residentes de origen musulmán. Es cierto, igualmente, que cuando una occidental visita países con esta creencia religiosa, muchas veces son obligadas a usar el velo característico.
¿Pero cuál es la idea principal frente a estas prohibiciones?.
Algunos argumentan que en el espacio público se debe preservar al estado laico, sin embargo, la prohibición va en contra del derecho a la Libertad de Pensamiento, de Conciencia, de Religión o de Creencias. Así también, para los occidentales, sobretodo, para los defensores de los derechos de las mujeres, se considera a esta vestimenta una forma de violencia, ejemplo del sometimiento en el cual viven y al cual no se puede defender después de largas batallas para obtener un lugar en el espacio público por parte de la mujer. Además, tampoco podemos olvidar antecedentes como el hecho de que las leyes contra las prácticas islámicas en Europa se han hecho cada vez más fuertes desde lo ocurrido el 11 de Septiembre de 2001.
¿Cuáles son los argumentos entonces detrás de todo esto? ¿Es posible que los foráneos deban someterse a las cultura que impera al llegar a un país, y la de ellos poder expresarla sólo en el espacio privado? ¿Qué pasaría en Chile frente a esta cultura, conociendo los antecedentes de nuestro trato hacia los inmigrantes de países vecinos? ¿Cuáles son los límites en la defensa del estado laico y del espacio público?.
Las interrogantes son diversas y da para mucho más que las líneas destinadas. Pero desde mi perspectiva aquellos estados considerado laicos han sido constantemente intervenidos por las religiones mayoritarias tanto en occidente como en oriente; las disputas por el poder siempre mostrarán al adversario como algo maligno y perjudicial para nuestra libertad y se aprovechan de los miedos para justificar las acciones que emprenden por parte de ambos lados.
“El límite bueno de nuestra libertad es la libertad de los demás” Alphonse Karr



















Caro Cartagena
que buen artículo! me gustó mucho.
08 oct, 2010 a las 14:38