TENDENCIAS. Stilettos: Poder y Seducción

por Ivonne Valdés

El zapato de tacón es un tema en la vida de muchas mujeres, y a mi edad, la mayoría de  las que nos negábamos a usarlos, buscamos tácticas para subirnos a ellos sin hacer el ridículo. Entre estos zapatos, unos de los que causan mayor fascinación son los denominados “taco de aguja” o Stilettos.

Stiletto significa estilete en italiano, daga afilada, una especie de pica hielo muy afilado. Es un zapato de tacón que supera los 7 cm (esta altura, en estos días  está alcanzando los 15 cm), delgado como una aguja y con punta cubierta de metal.

Los orígenes de los zapatos de tacón se remontan a Luis XIV, quien lo impone en su corte para disimular su corta estatura[1].  Mientras que el Papa Urbano V junto a  Carlos V, los denuncian por ser una burla hacia Dios y atentar contra la Iglesia Católica (desde siempre causando controversia). Las jóvenes Sicilianas que deseaban casarse, dormían con un zapato de tacón debajo de la almohada y en China se deja un zapato de tacón rojo para no molestar a los recién casados. El cuento de Perrault, La Cenicienta,  nos traslada a la leyenda del antiguo Egipto en el que a una bella sirvienta le fue arrebatado uno de sus zapatos por un águila que lo dejó caer en las rodillas del rey, el cuál vio en esto un buen presagio y buscó a la chica para casarse con ella. Y que, junto a su versión moderna, representa el símbolo de la felicidad y el amor.

Pero la aparición de los taco de aguja como tal se debe a personajes como los franceses Roger Vivier y Charles Jourdan y al aporte de los italianos Andrew Perugia y Salvatore Ferragamo[2]. Y se consolidaron cuando Vivier se unió a Christian Dior  para completar con los altísimos tacones la primera colección del diseñador de vestuario caracterizada  por las faldas y la nueva figura femenina. Son los zapatos que rescataron a las mujeres de aquellos toscos y poco femeninos modelos tan populares durante la década del 40.

El amor por estos zapatos radica en que aunque te  sientas en el aire y te duela cada rincón  del cuerpo mientras caminas, por fuera tu aspecto se verá espléndido. Los tacos alargan la figura y obligan a adoptar una postura corporal que se ve sexy y elegante[3]. Son zapatos que quedan  inmunes al sobrepeso y las arrugas. Además, los Stilettos entregan cierta  exclusividad que tanto diseñadores como usuarios quieren mantener: que no sean tan cómodos como una pantufla  y que tengan altos precios por la tecnología que conlleva su confección[4],  implica que no todas puedan ni quieran usarlo; se reafirma la frase que para ser bella, o en este caso alcanzar el cielo, hay que mirar estrellas.

Sin embargo, el que se hayan convertido en todo un ícono de nuestra época se fundamenta  en dos importantes representaciones: poder y seducción.

La mujer en  un par de zapatos de tacón se siente dueña de su propio destino. A diferencia de otros elementos creados para resaltar la femineidad de la mujer, que las relegaban a permanecer en sus casas o  impedir su movilidad, el zapato de tacón  es la máxima expresión de la liberación de encadenamientos sociales y de la perfección del instinto de seducción. Se ha transformado en un signo distintivo del gusto por el elemento sensual y erótico, una reivindicación de la femineidad cuando las mujeres ascienden en la relación  mundo laboral/mundo femenino, un rito de paso en  el camino hacia la adultez.

Se señala (y lo he comprobado en conversaciones con amigos) que una mujer sin ropa, es una mujer desnuda. Esa misma mujer sin ropa, pero vestida con tacones de aguja, se transforma en depredadora sexual.  Existen a los que  le gusta ver a la mujer desde abajo, sentirla más alta, más poderosa. Desde la teoría freudiana corresponde al elemento fálico usado por mujeres y que termina siendo el fetichismo de los hombres. Fetichismo retratado en el arte moderno una y otra vez: cine, música, fotografía[5], todos rendidos a sus “pies”.

El Stiletto se ha transformado en la bandera de lucha del nuevo feminismo: disfrutar de la belleza, el romance y la moda;  se ha decidido seducir al hombre desde  otra altura, la cual aporta seguridad, sensualidad, un nuevo poder en aquel espacio dominado por mucho tiempo por la masculinidad, disfrutar el jugar con esta potente arma de seducción.[6]

Así, y aunque sus detractores  disparen una y otra vez contra estos zapatos, el Stiletto es ícono, objeto de deseo y símbolo de la actual posición femenina. Las niñas sueñan con zapatitos de cristal,  las mujeres dominan el arte  de la seducción calzando zapatos de aguja para sentirse sexy y los hombres los convierten en objetos de culto.


[1] Queda la duda de si sólo lo usaba él, en caso contrario seguía siendo el más bajito

[2] Se señala que el tacón de aguja ya había sido utilizado por André Perugia en sus diseños para Mistinguette antes de 1940, y por Salvatore Ferragamo en sus diseños poco después de la Segunda Guerra Mundial. Roger Vivier revivió el estilo en la década de 1950

[3] Pero que también puede causar daños en tu cadera y columna

[4] Es necesario que en su base quepan los clavos y el tornillo que los sujetan a las suelas y den estabilidad al tobillo, además que según la altura del tacón, deben llevar un tipo de tapa determinado.

[5] Obra destacada es Fetish de David Lynch  junto a  zapatero Christian Louboutin

[6] Desde el feminismo, en cambio, los stilettos son una nueva forma de promover la inmovilidad femenina, una nueva brutalidad de castigar a los pies y al cuerpo en general de las mujeres.

+Fuentes:

Psicología de un fetiche

Venus calza zapatos de tacón

Machismo ilustrado

Tacones, ¿Por qué nos gustan tanto?

Para las mujeres que quieren llegar al cielo

9 Responses to TENDENCIAS. Stilettos: Poder y Seducción

  1. Diego dice:

    Desde venezuela una observación: Hoy día leí un folleto para participar en un concurso de modelos que decía ALTURA MÍNIMA 1,70 cm (SIN TACONES)… me llamó mucho la atención ese paréntesis, cómo si las modelos sintieras que los tacones son tan parte suya que necesitan dejar en claro que ese no es el caso

  2. Rodrigo Vargas dice:

    Extraña “bandera de lucha del nuevo feminismo” ha de ser el invento de los diseñadores Vivier, Jourdan, Perugia y Ferragamo, todos hombres… Gato por liebre. Rara confusión en que el objeto de culto termina siendo, supuestamente, el hombre y no el zapato de taco -o, ¿osaré pensar tan mal del “nuevo feminismo”?, la propia mujer como “depredadora sexual”… Gato por liebre, nuevamente. En cuanto a mi, que pertenezco al género masculino, debo confesar que nunca me ha seducido una mujer que, pese a su “poderoso” calzado diseñado especialmente por hombres que saben de poder, se desplaza con dificultad aún sobre suelo liso. Mucho menos cuando dicho calzado exige saber “ver estrellas” sin chistar. Con todo respueto, pues al fin y al cabo es cuestión de gustos, pero como feminismo sí que no lo compro.

  3. Rodrigo Vargas dice:

    A todo esto, acabo de leer una de las fuentes de este artículo (machismo ilustrado) y me gustaría citar lo que encontré: “[…] los zapatos de tacón, que limitan la movilidad de la mujer y realzan (nunca mejor dicho) su condición de objeto erótico, y que no en vano son los fetiches predilectos de millones de machitos babosos (la brutalidad con la que muchas culturas han castigado los pies de la mujer, por no hablar de otras partes de su cuerpo directa o simbólicamente relacionadas con su autonomía, no podría ser más significativa).”

  4. Diego dice:

    Señor Rodrigo: Disculpe la observación, pero me parece extraño plantear que un símbolo, en este caso lo que representa los tacones, sea lo que eso sea, no pueda apoyar a alguna causa en específico y que, por lo tanto, signifique inequívocamente otra cosa.

    Pienso por ejemplo en métodos muchos mas extremos de incomodidad para los seres humanos son apropiados por ambos lados de la discusión. Tomemos el caso extremo de la tortura política, sistema para garantizar la libertad para algunos, opresión intolerable para otros. El hecho de que usted, o yo, o quien sea, no se vea atraído por el calzado en particular no disminuye su nivel cómo símbolo, por lo menos de la perspectiva del usuario el taco, ya que si una mujer escribe esto y se siente seductora en ellos… me parece muy machista decirle que es UN HOMBRE quien tiene la decisión final al respecto.

    Quizás es también machista pensar que las mujeres usan zapatos incómods y dolorosos por que son estúpidas o dominadas. Ya se que no dijo eso textual, pero no se me ocurren otras conclusiones a partir de sus reflexiones

  5. Fran dice:

    Envidio a las que pueden caminar en tacos.En mi caso, camino como pato, pero conozco varias que ni dolor ni incomodidad les produce.En lo absoluto me parece castigador,sobre todo porque es una opción,jamás una obligación.

    “These boots are made for walking, and that’s just what they’ll do, one of these days these boots area gonna walk all over you” dijo Nancy Sinatra

  6. ivonne dice:

    “Todas las costuras y telas que las acompañan convergen en lo que ya de por sí es la más apiñada intersección en la anatomía masculina. Allí, en la división, confinan, amontonan, atan, irritan y, de otro modo separan dentro los genitales masculinos. Los pantalones también rozan contra las ingles y, dependiendo de su estrechez, restringen el movimiento de la pierna. En algunos casos, el confinamiento de los pantalones puede causar una erupción cutánea o incluso reducir la cantidad de esperma del hombre.” (Respecto al pantalón)

    Hombres que defienden su derecho a usar Kilts u otras vestimentas masculinas no bifurcadas (como las faldas)

  7. Karin Achelias dice:

    Tampoco lo encuentro castigador, al contrario. Hay que aprender a usarlos y no hay por donde negar que usar tacos es absolutamente sexy. Nos vemos mas estilizadas y finalmente a los hombres (quizás no todos, pero a la mayoria) les encanta.

  8. Leyla dice:

    Que graciosos los comentarios el sr Rodrigo. Yo leì el artìculo y luego de llevar casi 2 años sin ponerme un tacòn, porque es mas còmodo y mas saludable; lamentè verdaderamente haber regalado todos mis zapatos de “depredadora sexual”. Pero a diferencia de su comentario a mi me dieron ganar de partir a una zapaterìa y adquirir unos nuevos.
    Porque es cierto con ellos me sentìa, mas grande, mas estilizada, mas poderosa….etc. Y con mis Birkenstock sexy no es precisamente como me siento.
    Un aplauso por el artìculo y por los tacones!!!

  9. Johana dice:

    Pues no sé, yo en mi caso con tacones o sin ellos me sigo sintiendo poderosa, y ps no sé porque unos simples zapatos van hacer que yo me sienta diferente o hacerme sentir poderosa sólo cuando los tengo puestos, a ver entonces segun el articulo son cómo una especia de mascara pero en los pies? O sea que si cuando estoy más “poderosa” que nunca y por x o y motivo se dañan o sucede algo hasta ahí llega el poder? no sé eso es muy estpúpido, y ps bueno entre gustos no hay disgustos.
    Cómo último comentario no los considero malos, para nada es más yo me coloco tacones pero porqué me gustan y ps siempre y cuando me sienta cómoda, se convierten en malos en el momento en que los utilicen cómo metodo de “conquista” o bueno algo parecido a lo que diga el articulo, ps al fin y al cabo es cómo mostrando tu producto exterior, y cómo dice un comediante de mi país, el que lo entendio lo entendio.

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