El llanto desgarrador de una madre ante la pérdida de su hijo da paso a esos primeros acordes que me parecen tan familiares. No puedo evitar recordar aquellas tardes de franelas y estufas a leña, teñidas por la voz rasposa que resuena ya en las primeras escenas de la cinta. Es Eddie Vedder quien sobre el caminar de un joven internándose en Alaska canta, o más bien declama, “déjame sentir que estoy cayendo… cayendo seguro hacia la tierra”… Es justamente esa sensación la que me queda luego de ver la película, una caída hacia la naturaleza, hacia mi propia naturaleza. Una especie de redescubrimiento, el develamiento de algo ya inscrito; el eterno retorno de lo mismo vuelto otro dirían algunos; para mí, la renovación de ciertas certezas.
No puedo negar lo predispuesta que estaba a ver esta película, no tanto por el director como por la temática y especialmente por la música; Sean Penn no me interesaba demasiado, pero sí el tema, sí la banda sonora. Cómo no entusiasmarme con una búsqueda marcada por la visualidad y por un idealismo sustentado en ese soundtrack que ha marcado mi propia vida. Sí, es cierto, me reconozco seguidora de esa ya añeja definición de grunge, ese concepto estereotipado de los chicos noventeros, de pelo sucio, jeans gastados y camisetas de franela. Definición instaurada mediáticamente casi como una moda, pero que en un momento fue algo más, un modo de vida. Es cierto, nunca fue mío; nunca pretendí pertenecer a esa generación marginada, sin embargo me representaba la visión crítica plasmada en sus letras, más ahora que con los años todo cobra más sentido.
Y eso mismo fue lo que encontré en Hacia rutas salvajes; una cinta que relata la experiencia de Christopher McCandless, un joven de acomodada situación económica que luego de terminar sus estudios universitarios decide alejarse de todo aquello que lo rodea, desprenderse de sus ahorros y emigrar en solitario hacia lo que él mismo denomina como “su aventura en Alaska”, donde el encuentro con la naturaleza es su principal fin. Estructurada en base a capítulos, se construye por el cruce de diversas voces y tiempos: su presente en Alaska, pasado y presente familiar, todo eso articulado por la voz en off de su hermana como la narradora estrella del relato.
El centro de la historia está en el conocimiento que va adquiriendo este personaje, en la dimensión espiritual de esta travesía. Él mismo, al huir del vacío que carcome a una sociedad hipócrita, llena de mentiras y que mancha a sus padres, escudados bajo la sombra de la aparente vida feliz, se define como “un extremista, un viajero de lo estético cuyo hogar es el camino”. Se refugia en la naturaleza, en esos paisajes magnánimos que, plasmados en la pantalla, nos envuelven. Cómo no dejarse interpelar, como él, por esas tierras vírgenes, por el territorio inexplorado que va recorriendo. Es cierto, a veces el paisajismo de las escenas puede ser visto como mero exhibicionismo de Penn, pero creo que hay que mirar más de fondo y tratar de encontrar el sentido asignado por Chris a ese viaje, a ese dejarse imbuir en la esteticidad del paisaje, de las personas, en el conocimiento de nuevos mundos… Y a través de esa sublimidad, demostrar que otro modo de vida, alejado del ritmo esquizoide de las grandes ciudades, es posible. Y por esto mismo, el viaje de Chris puede parecer demasiado idealista, inverosímilmente idealista.
Pero no, su historia es real…Y quizás por eso, no puedo evitar dejarme guiar en este recorrido, dejarme conmover por las imágenes fastuosas y por la música omnipresente que enmarca (notablemente) esta búsqueda. Chris refleja un idealismo escaso en estos días, un idealismo que yo misma he anhelado muchas veces y al que no dejo de aferrarme tal como me aferro a esos cassettes ya gastados y rayados de los 90`s; esos que no dejan de acecharme y a los que no paro de recurrir constantemente. Tal vez me suceda lo mismo con esta película, quizás se convierta en uno de esos puntos de fuga necesarios, el espacio abierto para levantar una búsqueda estética infranqueable que no pierda ese idealismo (acaso ingenuo), y que sobre todo… no deje de cuestionar.
Y si quedaron con gusto a poco… Aquí va un video


















Patricio
Pucha…esta pelicula me decepcionó. Muchas amigos viajeros me la recomendaron. Que su temática era la que nos identificaba. Esa tematica quijotesca, de libertad, de aventuras, de vida, de denuncia…Sin embargo, aquellos topicos, nuevamente se vieron manchados por la industria cultural norteamericana…en donde todo se reduce a esa tipica vision yanqui de libertad…un bodrio la pelicula.
saludos.
17 may, 2010 a las 17:14
ivonne
en cambio a mi me gustó mucho y comparto el sentir por la unión entre música e imágenes…
entre música y recuerdos de una vida no tan pasada
saludos
20 may, 2010 a las 16:38
Jovita
Comparto la unión música e imagen muy buena, pero también por su temática, donde en algunos hogares hay mucho de todo, pero en realidad no hay nada, especialmente AMOR A LOS HIJOS. No hace mucho nos dejó un amigo recomendando esta película que debe haber tocado su alma.
23 may, 2010 a las 14:11
Macka
Nota de los editores: este comentario contiene spoilers, léelo sólo si viste la película.
solo una duda….la pelicula a la que haces referencia es donde el chico vive en algo asi como una casa rodante y muere por confundir una planta comestible??
26 may, 2010 a las 18:04
Claudilene
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09 jun, 2010 a las 07:23
Karin Achelias
La verdad es que esta película me gustó muchísimo, además de dejar reflexiones.
No puedo negar que el querer verla fue cuando supe que algunas personas se suicidaron y para entenderlos dijeron que vieran esta película. Dentro de todo lo que podrían haberlos ayudado es que el tipo finalmente si quería volver a su casa … pero los que la vieron ya saben el final …
Una de las interrogantes es que no pude comprender del todo las motivaciones del joven y en algunas ocasiones no entender su comportamiento. Se comprende que quiera deshacerse de todo lo material y no depender del dinero, pero ¿por qué no quiere ninguna atadura emocional? ¿por qué tiene esa total falta de empatía?. Estas y otras muchas preguntas quedan sin respuesta a mi parecer.
De todas maneras la película es conmovedora, sobre todo la parte donde aparece el Veterano, a mi parecer es la parte donde mas me emocioné.
La recomiendo, y teniendo un hijo, creo que sirve mucho para saber los espacios que podemos darles para que no lleguen a ese extremo (tomando en cuenta que es una historia real).
22 jul, 2010 a las 15:58