COLUMNA.#1 Identificando al traidor

por Ximena Catalán

COLUMNA ERROR 403

Traiciones de internet Nº1: identificando al traidor

El beso de Judas: una traición que marcó la historia de Occidente.

El propio Jesús sintió en carne propia cómo uno de sus discípulos lo delataba con un dulce y supuestamente inofensivo beso. Alguien dijo alguna vez: no hay enemigo peor que el que tiene rostro de amigo.

Hago mías esas palabras: no hay peor traición que la que proviene de aquel ser en el que confiaste alguna vez y que de un momento a otro te da la espalda.

En esta columna, ese ser tiene nombre y apellido: INTERNET.

No puedo vivir sin internet. Nunca lo negaré ni menos me haré la antitecnológica diciendo que la vida sería mejor sin él. Tampoco soy una geek, o alguien que lleve mucho tiempo en el mambito éste. De hecho la primera vez que tuve una relación formal con Internet fue al entrar a la universidad. Específicamente en 2003, la PUC (sí, digámoslo con todas sus letras) me obligó a tener una casilla de e-mail y a revisarla diariamente, a riesgo de perder información tan relevante como “si mañana no viene a la oficina 101, su matrícula será anulada para toda la eternidad” .

Desde aquel entonces, Internet y yo hemos pasado por varias etapas. Nunca olvidaré los días en que en mi casa debíamos desconectar el teléfono para poder enchufar el mágico cablecito (rj11 me soplan por interno) al módem del PC y poder ¡por fin! navegar. Recuerdo a mi hermano mirándome con cara de odio cuando lo interrumpía en sus conversaciones amorosas-telefónicas de larga duración, toda una proeza para poder deslizar a mi antojo la bolita del ratón por ese mousepad de diseño horrible, y perder paulatinamente mi capacidad visual con el brillante monitor de tubo de rayos catódicos.

Cuando ya teníamos ADSL y se podía ocupar teléfono e Internet al mismo tiempo (algo que ahora suena obvio), creo que por allá por 2005 en mi casa al menos, recuerdo los turnos que hacía con mis hermanos para poder navegar, que a veces incluían jugadas sucias y mentiras del tipo “es que tengo que terminar un informe para mañana o me echo el ramo” (acompañado una infaltable cara de angustia), todo para poder apoderarse a primer hora de la bendita máquina ¡que ahora navegaba a la increíble velocidad de 256 kbps!

El día que tuve mi propio computador con Internet en mi dormitorio, mi felicidad fue indescriptible. Lo mejor era despertarme y poder ocuparlo cuando quisiera (todos quienes prenden el PC apenas se despiertan me entenderán), pero también era genial por un tema de privacidad familiar: nadie podría osar a espiar en mis fotos emo-pokemonas, ni en mi historial de navegación, ni en mis logs de converscaciones de messenger, ni mis sign-ups en sitios para buscar amigos o peor aún, novio.

Pero con el tiempo, y como con el primer amor, nuestra cándida relación de absoluta complicidad maduró y comencé a ver aquellas trampas que mi hasta entonces por sobretodo amada red me tenía deparadas. ¡Adiós utopía del amor perfecto y desinteresado!: me di cuenta de que mi devoción hacia ella era sólo un negocio y no un cariño a ser retribuido.

De esto se trata esta sección, de las decepciones de Internet, de aquellas sutiles trampas o engaños de los que de a poco me he ido enterando, a veces de las más inesperadas formas. Las dejaré expuestas aquí, sin vergüenza, tal como un cantante romántico canta sus penas de amor y deja al descubierto sin tapujos que su amada le puso los cuernos con su mejor amigo (y consigue fama con eso). Quizás como un grito de auxilio, quizás porque sé que muchos harán eco de mi dolor y uno siempre se siente mejor cuando sabe que sus penas son compartidas.

Por si aún no entienden a qué me refiero, estoy hablando de los golpes bajos que Internet nos ha dado, a todos y cada uno en diversas formas… a las versiones de prueba que nos dejan sin programa justo el día que editábamos la versión final de nuestro proyecto de titulación, de los malditos logos publicitarios en los programas para convertir documentos, de los comerciales que te obligan a tragarte en los diarios on-line para poder ver una noticia. Peor aún: de las cosas que antes eran gratuitas y ahora se compran con visa.

Así que ¡si no quiere perder la magia, detenga la lectura ahora!.

Por mientras les dejo una canción ad hoc…

Ámame, ámame
Di que me amas
Engáñame, engáñame
Adelante, engáñame
Ámame, ámame
Finge que me amas
Déjame, Déjame
Solo di que me necesitas
Ámame, ámame
Di que me amas
Déjame, Déjame
Solo di que me necesitas
No me puede importar nada más que tú

(The Cardigans, Lovefool)

6 Responses to COLUMNA.#1 Identificando al traidor

  1. eth666 dice:

    es solo el comienzo !!!

  2. Fer dice:

    … y que no se te olvide, la peor traición de todas… cuando estás en el mejor ponceo vía chat, y se CAE la conexióoooooooooonnnnnnnn… lo bueno es que entonces puedes culpar a internet del incipiente fracaso amoroso, y así no bajar tanto el autoestima!!!!

    Felicitaciones por el lanzamiento Xim… seguro que esta cosa prosperará…
    A pesar de tus reclamos a internet… sin él, sangría no existiría (al menos en su formato original)

  3. Carolina dice:

    me encanto tu columnna Xime!!! como no sentirse identificada en este tipo de amores y desamores… esperaré las próximas.
    cariños y felicitaciones!!!!!

  4. Ximena dice:

    Gracias Caro, pronto pronto seguiremos escribiendo sobre aquellas trampitas que nos deja nuestro querido internet.
    Sigue visitándonos!!

  5. Ximena dice:

    Claro que sí, señor, es sólo el comienzo…usted mejor que nadie sabe de esas jugadas sucias que tiene la red, antes que nuestros inocentes ojos de usuarios nos demos cuenta incluso. ¿Cuándo te atreves con un post?.

  6. Ximena dice:

    Fer siempre ponceando tú, fíjate que es muy cierto lo que dices, internet también sirve para crear las más hermosas mentiras, como “te lo mandé pero no te llegó”, ” uuu, no lo vi, quizás me llegó a SPAM”, “me robaron la clave de mi correo”…y un laaaaaaaaaaaargo etc. Sigue leyéndonos, no te decepcionarás! y gracias por el apoyo!

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