2027, un café de Londres bombardeado por noticias siniestras en la TV: bloqueos comerciales, ataques, cierre de fronteras, deportaciones a inmigrantes ilegales; y entre ellas, la más siniestra de todas, la muerte de la persona más joven del mundo, él último nacido vivo en poco más de dieciocho años. Y ahí, entre la multitud atónita aparece Theo, quien extrañado abandona el café. Y de pronto, una explosión…
Este es el panorama que nos propone “Children of men” (Alfonso Cuarón, 2006), una cinta de ciencia ficción basada en la novela del mismo nombre de P.D. James. Es el espectáculo de un mundo desolado, arrasado por diversas catástrofes, pandemias, crisis sociales y posturas totalitaristas de las grandes potencias (en este caso Inglaterra); todo ello marcado por la infertilidad en que está sumida la humanidad hace ya varios años (demasiados, en realidad).
A través de la cinta, Cuarón nos muestra este escenario devastado, pero al mismo tiempo mantiene la esperanza, marcada en las posibilidades de cambio; un cambio que a simple vista no se observa, pero que va envolviendo a sus protagonistas en una trama y un viaje que ya no tiene vuelta, una travesía que los transforma, y que de paso, puede cambiar el curso de la humanidad.
La historia se presenta como el viaje de Theo, un hombre aparentemente normal, que de pronto se ve inmerso en acontecimientos que distan mucho de la normalidad. A través de ese devenir, este hombre adquiere características heroicas en una lucha que lo trasciende.
El protagonista es un antiguo activista político, un hombre que ha dejado de creer en sus ideales a partir de la muerte de su hijo, y del caos mundial que advierte. Sin embargo, su vida común de oficinista se ve trastocada al encontrarse con su ex mujer, Julian, una ferviente defensora de los refugiados (esos personajes marginados de la sociedad británica), y que por esto, desde el principio se plantea como el inverso simbólico, el polo puesto a Theo.
Ella lo insta a ayudar en la huída de una joven refugiada- Kee-, proposición que Theo acepta no sin antes conocer el pago monetario que esta acción le reportaría. Gracias a esto, el protagonista se va sumergiendo en un viaje lleno de peligros, donde la protección de esta joven adquiere características casi universales al darse cuenta de su embarazo y que en su vientre lleva la posible promesa de salvación de la humanidad. Así, el personaje de Kee adquiere relevancias cuasi virginales. Cuasi, porque a pesar del bebé que engendra, es aparentemente una prostituta, una refugiada (más tarde fugitiva) y porque dadas esas condiciones, lo probable es que se encubra la verdad y le quiten a su hijo. ¿Por qué? Fácil, porque al sistema normativo Inglés no le conviene que el nacimiento provenga de esta excluida social y, al contrario, a los Fishes (o rebeldes) les conviene demasiado: el enemigo está en ambos bandos y sólo Theo será su protección. Así, podemos entender el viaje en que se envuelto el protagonista, como una trayectoria por la supervivencia que entraña en el fondo la lucha por la supervivencia de toda una sociedad marcada por la destrucción.
Con esto, Theo se ve implicado en un viaje que lo trastocará en lo más profundo. Se convierte en un héroe a la fuerza, con rasgos que subvierten la calidad típica del héroe en la ciencia ficción (más cercano al prototipo de antihéroe del cine negro). Se remarca por ejemplo en su fragilidad de hombre común, una fragilidad que no es sino el reflejo de la de toda la humanidad. Fragilidad en el dolor manifestado ante las pérdidas; primero, la de su hijo Dylan, luego Julian y finalmente, de su mejor amigo Jasper. Por otra parte, se destacan los pies descalzos del personaje en dos oportunidades, resaltado su aspecto inerme. Primero, en el escape forzado de la casa de los Fish, al enterarse que mataron a Julian y que poseen otros planes para utilizar políticamente al bebé; y luego, en el escape en el campo de refugiados, al ser encontrados por Luke. En ambas oportunidades podemos ver en el dolor de sus pies, en las llagas y heridas, un dolor que bien podría ser el dolor de toda la humanidad. La vulnerabilidad al enfrentarse a sucesos muy superiores a él mismo, al encarar el peligro en condiciones que hacen más copiosa su inermidad. Es un hombre contra el mundo, es quien debe salvar a aquella que podría salvar a los demás. Una paradoja que se deja de manifiesto en cada resquicio de la cinta.
Podríamos inscribir esta película dentro del subgénero de la ciencia ficción, en lo que cabría denominar como ciencia ficción de corto plazo. Se nos presenta un futuro que fácilmente podría ser el nuestro en unos pocos años y he ahí parte importante de la fuerza del relato, en el carácter de verosimilitud que el filme nos entrega. Se resalta la idea del terror propio de nuestra época, terror a las consecuencias de los avances racionales, a las consecuencias de las acciones humanas que producen alteraciones; se vive en un constante estado de inseguridad. La humanidad ya no está tranquila. Emerge entonces una vigilancia exacerbada, sistemas de defensas reactivados; en definitiva, un orden político de clausura a través del cual Inglaterra se cierra en su insularidad. Junto con ello, Cuarón nos plantea un cuestionamiento a las nuevas formas de dominación política que marcan el escenario ficticio del 2027. Se fomenta una lectura pasiva del mundo, una actitud acrítica; se venden kits de suicidio impulsados por el gobierno. La muerte se encuentra disponible, se objetiva y administra; y se presenta en las mismas tandas comerciales donde se le hace una apología a la violencia imperante.
De este modo, a lo largo de todo el relato se nos muestra un habitar en un trasfondo de crisis de confianza constante, un clima de pesimismo y de catástrofe inminente, ante lo cual emergen estrategias narcisistas de supervivencia. De ahí el desprendimiento de Theo por sus ideales, por eso que los grupos que luchan son sólo marginales, mientras los demás únicamente se dedican a mirar impactados las noticias de TV.
Así, se presenta la constante dicotomía entre la destrucción y la creación; la primera es la característica patente en la Inglaterra de 2027, se vive en la destrucción, en un ambiente de postguerra, remarcado por el carácter de ruina que rodea los espacios, de suciedad y mohosidad presentes en toda la obra; en la decadencia enfatizada en los tonos grisáceos y verdosos del filme. La posible creación se muestra en Kee, en su posibilidad de dar vida, de marcar un nuevo renacer para la sociedad.
Para remarcar estas características ruinosas, este constante tránsito y el viaje en que se ven envueltos los protagonistas, se recurre a movimientos activos de la cámara. La cámara es quien persigue, es quien a través de su mirada nos permite profundizar en la intimidad de los personajes, en sus temores y dicotomías, y en la imposibilidad de asumir una posición de control y dominio. Cuarón plantea un seguimiento de cámara en mano o de steady-cam, a la manera de un documental, pero con un tratamiento mucho más estilizado. Esta sensación de realismo es también clave en la cinta; al sentir el relato tan cercano, mayor es el temor que nos embarga ante ese futuro que podríamos pensar como inminente.
Es en la búsqueda de esas sensaciones que se privilegian las largas secuencias de una sola toma, como un modo de retratar la persecución. A través de ellas se remarca el dinamismo, la acción; dispensando la menor cantidad de cortes posibles y uniendo con ello a los personajes en momentos claves.
Dos secuencias son claves: el ataque mientras escapan en coche y la persecución y huida con Kee y su bebé en el campo de refugiados. En la primera, vemos a 5 personajes que emprenden el viaje en un auto: Luke, Julian, Kee, Caroline y Theo. En esta secuencia, nos situamos al interior del automóvil, y podemos ir viendo las relaciones que se establecen entre los personajes; la cámara es dinámica, se mueve constantemente, cambia de eje, de posición, y sin embargo no hay cortes. Nos vamos imbricando en una movilidad cada vez mayor, al observar como la tranquilidad de este viaje es trastocada por los rebeldes que en su ataque dan muerte a Julian y los obligan a una huida más radical. Y vemos entonces una escena de tal limpieza y simpleza narrativa, pero de alta complejidad en su factura que incluso requiere confeccionar un aparato técnico capaz de producir esa toma.
Por otra parte, la persecución en el campo de refugiados es tal vez la escena más memorable de la cinta. En ella vemos el recorrido y escape en la ciudad de Theo y Marichka, intentando salvar a Kee y su bebé, quienes se desplazan primero ocultos tras los automóviles destruidos, agazapados en paredes, escapando de sus perseguidores. La escena continúa el recorrido en el escape dentro del edificio, cuando Theo, en busca de Kee que ha sido atrapada, sube piso por piso el edificio donde ella se encuentra. Y sigue con su deambular, ahora marcado por el llanto de un bebé. Llanto que será la clave de la salvación, que será objeto de admiración cuasi mesiánica entre los habitantes que ven al ser que produce ese llanto; quejidos que emergen como una esperanza renovadora para todos los allí presentes y que permite que escapen del recinto, cuando son percibidos por los militares. Sin embargo, una vez que abandonan el edificio y se enfrentan ante la consternación y asombro de los militares ese instante de ensoñación de acaba y nuevamente se enfrentan a los bombardeos y disparos. Y finalmente, un corte para marcar el inicio del final de su viaje.
De esta manera, si bien la narración no se desliga de un relato lineal y no incurre en saltos temporales, como flash backs o flash forward, éstos no se hacen necesarios, porque el dinamismo se encuentra en los otros recursos técnicos nombrados que aportan profundidad al relato; remarcando el trayecto en un entorno que se vale de los decorados naturales, un ambiente lluvioso, oscuro y lúgubre que subraya la decadencia. Estos elementos apoyan el relato: la constante persecución, la ruina y decadencia del mundo, y también, la última esperanza para esta humanidad subyugada.
Así, al ver “Children of men” nos vemos enfrentados a uno de los temores más marcados en nuestra civilización; la posibilidad del fin, del declive de la humanidad. La cinta remarca el temor ante la fragilidad de la humanidad, ante las posibilidad de decadencia al verse enfrentada a diversas situaciones que no parecen estar muy lejanas. Y con ello, la cinta se nos vuelve verosímil, incluso demasiado. Y eso nos lleva a un profunda identificación con Theo, aquel que ha dejado de creer, aquel que ya no tiene más esperanzas en ese futuro que avizora como negro, y que sin embargo, se ve enfrentado a algo mucho mayor que él. Se encuentra de cara a una posible salvación, encuentra la esperanza vivificada en Kee, y ante esto se ve obligado a vivir un recorrido que lo transforma: se convierte en un héroe a la fuerza, cuyo sacrificio finalmente es radical y vicario, al hacer partícipe en ello a toda la humanidad
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Acá va el trailer



















Isa
Hey, qué buena película. Una realidad bastante posible y por lo mismo atemorizante. Muy bien sitio, estaré atenta para seguirlos…
07 jun, 2010 a las 17:47
Carlos
Vi la pelicula,me gusto mucho, la encontre diferente, al leer su analisis, dan ganss de verla nuevamente. Para uno que es aficionado al cine, se agradece lo didactico en mostrar los recursos empleados por el Director. Los felicito por la revista, sitio, van por buen camino.
Carlos
14 jun, 2010 a las 18:01
VIRIATO
Esta pelicula pinta a una inglaterra que aguanta con un gobierno de extrema derecha..(que progre queda y que hipocrita) pero mucha gente obvia, que el resto del planeta esta destruido, a base de yihads, revueltas d einmigrantes, guerras etc…
¿APRENDEMOS ALGO DE ESTA PELICULA O NO?
Por lo que he podido leer, casi nadie aprende nada.
La inmigracion masiva sera una de las principales causas de la destruccion de occidente , sobre todo por la punta de lanza islamica, ya vemso que ha causado en Europa y España de momento, saturacion del mercado laboral, precarizacion, discriminacion positiva, aumento d ela delincuencia ye inseguridad, atentados terroristas…
Buien, sigamos mirando para otro lado y acabaremos como en esta pelicula, y los malos no son precisamente los de extrema derecha como esta pelicula intenta hacer ver…
30 sep, 2010 a las 11:48
Guillermo
Viriato:
El triste análisis que avecinas a
futuro es tan prejuicioso como tu comentario. La hipótesis de la película tiene un mensaje de reivindicación de los pueblos colonizados, una relectura de las consecuencias del proceso de colonización de los antiguos imperios, del desamparo sufrido una vez sucumbidos, de los estragos causados, en lo que finalmente se vuelve un regreso al origen, la incepción pura, de un renacer luego de la opresión… entre otros aspectos. Tu visión sesgada se sustenta en una mirada superficial a la película, te convido a que puedas desprender de la trama lo esperanzador del mensaje y no la debacle tangencial de la trama.
Saludos.
01 oct, 2010 a las 20:33